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Francisco de Paula Santander
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.

Para escribir la biografía del Jeneral Santander seria necesario hacer un libro. Este ciudadano era múltiple; residian en él muchas facultades: guerrero, hombre de Estado, lejislador, &.» , habria que considerarlo bajo todas estas faces a fin de hacerlo conocer tal como lo dotó la Providencia, que, en sus eternos misterios, hace salir del seno de los pueblos séres escepcionales, titanes de la sociedad en que viven i gloria luego de la posteridad.

Pocos hombres en la revolucion de la independencia reunieron mas condiciones que éste: valeroso, liberal sincero, patriota sufrido hasta los últimos límites de la resignacion, enérjico hasta parecer audaz, hábil en el manejo de los negocios públicos i severo en sus procedimientos como gobernante.

Era, a la verdad, ambicioso de mando, i esta ambicion ofuscaba en ocasiones su criterio i daba a sus actos cierta dósis de injusticia; pero, quién puede vanagloriarse de ser perfecto ?

Forzoso es tambien tener en cuenta que, así como la sociedad en que vivimos contribuye eficazmente a hacer nuestra felicidad o desgracia, ella, con sus costumbres, sus leyes, su civilizacion i sus supersticiones, forma la lei de nuestro carácter; del carácter, que, como con gran propiedad dijo Bacon, ' es el señor i juez de nuestra conducta, el supremo regulador de nuestra vida, i aun con frecuencia el tirano de nuestra conciencia.'

Todavía la historia no conoce bien al Jeneral Santander ni la sociedad actual, descendiente inmediata de la sublime jeneracion de los fundadores de la Patria, rinde a sus méritos i servicios la debida justicia. Mientras no cesen ciertas rivalidades que aún nos dividen respecto del valor intrínseco de todos i cada uno de los próceres de la independencia, i consideremos esta famosa pléyade de héroes, que nada tiene que envidiar a la historia del mundo, con absoluta imparcialidad, cada cual que, dominado por su criterio i propias opiniones, tiene un ídolo a que atribuir la mayor grandeza, tratará de apocar en el pararelo a todos aquellos a quienes si se siente ligado por amor a la República, no lo está por la conviccion.

El Jeneral Santander en su vida civil jamas se manifestó débil en presencia de su deber; i en su carrera militar siempre estuvo sereno ante la muerte. Verdad es que la época en que figuró era demasiado propicia para formar esos caractéres levantados i terribles que ante la majestad de la causa que defendian no se paraban ante nada; pero no es ménos cierto que nuestro héroe tenia dotes naturales espléndidas que, puestas en ejercicio, hicieron de él un grande hombre, útil como pocos a la fundacion de la Patria libre.

Este benemérito patricio nació en la ciudad de Cúcuta en el año de 1792, e hizo en Bogotá, con aprovechamiento, estudios de ciencias políticas i jurisprudencia.

En 1810 estaba para concluir sus estudios i recibir el grado de doctor en Derecho, cuando se dió el grito de independencia que, resonando vivamente en su corazon, lo hizo abandonar los libros para hacerse soldado de la santa causa que mas tarde lo colmó de honores en su carrera militar i política.

En 1811, cuando empezó la guerra civil entre los patriotas de Nueva Granada, por diferencias en la forma de Gobierno, sostuvo la federacion en los campos de batalla, recibiendo en enero del año de 12 una herida de bala que lo hizo sufrir por algunos meses.

Al año siguiente, en su calidad de Sarjento Mayor, peleó denodadamente a órdenes del Coronel Manuel Castillo en la accion de la Grita, luego de lo cual el Libertador lo mandó con una pequeña columna sobre el pueblo de San Cristóbal a fin de que defendiera de los realistas los valles de Cúcuta; destruyendo a poco, en el sitio de Lomapelada, la guerrilla encabezada por el bandido español Aniceto Matute.

El 12 de octubre combatió en Carrillo con doscientos cincuenta infantes i treinta jinetes contra mas de mil hombres capitaneados por Bartolomé Lizon, i despues de siete horas de sangrienta lucha fué vencido, salvándose de la muerte merced a la serenidad de su ánimo.

Despues de este contratiempo, habiendo sido nombrado el Coronel escocés Mac-Gregor para mandar las fuerzas patriotas que custodiaban la frontera de Nueva Granada, el Jeneral Santander fué elejido segundo Jefe de ellas, portándose en la campaña del Norte, a fines del año de 13 i a principios del 14, con gran resignacion i valentía, por lo cual ascendió durante este tiempo, en atencion a su pericia militar i heroicas acciones, al grado de Coronel.

