Francisco José de Caldas (Sabio)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
La España no podrá justificar jamas, ni ante la moral, ni ante la civilizacion, ni ante el augusto tribunal de la historia, los horribles crímenes que sus tenientes cometieron en América.
El incendio, la flajelacion, la rapiña audaz i el patíbulo desvergonzado erijido por doquiera, fueron sus mas sublimes hazañas.
Cuando un mandatario español, en el desborde de sus pasiones, cruzaba cínico toda la,escala del delito, al trepar a la cima de la iniquidad, en vez de tropezar con el castigo, hallaba laureles con que ceñir sus sienes, i trofeos de gloria.
De aquí la insistencia de los patriotas, en quince años de lucha, por romper las cadenas de la servidumbre, templadas con el fuego del crímen.
Entre los atentados cometidos por las huestes de Fernando VII, tal vez uno de los de mayor magnitud fué el asesinato cometido en el ilustre ciudadano Francisco José de Cáldas.
Matar a un hombre de esta clase, algo de Voltaire i de Franklin, cuyo pensamiento vagaba por todos los horizontes del porvenir arrancando sus secretos a la naturaleza; empapándose codicioso con los adelantos de las ciencias, i promulgando con la fe sincera del filósofo su sabiduría en todos los corazones, es no solamente una crueldad inaudita contra aquel justo sabio, cuya memoria luminosa irradia al traves del tiempo, es un crímen contra la civilizacion, tan infame como cobarde, tan estúpido como inútil.
El doctor Cáldas nació en Popayan en el mes de noviembre de 1771, tiempos en que en las oprimidas poblaciones de América no habia nada que hiciera presajiar la aparicion de un sabio en el mundo científico.
Dotado de un gran juicio, de fecunda intelijencia i de inquebrantable amor por el estudio, a los treinta i cinco años era: Gran botánico;
Astronomo distinguido; Hábil injeniero; Intrépido jeógrafo; i Físico creador.
Para adquirir tanta ciencia, ademas de los libros, se valia de sus propios esperimentos, estudiando minuciosamente la naturaleza, a semejanza de esos mineros infatigables de la India que, en busca de un grano de diamante, luchan con poderoso entusiasmo aun contra la misma muerte, venciendo los obstáculos que se oponen a sus miras.
De aquí que pudiera llevar a cabo tantas i tan exactas observaciones acerca de la altura de las montañas i de los volcanes;
La situacion jeográfica de los lugares;
El curso de los rios i las evoluciones de los astros;
La configuracion de las costas;
La naturaleza de los climas, del suelo, de las producciones rurales i aun de las costumbres de los moradores de los países que conocia.
Cáldas hizo sus estudios en el colejio del Rosario de Bogotá, en cuyo plantel enseñó ciencias naturales por mucho tiempo; debiéndose a su injenío el procedimiento por medio del cual, haciendo uso del agua hirviendo, se miden con exactitud las alturas de las montañas.
Este sabio escribió varias obras, i entre ellas, una titulada ' Jeografía del Ecuador, ' que no vió la luz pública en su totalidad, a consecuencia de los acontecimientos políticos que se cumplian en aquella época, i la muerte prematura del gran naturalista.
Pero los principales escritos de aquel hombre inmaculado son : un ' Prefacio ' al ' Libro de las plantas' del baron de Humboldt; una estensa memoria sobre el 'Estado de la Jeografía del vireinato de Santa Fé con relacion a la economía i al comercio ';Ê i el ' Semanario de Nueva Granada,' uno de los periódicos científicos mas elegantes por su estilo que se hayan escrito en lengua castellana.
Cáldas fué uno de los primeros ciudadanos que proclamaron la independencia de América en 1810, consagrando a la causa de la libertad todos sus esfuerzos.
Patriota decidido, apesar de ser por carácter enemigo acérrimo de la guerra, cuando la Patria necesitó de sus servicios empuñó las armas, declarándose soldado de la República.
Elevado al grado de Coronel de injenieros del ejército independiente, marchó a principios de 1814 a Antioquia, i puesto allí a órdenes del intrépido Gobernador de aquella provincia, don Juan del Corral, estableció rima nitreria artificial i una fábrica de pólvora, creando al mismo tiempo una maestranza para fundir obuses de grueso calibre i fabricar fusiles; prestando sus servicios en varias campañas, hasta el mes de mayo del año de 16, en que perdida la batalla de la Cuchilla del Tambo, tuvo que ocultarse en la montaña de Paispamba, en donde fué apresado por los esbirros del pacificador Morillo.
Traido a Bogotá, nadie creyó que la barbarie española llegara hasta privar al mundo científico de uno de los jenios mas luminosos que hayan contado las letras.
El sabio quedó bajo la jurisdiccion del malvado Enrile, quien lo entregó a un consejo de hombres brutales i sin conciencia, ciegos al deber, como los crueles inquisidores de Felipe II.
Este consejo condenó a aquel apóstol del derecho a sufrir la pena capital!
Al notificársele la sentencia, el justo, radiante de luz i de ciencia, se sonrió dulcemente i esclamó con la mayor entereza, 'Está bien.'
Poco despues se dirijió a Enrile pidiéndole suspendiera la ejecucion por unos pocos dias mientras rectificaba unos cálculos astronómico, i aquel feroz tirano puso a continuacion de la suplica del mártir estas palabras, que han hecho célebre su memoria:
'La España no necesita de sabios, está mandada cumplir sin demora la sentencia.'
Ella se cumplió en el acto. Cáldas fué fusilado en Bogotá el 29 de octubre de 1816, dejándonos su ejemplo como leccion i su sangre como una ofrenda propiciatoria de la Patria.
El asesinato de este hombre astro, digno discípulo de Lavoisier; bueno como Platon, filósofo como Sócrates i profundo en las ciencias como Arquímedes, fué llorado por toda la América, i sobre la tumba del ilustre mártir se levantó la República que lanzó el nombre de la víctima a las rejiones de la inmortalidad.
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