Francisco Antonio Zea (Estadista)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
Cuando se trata de los próceres de nuestra independencia, admira encontrar a cada paso ya un héroe, ya un jenio.
Aquella jeneracion de hombres que hicieron la Patria, poniendo en holocausto sus riquezas, sus talentos, su actividad i su vida, es, verdaderamente, una jeneracion escepcional.
Todos los pueblos, antiguos i modernos, tienen en su existencia una época culminante que salva su historia del naufrajio del olvido, señalándoles un puesto en la posteridad.
Esta época culminante de cada nacion que, en definitiva, constituye su altura moral, es lo que los pensadores llaman etapas del progreso; por razon a que en ellas se efectúa un movimiento filosófico civilizador que da forma práctica a una idea, a un gran principio, útil no solamente a quien lo inicia sino al jénero humano.
Así Aténas, que era un pueblo nómada, salvaje i ocioso, se salvó ante el juicio imparcial de la historia, por una tremenda revolucion en que triunfaron el arte i la libertad.
Roma, cuyos individuos eran rapaces i conquistadores, por el establecimiento del código de ' Las doce tablas,' i la lei 'Quiritaria,' guardada celosamente por el Dios Término.
Francia, que era un feudo de la aristocracia, por el triunfo de la razon democrática, consagrado en 1793 contra el derecho nobiliario.
Los Estados unidos de América, siervos de los ingleses, por lo eficaz del movimiento industrial i el entusiasmo republicano que, encontrando de colaborador a Jorje Washington, dió por resultado, despues de una larga lucha, el advenimiento de las ideas liberales.
La América latina, esclava de la vetusta España, por el amor de los criollos a la libertad; amor que dando oríjen a una guerra a muerte, asombro de los siglos, hizo una pléyade de próceres digna del respeto de las edades.
Entre estos próceres, admiracion de un mundo, se encuentra el eminente estadista Francisco Antonio Zea.
El señor Zea nació en Medellin, Estado de Antioquia, el 28 de octubre de 1770, e hizo su primera educacion en el seminario de Popayan.
Próximamente a los diez i ocho años de edad vino a Bogotá, i matriculándose en el colejio de San Bartolomé, estudió lenguas, filosofía i ciencias naturales i políticas.
Despues de cuatro años de hallarse en este plantel, se le nombró catedrático de latín e historia natural; desempeñando estos cargos con tal lucimiento, que en breve adquirió gran reputacion de hábil profesor i hombre ilustrado e intelijente.
Concluidos sus estudios, entró a figurar en el mundo culto como uno de los ciudadanos mas capaces de su época, formándose a su alrededor un círculo de jóvenes intelijentes que se deleitaban con la fluida elocuencia de su palabra i le rendian a su saber los mas humildes respetos.
El estudio de las ciencias filosóficas i políticas hizo de Zea un republicano entusiasta, i concibiendo la idea de independizar a su Patria de la dominacion española, empezó a ajitar la conciencia pública con ideas de libertad, escribiendo una hoja titulada 'El Papel Periódico,' en la cual dió a luz su bella produccion ' El Hebephilo,' que fué el primer escalon de su gloria científica i literaria, i le valió el haber sido nombrado miembro de la ' Espedicion botánica del Reino ' en reemplazo del sabio Mútis.
Su carácter revolucionario le acarreó, como era natural, el enojo de los gobernantes españoles, i en 1796 fué preso i remitido a Madrid, en donde se le juzgó como a enemigo del Rei, condenándosele a dos años de prision en los ' Fuertes de Cádiz.'
Cumplida su condena, fué enviado a Francia por el Gobierno de España; elejido miembro de una comision científica.
En aquella racion permaneció tres años, i luego regresó a Madrid, haciendo vivo empeño en la Corte para que se le permitiera regresar a su Patria.
El Ministro del Interior contestó, entre otras cosas, a la peticion de Zea, estas palabras: ' Niégase en tal caso la peticion de don Francisco A. Zea, por las razones apuntadas, i ademas, por ser su presencia en América un motivo de insurreccion contra el Gobierno de su Majestad, en la colonia que dije por residencia.'
Al otro dia de esta negativa, nuestro eminente estadista fué nombrado por su Majestad el Rei, miembro del Gabinete botánico de Madrid; empleo que sirvió hasta fines de 1806, redactando el ' Semanario de Agricultura ' i ' El Mercurio de España;' periódicos que acabaron de acreditar su reputacion, no solamente en América, sino tambien en Europa.
