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José Félix Rivas (Mariscal de Campo)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.

Este ínclito ciudadano, que figura en las pajinas de nuestra historia como uno de los mas exelsos campeones de la libertad, es digno de la estimacion i del perpetuo recuerdo de los amantes de la República.

Si creyéramos en la metempsícosis o transmigracion de los espíritus, diriamos que el alma de Pompeyo, el vencedor de Mario, habia animado la parte material de Rívas.

Hai entre estos dos hombres una similitud que sorprende, no solamente considerados bajo la lei del carácter, sino tambien con relacion a los hechos que constituyen la parte heroica de su vida.

-Pompeyo, segun Plutarco, era gallardo en su porte i blando de modales. Rívas tenia tambien una bella figura i su trato era dulce;

-Pompeyo en el campo de batalla, era sereno e impetuoso i jugaba la vida con sublime desprendimiento. Rívas tenia un valor incomparable i la muerte no pudo aterrarlo jamás;

-Pompeyo era benevolente. Rívas tributaba culto sagrado a la justicia;

-Pompeyo, despues de haber cosechado grandes victorias que hicieron popular su nombre por toda la redondez de la tierra, tropezó con Farsalia i puso fin a su carrera. Rívas, habiendo conquistado un nombre en las batallas, sucumbiendo en Maturin, terminó sus pasmosas hazañas;

-Pompeyo, despues de Farsalia, huyendo de sus enemigos, fué a Ejipto i allí se le apedreó i degolló por órden del jóven Rei Tolomeo II. Rívas, despues de Maturin, tratando de salvarse de la crueldad española, huyó a los montes de Tamanaco i, hecho allí prisionero, se le llevó al pueblo de la Pascua, en donde los realistas lo abofetearon i degollaron;

La cabeza del héroe romano fué enviada a César su vencedor. La del héroe venezolano a Cajigal, que era quien lo habia vencido!

Pueden hallarse en la historia política i costumbres privadas de uno i otro caudillo muchos puntos de contacto, pero basta lo dicho para demostrar la semejanza entre aquellos dos grandes hombres, que la posteridad reconoce i la gloria acaricia en su templo de luz.

El Jeneral Rívas, miembro de una acomodada i distinguida familia, i tio político del Libertador, nació en Carácas el 19 de septiembre de 1775, e hizo sus estudios primeros en la ciudad de su nacimiento.

Vivo de imajinacion, donoso i amante de la buena sociedad, empezó desde mui temprano a cultivar relaciones con jentes de valimiento; resultando de aquí que, a la edad de veinte años, era lo que se llama un hombre de mundo: malicioso, conocedor de los habitos sociales, galante, atrevido i altivo de carácter.

Poco afecto a los estudios científicos, parece que no coronó ninguna carrera, pero en cambio le gustaba mucho leer los romanceros i la historia, fuéntes de donde derivó su espíritu el tipo caballeresco que lo distinguió, i su intelijencia esa especie de conocimiento de los hombres que tanto le valió en su vida social i militar, pues que, como dijo un filósofo, 'el que conoce una edicion del jénero humano conoce las demas, una vez que todas han sido vaciadas en el mismo molde.'

Conocedor, pues, de la historia, se formó una idea completa de los hombres; pulsó de lo que eran capaces, tomó nota en su interior de los vicios i virtudes que les eran propios; conoció que, por regla jeneral, no es la justicia la lei de las sociedades, vió que los débiles, que eran los mas, eran siempre humillados por los Fuertes, que eran siempre los ménos, i en presencia de todos estos conocimientos, protestó solemnemente contra todas las tiranías: sociales, políticas i relijiosas, i se hizo liberal apesar de ser aristócrata por su cuna, por su riqueza i por su posicion, liberal terrible, de esos de la escuela del doctor Jerman Roscio, que definian la libertad diciendo que era 'la soberanía del hombre sobre sí mismo, sin mas sujecion a otro poder estraño que la indispensablemente necesaria para la existencia de la sociedad.

Con estas ideas fácil es comprender cuánto seria su odio por el despotismo español i cómo espiara impaciente la hora de contribuir a derribarlo.

Siendo fácil la comunicacion de Venezuela con el estranjero, Rívas estaba al corriente de la política europea. Sabia que les habia llegado su turno a los Reyes en la vida del sufrimiento, viendo a Luis XVI preso en el Temple en agosto de 1792; humillados por las armas republicanas de Francia los prusianos en Valmy, los austriacos en Gemape i consternada la España, haciendo su Rei, Cárlos IV, tratados con la República francesa como el de San Ildefonso en 1796; juzgando por todo esto que las antiguas monarquías estaban próximas a perecer, i que se acercaba para las colonias españolas, serviles por la ignorancia i la supersticion relijiosa, el tiempo de luchar por su independencia.

Este tiempo llegó. Miranda, que habia servido con Dumouriez en los Países Bajos, despues de haber luchado por la República universal al lado de los jirondinos, creyó que tenia el deber de pelear por la libertad de su Patria, i aprovechando la situacion política en que se encontraba la España, vino con una expedicion sobre Venezuela, que desgraciadamente fracasó en Coro, de las costas de Ocumare, en marzo de 1806.