En 1815, habiendo sido nombrado por el Gobierno de la Union, Comandante en Jefe de las fuerzas de Ocaña, hallándose rodeado de poderosos enemigos a quienes no podia combatir por el reducido número de sus tropas, ejecutó a la vista de sus adversarios, i sin perder un solo hombre, la famosa retirada de Ocaña a Jiron; retirada que hizo célebre su nombre i que contribuyó a salvar al Gobierno granadino de caer en aquel año en poder de los españoles.

El 22 de marzo del año de 16 combatió al lado de García Rovira en Cachiri; batalla ganada por Calzada i en la que nuestro héroe, que mandaba la vanguardia, ejecutó distinguidas acciones de valor.

Ocupada a poco Bogotá, 6 de mayo, por las fuerzas de Calzada i Latorre, el Jeneral Santander se retiró por Cáqueza a las dilatadas llanuras que bañan el Arauca i el Apure, nombrándosele por una Junta de patriotas, Jefe del ejército de Oriente en las llanuras.

Juzgúese cuánta seria la resignacion i presencia de ánimo de aquel patriota benemérito que, acostumbrado a la vida social civilizada, entraba de repente a ser víctima del hambre, la desnudez, lo insalubre de un clima ardiente i deletéreo; teniendo que dormir con frecuencia al descubierto sobre el húmedo suelo, esperando no solamente los ataques repentinos de los hombres, sino hasta de las mismas fieras que poblaban el desierto salvaje!

No obstante, en el ejercicio del cargo que se le confirió i que él rehusaba por creerse incompetente para manejar a los llaneros, de suyo rebeldes a la disciplina militar, hizo, despues de algun tiempo de faena, que las fuerzas de su mando se trasladaran a Guadualito, en donde con mil dificultades se propuso organizar convenientemente las tropas independientes.

A poco de esta faena se le quiso deponer del mando en el citado pueblo, pero enérjico como pocos i teniendo conocimiento de lo que contra él se tramaba, logró sofocar la insurreccion que amenazaba su poder, entregando despues el mando que se le habia confiado.

Dividida en seguida la fuerza en tres brigadas de caballería, se le encomendó el mando de la segunda, i como tal se batió el 8 de octubre en el Yagual; mereciendo por su heróico comportamiento grandes elojios de los Jenerales Páez i Urdaneta.

En febrero del año de 17 se unió a Bolívar en Barcelona, i formando parte del Estado Mayor de aquel gran caudillo, hizo la campaña de los Llanos de Carácas el año siguiente; hallándose en las acciones de Calabozo, Sombrero, la Puerta, Ortiz i Rincon de los Toros, en las cuales se portó con la serenidad que lo distinguia.

En 1819, el Libertador, ascendiendolo a Jeneral de brigada, lo envió de Angostura a Casanare con mil doscientos fusiles i sus respectivas dotaciones, a fin de que dicho armamento sirviera para defender la causa de la libertad en Nueva Granada, encontrándose estos dos caudillos en Tame el 11 de junio, prontos a trasbordar la gran cordillera andina para dar una nueva leccion a los tiranos que mantenian desolado el suelo de Jirardot i de los Ricaurtes, de Tórres i de los Parises.

El Jeneral Santander mandaba la vanguardia en aquella atrevida empresa, i en este puesto peleó contra las avanzadas realistas en el sitio de Paya, despedazándolas completamente.

El 6 de julio, las fuerzas libertadoras aparecieron en el pueblo de Socha, desnudas i fatigadas despues de una jornada tan larga, encontrándose al frente de un enemigo poderoso.

Con increible rapidez Bolívar i Santander reorganizaron el ejército, i se prepararon para esa serie de gloriosas batallas que libertaron el territorio granadino.

Nuestro prócer luchó bizarramente en Gámeza i Pantano de Várgas, portándose en el famoso duelo de Boyacá con tal intrepidez, que contribuyó como el que mas a dar a la Patria tan espléndida victoria, recibiendo sobre el campo de batalla el grado de Jeneral de division

Llegado que hubo el ejército vencedor a Bogotá, el Jeneral Santander abandonó la vida del campamento, en la cual habia brillado al lado de los mas heroicos guerreros de la independencia, para hacerse cargo de la Vicepresidencia de Cundinamarca.

