Santiago Mariño (Jeneral)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
El Jeneral Santiago Mariño es un hombre eminente en la historia de la Patria. A él, batallador insigne, se debe como al que más la fundacion de la República, i si nó fuera por ciertos defectos de carácter, que han hecho algún daño a la grandeza de su nombre, oscureciendo en algo su bien conquistada gloria, este ciudadano pasaria como uno de los mas bizarros Capitanes de la independencia.
Mariño nació en la Isla de Margarita, en el valle del Espíritu Santo, en el mes de octubre de 1788. Su padre, que era un hombre rico de bienes e ilustre, habia vivido en un tiempo en España, i cultivando allí relaciones con don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, logró conseguir que este hidalgo Ministro le diera su proteccion, la que hizo estensiva a su familia, de donde resultó que Mariño, amigo de la carrera de las armas, adquiriera, siendo aun mui jóven, el grado de Subteniente de las 'Milicias reales.'
Invitado por el Jeneral Rívas para entrar en la revolucion, voló en 1809 a Carácas a formar entre los amigos de la libertad trayendo veinte mil pesos que hacian parte de su patrimonio paterno, a fin de ponerlos al servicio de la causa que se preparaba a sostener con todo el brio de que era capaz su alma varonil e indomable.
Como habia abandonado su puesto en Margarita, el Virei Empáran lo persiguió i degradó, no tanto por haberse retirado de las filas españolas, cuanto por su ingratitud para con la Corte de España, de cuyos auxiliares habia recibido distinguidos favores.
Cuando el pronunciamiento de Carácas en 1810, Mariño era uno de los mas impetuosos revolucionarios, razon por la cual entró a servir entre los independientes con el grado de Capitan, haciendo al mando del inmortal Villapol las campañas de Guayana i la Trinidad, en las cuales conquistó sus primeros laureles en el campo de batalla, adquiriendo por rigurosa escala el título de Coronel.
Perdido el Generalísimo Miranda, por consecuencia de las capitulaciones de la Victoria, 31 de julio del año de 12, i con él el primer esfuerzo revolucionario, Mariño se ocultó por algunos meses en las pampas de la Trinidad, en una hacienda de su. hermana, doña Concepcion Mariño, denominada Chacachacare, i allí, reunido con cuarenta i cinco compañeros más, 11 de enero del año de 13, entre los cuales figuraron los ínclitos Manuel Piar i Francisco Bermudez, juraron, poniendo a Dios por testigo i en cruz sus valerosas espadas, continuar la guerra hasta morir o vencer.
Este solemne juramento se cumplió! Aquel puñado de Titanes que contribuyeron a formar las glorias inmarcesibles de la Patria, llevando a cabo su resolucion, elijieron a Mariño por Jefe, i comandados por éste abrieron la mas temeraria campaña.
¿A donde se dirijian, rodeados como estaban de enemigos? No lo sabian !
¿A qué fin los conducia su audacia ? A la muerte, despues de haber alcanzado la inmortalidad, o a conseguir la independencia de un mundo!
Mariño, hombre de jenio vivo i de grande actividad, concibió un plan i lo llevó a cabo sin demora.
Dirijió su lejion, porque aquellos cuarenta i cinco ciudadanos eran por su valor una lejion, sobre el sitio de GŸiria, en donde estaba el Coronel Juan Gabazo con trescientos realistas; los sorprendió i, tomándolos prisioneros, recojió muchos elementos de guerra.
Inmediatamente tuvo soldados i, armándolos convenientemente, resolvió tomar la plaza de Cumaná, para lo cual hizo insurreccionar a los patriotas de Margarita, quienes quitaron del Gobierno de la Isla al español Martinez, i pusieron en su lugar al notable Arismendi.
Arismendi, con la mayor premura posible, equipó tres goletas i catorce buques menores, i poniéndolos a la disposicion de José Bianchi, traidor mas luego a la Patria, los envió a Mariño, quien dió a Bianchi la órden para que procediera a bloquear a Cumaná, miéntras él la asediaba por tierra desde el punto de los Capuchinos.
El infame Antoñanzas, que custodiaba esta plaza con un ejército de mil seiscientos hombres, recibió de Mariño, en los últimos dias de julio, diez ataques seguidos, en los cuales salió victorioso el Jefe patriota; enviándole luego un emisario, 3 de agosto, para que se rindiera bajo la garantía de la vida.
Antofianzas contestó a su contrario: 'que estaba resuelto a morir en el campo como los heroicos defensores de Sagunto, ántes de cometer la bajeza de rendirse a los traidores del Reí, ' pero a las pocas horas de esta misiva, abandonó la plaza, que fué ocupada inmediatamente por los republicanos, quienes se pusieron en persecucion de los fujitivos, logrando hacerles muchos prisioneros.
Rescatada a poco casi toda la provincia de Cumaná, Mariño, que en su rápida i prodijiosa campaña de Oriente pudo decir como Cesar: 'Vine, ví i vencí,' logró poner un ejército de dos mil hombrea con los cuales se dirijió a Barcelona, ocupando esta importante ciudad, abandonada cobardemente por los españoles.