Los patriotas venezolanos, como era natural, consideraron este hecho como una gran calamidad para su causa, pero apesar de que los tiranos, no pudiendo aprisionar a Miranda, pusieron el precio de $30,000 a su cabeza i quemaron por mano del verdugo su retrato en la plaza mayor de Carácas, no se arredraron por esto; i ántes bien, tomando mayor brio, dieron principio a las ' Juntas patrióticas,'' de donde debia salir la revolucion, armada de todas armas, como Marte de la cabeza de Júpiter.

Víctimas los españoles de Bonaparte, Rívas se opuso en Carácas, en julio de 1808, a que José Napoleon fuese reconocido Reí de España. ' No debemos reconocer Reyes, dijo, que son unos séres escepcionales que viven del infortunio publico; si desconocemos como debemos hacerlo a Fernando VII, a qué declarar por amo a un Napoleon?...... Es acaso para los pueblos un Reí mejor que otro ? En cuanto a mí, ya lo he dicho, estoi contra todos.'

Rívas tomó parte en todos los sucesos que se sucedieron en Carácas en desconocimiento del Gobierno de la Metrópoli, i cuando el año de 9 los patriotas juraron, mediante ciertas concesiones que se les hicieron, obediencia i fidelidad al monarca Fernando, fué uno de los poquísimos republicanos que se revelaron contra semejante medida.

Desde el dia de este juramento su calor revolucionario subió al mas alto grado, i dando rienda suelta a su entusiasmo, se reunió con sus amigos en una estancia del Libertador a las márjenes del rio Guaire, e hizo juntas de conspiradores, que tornándose en breve en públicas, tenian, como las de los jacobinos en Francia, una gran clientela de activos i bulliciosos oyentes.

El 19 de abril de 1810 fué uno de los que apresaron al Capitan jeneral de Venezuela, don Vicente Empáran, trabajando para que inmediatamente se le embarcara en direccion a los Estados unidos del Norte.

Debido a sus esfuerzos se hizo la Junta que en dicho año trabajó en beneficio de la Patria libre con tanta habilidad e intelijencia, i que en 5 de julio del año 11 proclamó la independencia absoluta de Venezuela.

Habiendo militado a órdenes de Miranda, de quien era pariente, se opuso a las capitulaciones de la Victoria, celebradas entre este Jefe i Monteverde, e inmediatamente se fué para Curazao, de donde se embarcó en seguida para Cartajena.

Sucediéndose en seguida la admirable campaña del alto Magdalena combatió bizarramente, ostentando un valor digno de Aquiles, en Tenerife, Mompos, Guamal, Banco, Ocaña, Chiriguaná i Cúcuta; regresando luego a Cundinamarca por órden de Bolívar, con el fin de recabar del Gobierno de la Union auxilios de armas i hombres para hacer la guerra a Monteverde.

Conseguidos estos auxilios, en cuanto era posible, Rívas, que comprendia que la rapidez es en la guerra una gran parte de la fortuna, pues que no componiéndose ella sino de prevision i actividad, lleva el que se anticipa la mayor ventaja, marchó sin tardanza con un cuadro de denodados oficiales i cuatrocientos hombres que se le dieron, a dar principio a la historia heroica de la revolucion de 1813 en Venezuela.

Pisado quo hubieron los patriotas el territorio venezolano, Bolívar, dejando a Rívas de retaguardia en Mérida con trescientos hombres, se dirijió a Trujillo, en donde, conocedor de la crueldad de los españoles, declaró el 5 de junio la guerra a muerte, i en seguida marchó sobre Tocuyo en persecucion del Coronel realista Marti, que tenia una fuerza de ochocientos hombres.

Marti, no queriendo combatir con el Libertador, hizo un movimiento estratéjico i volvió sobre Rívas, quien habiendo tenido oportuno conocimiento de este hecho, esperó a su adversario en el sitio de las Mesitas, espacio de tierra de regular ostension cortado de Sur a Norte por algunas zanjas profundas, i despues de ocho horas de sangriento combate lo venció, matándole doscientos ochenta soldados, haciéndole cuatrocientos cincuenta prisioneros i cojiéndole todo el armamento.

En acto continuo, i sin haberse tomado mas tiempo que el puramente necesario para reorganizar su fuerza, se lanzó con setecientos hombres sobre el sitio de Horcones, en donde estaba el sanguinario Comandante Oberto con mil cuatrocientos, i a las cuatro horas de combate obtuvo la mas espléndida victoria.

Dueño de bastante armamento de fuego, conquistado a fuerza de valor i de astucia, levantó su fuerza a mil cien hombres i uniéndose precipitadamente a Bolívar, dió con él la famosa batalla de Pegones contra Izquierdo, en la que el triunfo coronó sus esfuerzos.