En 1807 la causa de España perdia terreno en Europa, i Napoleon, ese gran fascinador del pueblo, deseando dar a sus hermanos un reino, pensaba ya en hacer tremolar el águila de sus armas sobre los principales Estados de los reyes católicos.
La política de este famoso lidiador dió, entre otros resultados, la conspiracion de Aranjuez en 1808, merced a la cual fué Zea designado por el partido vencedor, que humilló la corona de Fernando VII, miembro de la ' Junta de Bayona,' luego ' Oficial superior ' del Ministerio de Gobierno, i en seguida Prefecto de Malaga, en donde estuvo hasta el año de 12 ,época en que el ejército frances se retiró de España.
Apesar de la ventajosa posicion de que gozaba nuestro prócer en el estranjero, su espíritu democrático se resentía de la triste situacion en que se hallaban los libres americanos, sosteniendo una guerra terrible en que todas las desventajas estaban de su parte; así que, dando impulso a su calor republicano, en 1814 se embarcó para Inglaterra i de aquí siguió para América, deseoso de prestar su cooperacion a la causa de la independencia.
En los Cayos de San Luis se encontró con Bolívar, que organizaba su segunda espedicion hácia la Costa-firme, e inmediatamente se puso a sus órdenes; siendo nombrado Intendente del ejército destinado a obrar sobre Venezuela.
En el desempeño de este cargo prestó a los patriotas grandes servicios, ya con su sabiduría i ya con sus oportunos consejos, haciendo cuanto su instinto de filósofo le aconsejaba a fin de humanizar la guerra, llevada en aquella época a una estremidad horrible, como cuando se habia empezado con el feroz Monteverde.
Durante este período de la revolucion redactó el ' Correo del Orinoco,' periódico de bellísimo estilo, de gran erudicion científica i que propagó luminosas ideas acerca del modo de organizar, bajo los principios del Gobierno representativo, los pueblos independizados.
Zea fué el primero en América que promulgó la soberanía del individuo en el órden social i la soberanía del distrito en el órden político. ' Donde el ciudadano es feliz, decia, la sociedad rinde su tributo a la lei del progreso i la Patria es grande.'
Habiendo sido elejido en 1819 miembro del Congreso de Angostura, esta Corporacion lo nombró su Presidente por unanimidad de votos; i en tan augusta Asamblea pronunció infinidad de discursos, modelo de literatura clásica i de belleza de Concepcion.
Hablando de la esclavitud dijo: ' Nada conozco mas infame que hacer al hombre propiedad del hombre; donde quiera que la lei sanciona este crímen, Dios maldice a los pueblos por impíos i los separa de la vía del progreso. Si queremos aparecer grandes, si amamos realmente el derecho, votemos la absoluta libertad de los esclavos; esta medida nos dará mayores fuerzas en la lucha, i presentará grande nuestra causa ante las naciones civilizadas de Europa.'
Habiendo renunciado el Libertador todos sus poderes ante la Corporacion a que hemos aludido, i viendo Zea que tal renuncia podia admitírsele por la mayoría i que esto era de funestas consecuencias a la causa de la revolucion, despues de una conmovedora arenga en que excitaba el patriotismo de los convencionales, esclamó: ' ¿Permitiremos nosotros que el Jeneral Bolívar se eleve tanto sobre sus conciudadanos que los oprima con su gloria, i no trataremos de competir con él en nobles i patrióticos sentimientos, no permitiéndole salir de este augusto recinto sin revestirle de esa misma autoridad de que él se ha despojado por mantener inviolable la libertad, siendo éste precisamente el medio de aventurarla ? '
Empeñados los miembros del Congreso en un debate acalorado acerca de los colores de que debia componerse la bandera de la República, nuestro prócer resolvió la cuestion con un admirable discurso que concluye así: 'No sé, pues, por qué fluctuais, ciudadanos; nuestro pabellon nacional, símbolo de las libertades públicas de la América redimida, debe tener tres franjas de distintos colores: sea la primera amarilla, para significar a los pueblos que queremos i amamos la federacion; la segunda azul, color de los mares, para demostrar a los déspotas de España que nos separa de su yugo ominoso la inmensidad del océano; i la tercera roja, con el fin de hacerles entender a los tiranos, que ántes de aceptar la esclavitud que nos han impuesto por tres siglos, queremos ahogarnos en nuestra propia sangre, jurándoles guerra a muerte en nombre de la libertad. En el centro del pabellon pondremos por escudo la imájen de nuestro condor andino, a imitacion de los romanos, que colocaban en sus banderas las famosas águilas que conquistaron el mundo.' Proclamada la gran República de Colombia, el señor Zea fué nombrado Vicepresidente de dicha nacionalidad; empleo que desempeñó con el tino propio de su ilustracion, su talento i su patriotismo.