Reconocido en seguida el héroe Jefe supremo de las provincias orientales, empezó a hacer arreglos importantes en la administracion pública i a organizar nuevas fuerzas, aspirando a gobernar como Dictador dichas provincias, viendo en Bolívar, que mandaba en la parte occidental, en vez de un amigo, su rival i competidor.
Este deseo de mando, sin duda insensato en aquella época aciaga para la Patria, causó grandes males a la revolucion i retardó el reinado de la República.
Mariño en el fondo no aborrecia al Líbertador, pero tenia envidia de sus proezas, de la posicion en que la suerte lo habia colocado, de sus talentos como hombre de Estado i de su jenio militar. El corazon de aquel caudillo eminente no habia sido creado para el odio, pero su alma sentia una tristeza roedora, algo semejante a la venganza, si no era la venganza misma, contra aquellos que, por el jenio o por el destino, parecian eclipsarlo, o al ménos disminuir su personalidad a los ojos de sus conciudadanos.
'Empero, como dice Luis Blanc, es necesario observar que lo que hace que vivamos más de antipatía que de amor, es nuestra propia frajilidad, es el centro revuelto en que nuestras pasiones se depravan desarrollándose, es el desorden en que bregan miseramente nuestras sociedades i ese instinto egoísta, padre de la envidia, que guia la naturaleza humana.'
Mariño, pues, desvanecido por la gloria que habia alcanzado con su intelijencia i sus hazañas, se rebeló contra Bolívar, tal vez en hora ménos oportuna, dando a Piar este primer ejemplo de inobediencia, que probablemente le sirvió de guia para trillar el camino del cadalso, pero despues, cuando ya el mal estaba causado, en el estrépito de la discordia, habiendo desaparecido del cielo de la Patria todo rayo de luz que alumbrara el camino de la victoria a aquellos sublimes obreros del derecho, la desgracia, echando un puente sobre el negro abismo de la rivalidad, volvió a unirlos, obedeciendo por el momento a la suprema lei de la salvacion comun.
Si el vencedor de Antofianzas, despues de su entrada a Barcelona obedece a Bolívar, tal vez se hubiera independizado Venezuela desde el año de 14, pero puesto en la brega de contrariar sus indicaciones, ambos sucumbieron despues de una série de batallas en que hicieron dar la muerte a mas de diez mil hombres!
El Libertador, mal puesto en Occidente, excitó varias veces a Mariño para que viniera en su auxilio; pero éste, despreciando sus indicaciones, resolvió dar tal paso cuando ya el enemigo habia logrado reponerse de las derrotas sufridas i rehecho, buscaba a su adversario con grandes ventajas.
Librado el ejército libertador de Occidente en San Mateo, merced a la astucia, arrojo i constancia de los libres, i sobre todo, al hecho portentoso de Ricaurte, Mariño vino al fin a su lado con poco más de dos mil quinientos soldados, pero Bóves, que supo que esta fuerza se acercaba, se retiró del campo i salió a su encuentro.
En el punto de Bocachico se encontraron el 31 de marzo al amanecer los dos ejércitos, i despues de nueve horas de horrible combate, en que los españoles tuvieron mil muertos, Bóves quedó vencido, uniéndose Bolívar i Mariño el 2 de abril en el pueblo de la Victoria.
Pocos dias despues, el 16 del mes citado, el héroe de Bocachico es derrotado por Cebállos en Arado, pero en breve, el 28 de mayo, unido de nuevo al Libertador i mandando con el Jeneral Rívas la segunda fila de batalla, hizo prodijios en Carabobo, adquiriendo tal reputacion por su habilidad en el mando de las tropas i su intrepidez, que desde ese dia en adelante se le apellidó 'El Bizarro.'
Despues de esta accion fué enviado a la villa de Cura con dos mil hombres de infantería i quinientos de caballería, con el fin de vijilar los movimientos de Bóves i Moráles.
Desgraciadamente para las armas republicanas, estos dos caudillos reunieron sus tropas, i haciendo un total de ocho mil hombres, cinco mil infantes i tres mil jinetes, rodearon a los patriotas i los obligaron a librar el infortunado duelo de la Puerta.
Esta batalla, fatal para la libertad, pero admirable por los gloriosos episodios que se sucedieron, tuvo lugar el 12 de junio, i en ella pelearon loe independientes, a pesar de la superioridad numérica de sus contrarios, con tal denuedo i entusiasmo, que por dos veces tuvieron en sus manos la victoria, perdiendo la jornada por razon a la considerable mortandad de que fueron víctimas.
Mariño en aquella terrible lucha mandaba como Alejandro el Grande i peleaba a usanza de Páez; pero apesar de sus inauditos esfuerzos para sobreponerse a la derrota, fué vencido, despues de haber dejado en el campo las tres cuartas partes de sus soldados entre muertos i heridos.
Perdida esta jornada i la de Aragua, dada por el Libertador, Mariño publicó la lei marcial, i reuniendo unos pocos compañeros, marchó en direccion a la Guaira, en donde, juntándose a Bolívar, se embarcaron el 25 de agosto en los buques del filibustero Bianchi, quien abusando del infortunio de aquellos ciudadanos, les quitó gran parte de los recursos que llevaban.