Separado luego del Libertador, en atencion a las necesidades de la guerra i a algunos contratiempos que sufrieron otras fuerzas patriotas, marchó con una columna de quinientos soldados contra el Coronel Miguel Salomon, i lo derrotó en las alturas de Vijirima, despues de una larga lucha en que hasta eus enemigos hicieron a su valor la debida justicia.

Encontrándose a poco con Bolívar, enntraron triunfantes a Carácas, de cuya plaza fué nombrado Comandante militar.

En seguida de paso para Puerto Cabello, peleó en Mirador de Solano contra el inhumano Zuazola, haciendo luego en el sitio del Puerto, que tantas vidas preciosas costó a la Patria, prodijios de valentia;recibiendo de Bolívar, que lo estimaba en alto grado, no tanto por ser su pariente, cuanto por su denuedo, carácter elevado i republicanismo, el título de ' Admirable.'

Pero donde Rívas acabó de sentar su reputacion de esforzado i de hábil militar, fué en la batalla de las Trincheras. Habiendo peleado en Bárbula con el arrojo que tenia por costumbre, tuvo, despues del combate, '' la pena mas profunda que experimentara jamás,' i fué el ver tendido en el campo, sin vida, al indomable Jirardot.

' Vengaremos su muerte,' dijo a sus compañeros, i al dia siguiente, lanzándose sobre las fortificaciones de Monteverde, cargó al enemigo con ímpetu asolador i, espada en mano, mató realistas a diestro i siniestro dentro de sus propios reductos.

Bolívar, que lo vió aquel dia, temerario en el ataque como lo fuera Páez mas luego en las Queseras i Carabobo, despues de que los enemigos fueron rechazados, lo ascendió, apénas pasó el último tiro de la jornada, a 'Mariscal de Campo,' 'llamándolo al mismo tiempo el azote de los tiranos, el hombre temible, sobre quien la adversidad no podia nada.' En 1814, 12 de febrero, Bóves, despues de haber vencido al denodado Campo Elías, se arrojó con siete mil hombres sobre Rívas, que se hallaba con mil ochocientos en el pueblo de la Victoria.

La batalla empezó al rayar del dia, muriendo las avanzadas patriotas que sostuvieron impasiblemente sus puestos, al empuje de dos mil jinetes que se avanzaron sobre ellas.

El Jefe republicano redujo entónces sus fuerzas a la plaza, i con siete piezas de artillería que tenia se defendió de la nube de intrépidos combatientes que por todas partes lo atacaban. Despues de nueve horas de combate de cuerpo a cuerpo, Rívas, poniéndose a la cabeza del mejor de sus batallones, cargó al mayor grupo contrario i matando con sus soldados escuadrones enteros, se abrió paso con Maríano Montilla por entre sus adversarios, dando lugar a que entrara a la plaza una fuerza que venia en su auxilio.

Las sombras de la noche dieron treguas a la batalla, i Bóves, despues de haber pasado revista a su ejército i conocido el descalabro que habia sufrido, se retiró del campo.

Rívas perdió en esta ocasion setecientos soldados i tres caballos que montaba.

El 20 de marzo venció a Rosete, en singular combate, en el sitio de Charayabe.

El 28 de mayo combatió al mando de Bolívar en la terrible jornada de Carabobo, como Jefe de la segunda línea de batalla, ejecutando en este duelo singulares movimientos que lo dieron a conocer como uno de las mejores tácticos de su tiempo.

Despues estuvo en la desgraciada lucha de la Puerta, en la cual, a pesar de que la sangre patriota corrió a torrentes, los republicanos que sobrevivieron a la catástrofe no pudieron ser sometidos por los tiranos.

Luego, el 18 de agosto, luchó en Aragua contra Moráles.

Dió a Bóves la batalla de Urica el 5 de diciembre, en que fué muerto este feroz i pertinaz guerrero, haciendo Rívas en compañía de Zaraza tan heroicos esfuerzos por la victoria, que despues de un desastre espantoso para sus armas, solo lograron salvar una tercera parte del ejercito, que retiraron a Maturin.

Allí fueron perseguidas por Cajigal, sucesor de Bóves, las reliquias de la division de Rívas i despues de haber combatido todo un dia, 11 de diciembre, i muerto setecientos hombres de los mil que las componian, el Jefe patriota, conducido por la mano del infortunio, se retiró sólo a los montes de Tamanaco, en donde fué preso por inadvertencia del paje que lo acompañaba, pagando con su sangre preciosa el amor que supo rendir a la Patria.

Tal fué la suerte que tocó al Jeneral José Félix Rívas, a ese gran caudillo de una de las mas grandes i justas revoluciones que haya tenido el mundo.

Rívas no era solamente militar, era tambien hombre de ideas, i tenia la gravedad moral i el buen sentido práctico de los viejos puritanos ingleses.

Para triunfar de la España necesitaba la América meridional de ciudadanos de esta talla, i Dios se los dió para que hicieran sobre los déspotas, en nombre del derecho i la civilizacion, la terrible justicia que por sus crímenes se merecian.

 
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