En este honroso puesto, que desempeñó con la actividad e intelijencia que lo distinguian, siguió prestando importantísimos servicios a la República, consiguiendo recursos de hombres i dinero para continuar la guerra hasta obtener el triunfo completo sobre el despotismo peninsular.

En 1821 fué elejido por el Congreso de Cúcuta Vicepresidente de Colombia; de esa gran nacion que, segun las palabras del doctor Zea, ' se presentaba al mundo no con el manto de reina i ataviada con las preseas de la grandeza, sino ceñidas las sienes con la corona de las vírjenes, con las vestiduras desgarradas en el combate i teniendo por trofeos sus propias cadenas despedazadas.'

En el ejercicio de este elevado cargo i como encargado del Poder Ejecutivo, estuvo hasta 1826; habiéndosele reelejido por el pueblo para que continuara en el desempeño del mismo puesto hasta 1828.

En este año dejó la Vicepresidencia con motivo de los trastornos políticos que tuvieron lugar entónces, siendo elejido Diputado por la provincia de Bogotá para asistir a la Convencion de Ocaña.

En aquella Asamblea, a que concurrieron tantos hombres distinguidos por su ilustracion, talento i servicios a la causa, defendió tenazmente, i con toda la vehemencia de sus convicciones, los principios republicanos, i aun cuando en dicha Corporacion se mostró enemigo de Bolívar, cuyo solo nombre eclipsaba las glorias de todos los guerreros de la libertad, contribuyó a salvar en las instituciones el derecho del pueblo.

Vuelto a Bogotá, se unió a los conjurados del 25 de setiembre del año últimamente citado, i entró en aquella conspiracion contra el Libertador, por lo cual fué preso i condenado a muerte.

El señor Castillo Rada, a quien Bolívar profesaba alto respeto i estimacion, por juzgarlo uno de los mas grandes hombres de la República, lo salvó del patíbulo, conmutándosele la pena capital por el destierro.

En 1832, hallándose aún en el estranjero, la Convencion granadina lo nombró Presidente del Estado de Nueva Granada; eleccion que fué confirmada al año siguiente por el voto de los pueblos, i que el Jeneral Santander aceptó, desempeñando el puesto con la enerjía que acostumbraba.

Concluido el período para que fué electo, la provincia de su nacimiento lo elijió Representante al Congreso de su Patria en 1838, reelijiéndolo para el mismo empleo en 1839 i 1840.

En este ultimo año, su colega, el eminente orador José Ensebio Borrero, fulminó contra él una terrible acusacion, increpándole grandes faltas en su conducta pública; acusacion que, hiriéndolo profundamente, fué causa de un ataque que desde su principio se presentó con síntomas de muerte; bajando aquel ciudadano al sepulcro, por consecuencia de tal hecho, el 5 de mayo de 1840.

El desaparecimiento de este hombre causó en la sociedad una viva impresion de dolor, i el Gobierno, por su parte, tributó a la memoria del finado los honores debidos a su. rango como soldado de la Patria i hábil gobernante.

Tales son los rasgos característicos de la vida pública del Jeneral Santander, a quien el Congreso de Colombia i el Libertador de las cinco naciones de América, apellidaron ' El hombre de las leyes.'

Como se ha dicho al empezar estas líneas, aquel célebre patricio tenia grandes dotes naturales a que debió la gloriosa carrera que hizo; pasando en Nueva Granada como el ciudadano mas eminente de su tiempo.

Amante del estudio i de un talento claro, se formó lejislador, tribuno fácil i vigoroso, escritor público elegante i correcto, i filósofo racionalista.

Para el Jeneral Santander no habia obstáculos en el manejo de la cosa pública; reconocia apénas dificultades i las vencía con la firmeza de carácter con que acostumbraba Napoleon el grande despejar las situaciones difíciles que se oponian a sus propósitos; así que, se necesitaba atropellar el derecho i lo atropellaba; fusilar i fusilaba impasible.

Para él los hombres nada valian en presencia de la causa que constituía el mundo de sus afecciones i de su intelijencia.

' Nuestra mision, decia en una ocasion solemne, tratándose de Bolívar, no es hacer dioses, es salvar los principios ' i de aquí su afan por combatir la anarquía que amenazaba la libertad, i la tremenda responsabilidad que vino sobre su nombre por su conducta, en ocasiones discrecional.