Venezuela estaba perdida, i Mariño, apesar de sus gloriosas faenas, habia contribuido a ello con su desobediencia!
No obstante, aquellos dos hombres, apesar de su desgracia, sabian que bien pronto volveria a trabarse la lucha entre el despotismo i la libertad. Estando ellos vivos, que eran por excelencia los hombres de la tempestad i de los combates, ¿ habian de dejar a su Patria cautiva por mas tiempo ? ¿No buscaban expansion a su jenio? Sus glorias conquistadas con tantos sacrificios, ¿ habian de evaporarse al soplo de una derrota ?
Bolívar i Mariño, variando de conducta, tomaron rumbo Hácia Cartajena, prestando sus servicios en la Nueva Granada a la causa de sus convicciones, con entusiasmo digno de recomendacion.
Emigrados luego a las Antillas, organizaron, en compañía de otros patriotas beneméritos, la famosa expedicion de los Cayos, de la cual fué nombrado el héroe margariteño Mayor jeneral, a beneplácito de todos los Jefes que, con un puñado de soldados pretendian dar en tierra con los tiranos de Venezuela.
Pisado que hubieron la Costa-firme despues de algunos brillantes hechos de armas, en la Villa del Norte reorganizaron la tropa que tenian, a fin de dar al movimiento mayor celeridad; i en esta recomposicion, el prócer de que se trata fué elejido segundo Jefe del ejército, 7 de mayo de 1816, habiéndose dado el primer puesto al Libertador.
Esta preferencia no dejó de disgustar a Mariño, quien, para encubrir su emulacion, dijo en una proclama: ' Yo vivo tan gustoso mandando como obedeciendo, para evitar celos funestos a la Patria i a su libertad,' pero es lo cierto, como mas tarde se supo con evidencia, que él no se conformaba con ser subalterno de nadie, creyéndose ' el mas notable en la paz i el mas grande en la guerra.'
Mariño, a juzgar por su vida pública, no era un hombre comun, todo lo contrario, dotado de un talento despejado, con bastante ilustracion, impetuoso, valiente hasta el delirio, lleno de honor i de amor propio, se creia competente para todo, juzgando que la suerte de la Nacion estaba mejor en sus manos que en las ajenas. De aquí su resistencia para dejarse gobernar i ménos imponer, resistencia que le retiró simpatias apesar de sus proezas, i que le hizo pasar grandes fiascos, porque la sociedad jamas se equivoca respecto de los méritos de los hombres, i si ella en un momento dado, impelida por una situacion escepcional, otorga a un ciudadano lo que otro se merece, cuando se la deja obrar por sí misma, siempre sabe a qué manos debe confiar sus destinos.
Pisado el pueblo de Carupano por los espedicionarios, i dadas las victorias de Yaguaraparo i Cariaco, Mariño marchó en diciembre sobre Cumaná, provincia que, como se ha visto, habia sido el teatro feliz de sus operaciones el año de 13; siendo sorprendentes los ataques que con un puñado de soldados dió a la plaza de la ciudad citada en los dias 18 i 19 de enero de 1817.
Lleno de vanidad por algunos servicios prestados a Bolívar a partir del dia en que se puso en movimiento la espedicion de los Cayos, reunió el 8 de mayo el pequeño Congreso de Cariaco, i se hizo nombrar Jefe Supremo de la guerra, fiel a su propósito de eclipsar al Libertador, pero afortunadamente para la Patria, muchos de sus subalternos, comprendiendo que era la unidad en las operaciones militares i administrativas lo único que podia llevar a feliz término la causa que tantos sacrificios i preciosos intereses habia costado, rechazaron sus planes, e invocando su patriotismo, lo obligaron a guardar cierta línea de conducta que contribuyó a salvar la situacion i con ella la República.
Mariño, no obstante su valor i pericia militar, estuvo desgraciado en todas las batallas que libró en los últimos meses del año de 17; i el Libertador, siempre jeneroso i magnánimo con él, en vez de complacerse de estos contratiempos, le escribió llamándolo a su lado i ofreciéndole el olvido de lo pasado.
El año de 1819 lo nombró Jefe del ejército de Oriente, i como tal libró la espléndida batalla de Cantaura, en la cual dió una severa leccion al Coronel realista Arama.
En dicho año asistió tambien al Congreso de Angostura, primera Corporacion en Venezuela en que con entera libertad se discutieron los principios republicanos, i en esta augusta Asamblea probó su amor a la libertad i dejó conocer sus aptitudes intelectuales.
Consumada la independencia, prestó importantes servicios a su país, ya como magistrado, ya como militar, en las guerras civiles, siendo en los últimos años de su vida el hombre mas respetado por la honorabilidad de su conducta.
Por lo demas, este distinguido caudillo, que tenia una bella i simpática fisonomía i las maneras mas cultas de que hombre alguno haya gozado jamás, murió en Venezuela, en la ciudad de la Victoria, el 4 de setiembre de 1854.
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