En 1820 el Libertador lo envió a Europa con el cargo de Ministro Plenipotenciario en Inglaterra i Francia, i a fin de que buscara un empréstito de millones de libras.
Las notas de Zea ante los Gabinetes estranjeros solicitando el reconocimiento de la independencia de la Patria, son dignas de todo elojio, i en ellas aparece en toda su plenitud el hábil diplomático, el escritor brillante, el pensador i el filósofo.
En el desempeño de su cometido hizo aparecer a Colombia grande i poderosa, dándose él la importancia merecida como representante de una Nacion convidada a formar entre los pueblos libres.
Para escusar los enormes gastos que causaba a la Patria, decía: ' Colombia es un esqueleto i es preciso cubrirla con un manto de oro.'
Hombre de admirable facundia intelectual, dejó varias obras sobre ciencias políticas i naturales, unos apuntamientos que se públicaron en inglés, sobre la ' Revolucion de Colombia,' i gran número de discursos, timbre i prez de nuestras glorias literarias.
Dotado de la elevada razon del estadista, aquel ciudadano era un Ciceron en el parlamento. Veia el asunto de que se ocupaba con elevacion, lo analizaba con firmeza i finura, i sin descuidar la forma iba derecho al fondo.
Su talento sin igual, por la filosofía del pensamiento, lo estenso de la reflexion i lo grandioso de la espresion, le valió el ser considerado como uno de los jenios mas luminosos de su tiempo.
Dotado de la infalibilidad del buen sentido, cualidad ménos comun de lo que se piensa, creia que el movimiento revolucionario que osaba la independencia de la mas bella porcion de la América latina, ' debia marchar de consecuencia en consecuencia, en sus manifestaciones prácticas, hasta la restauracion completa de todos los derechos: desde los de los pueblos ante los Gobiernos, hasta los del ciudadano ante las castas: persiguiendo la tiranía, el privilejio, la desigualdad i el egoismo, no solamente ante el Poder, sino ante la lei civil; en la administracion, en la distribucion legal de la propiedad, en las condiciones de la industria, del trabajo, de la familia i en todas las relaciones del hombre con el hombre; pues que el movimiento filosófico i social de la democracia era buscar su forma natural en una forma de Gobierno análoga a su principio i a su naturaleza; es decir, en una forma que representara tácitamente la soberanía del pueblo; haciendo que la emancipacion social i política trajera tras sí la emancipacion intelectual i relijiosa del espíritu, por medio de la cual la libertad de obrar, de pensar i de hablar, no se detendrian ]amas ante la libertad de creer.'
Propagandista admirable i republicano de primer órden, Zea levantaba en la tribuna los ánimos en favor de la independencia, amenazando al mundo relijioso que, con su ortodojia, contenia los progresos del derecho, i al mundo político, que sacrificaba la Patria a sus ambiciones, con un desmoronamiento terrible, levantando sobre las ruinas de la tiranía la imájen sacrosanta de la libertad.
Tenia este ciudadano, como Mirabeau, una abundante cabellera que mantenia en desorden, dando a su tipo cierta faz prodijiosa en la tribuna;
una voz Fuerte que se escuchaba hasta de léjos; i
Las oportunidades propias de los hombres de verdadero jenio.
Zea abarcaba todas las situaciones; tenia palabras a propósito para cada asunto i se apoderaba de las ideas con sublime entusiasmo, para presentarlas de relieve, deducirlas sus consecuencias lójicas i hacerlas triunfar segun se proponia.
Antagonista del despotismo, perorador acalorado, reformador terrible, luchó con todas sus facultades en favor de la Patria, ayudando a constituir el apostolado de la libertad en América.
Zea, que valió por sus talentos tal vez mas en Europa que en su país, murió en territorio frances, en las aguas de Bath, en el mes de noviembre de 1822.
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