Mas apesar de esta conducta, que le ha merecido severas críticas, justo es confesar que jamas fué apóstata de los principios; porque, ademas de tener fe, i fe poderosa, en la causa de la libertad, a la que habia rendido desde su primera juventud inmensos sacrificios en su vida militar, sabia como hombre de jenio que a los espíritus superiores no se les compensan nunca sus defectos con sus cualidades, i que la traicion a las ideas porque se ha luchado, es un crimen que castiga con lujo de martirio la vindicta pública.

Fiel, pues, a su programa, no solo se contentó con servirlo en su calidad de majistrado i de ciudadano, sino que, pésele a los émulos de su memoria, él fué uno de los fundadores mas atrevidos de la escuela liberal en el país; protejiendo sábiamente la enseñanza pública, afrontando el poder de las preocupaciones de tres siglos, que aun hacian lei en la conciencia del pueblo, i contribuyendo a poner freno al poder del militarismo, que quiso en un tiempo enseñorearse de la sociedad.

Para poder prestar estos servicios tuvo necesidad de ser arbitrario i a veces demasiado duro con aquellos que se oponian a sus miras, que por lo regular eran favorables a la República; pero, sabemos acaso si muchos de los hechos que se le censuran fueron o no útiles a la libertad ?

Juzgar a los hombres del pasado, i especialmente a los gobernantes, de hecho responsables de la causa que se les confía, con las ideas del presente, es un absurdo propio apénas de las conciencias irreflexivas.

Los actos de los funcionarios públicos en lo relativo a la parte discrecional de su conducta, son la consecuencia lójica de la situacion en que los acontecimientos los coloca. Muchas veces para salvar un principio que ha costado grandes sacrificios, es necesario cometer una arbitrariedad, sin que a los ojos de la razon imparcial pueda ocurrirse que el atentado cometido sea una traicion al programa o un dictamen del interés personal.

No queremos decir con esto que el Jeneral Santander sea justificable en todos los actos de su vida pública, nó; devorado como Piar, i por lo común como todos los grandes hombres, por la sed de mando i de gloria, ejecutó acciones impropias de su elevado carácter i de la posicion que habia conquistado con sus servicios; pero hoi que este benemérito caudillo de la Patria libre pertenece a la historia, es necesario hacerle justicia declarando que sirvió como el que mas, con su valor, su talento, su prodijiosa actividad i su ilustracion, al triunfo del derecho en la América redimida, i especialmente en la Seccion de su nacimiento.

El que quiera saber hasta donde este ciudadano cooperó a la independencia i despues al planteamiento de las instituciones libres, a cuya influencia el país ha progresado tan prodijiosamente, lea sus ' Apuntamientos para las Memorias de Colombia i Nueva Granada,' i los periódicos oficiales de 1821 a 1838.

Liberal progresista, dando impulso a los pocos elementos económicos de la Nacion, protejió en cuanto le fué posible el desarrollo de la riqueza pública, abriendo esclusas al trabajo i garantizando el derecho de propiedad.

Hombre de letras, fomentó la instruccion priMaría i la universitaria, permitiendo, contra el querer de las preocupaciones, que se enseñaran en los establecimientos de educacion superior las doctrinas filosóficas i políticas que han formado la escuela liberal moderna.

Despreocupado, mantuvo a raya la Iglesia, acostumbrada, segun las antiguas instituciones, a tener un pupilo en el Estado; declarando que la soberanía residia en la república.

Militar, comprendió que el triunfo de la Democracia era imposible con el predominio de la fuerza, que por lo regular sirve de ruina a las instituciones, i atacó este elemento contrario a la existencia ordenada de las sociedades civiles.

Conocedor de los hombres i del mecanismo político, gobernó siempre con su programa i con sus amigos en ideas, sin contemporizar jamas con los enemigos, a quienes no se gana sino con la práctica de la justicia.

Elevado de carácter, jamas, si se esceptúa al Libertador, fué ingrato con los que le sirvieron en su carrera pública, tratando a todos, grandes i pequeños, con igual deferencia.

De aquí la inmensa popularidad de que gozó siempre apesar de sus faltas; popularidad que lo mantuvo constantemente en el pináculo de la gloria, i que aun hoi dia se empeña en atribuir colosales dimensiones a aquel gran ciudadano.

 
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