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Maríano Montilla (Jeneral)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.

Nació este eminentísimo soldado de la República en la ciudad de Carácas, el 8 de setiembre de 1782, siendo sus padres personas acomodadas i de alta posicion social.

Tenia el héroe un carácter dulce i clemente, al mismo tiempo que impetuoso e incontrastable cuando se le ofendia en su acrisolada dignidad.

Demócrata desde que las ideas empezaron a bullir en su cerebro, la vida de aquel ciudadano va unida a los mas grandes acontecimientos de nuestra independencia, arraigándose en la historia de la libertad Sur-americana los hechos de aquel hombre, que supo cumplir el sagrado deber de hacerse libre i ayudar a libertar millones de esclavos.

Montilla parecia inspirado en los hombres de Plutarco que, como dice Emilio Oastelar, 'hacian el sacrificio de las virtudes privadas a las virtudes públicas, de la conciencia a la Patria, siendo la conjuracion el estado permanente de su ánimo en presencia de los tiranos.'

Desde mui jóven, habiendo hecho en Carácas estudios de matemáticas, filosofia i ciencias políticas, comprendió lo humillante de la servidumbre; lo fatal que era para la sociedad permitir que el tiranicidio se convirtiera en dogma, i en presencia del despotismo, viendo suprimidos el hogar, la familia i la Patria, creyó, dando rienda suelta a sus impulsos republicanos, ser el Juez i el verdugo de los déspotas.

Esta inspiracion de su juventud, inspiracion sagrada que tomó en lo posible todas las formas de la realidad, hizo de Montilla un gran caudillo, útil como el que mas a la causa del derecho.

Enemistado desde niño con las autoridades de Venezuela, por razon a los procederes brutales que eran la norma de su conducta, su padre, despues de haber sufrido varios azares provenientes del modo de ser de aquel que mas tarde babia de hacer ilustre su apellido, lo envió a España cuando apénas tenia diez i nueve años, i allí, en presencia de los Reyes i de los abusos de la nobleza, aprendió a odiar con mas vehemencia la aristocracia feudal i la tiranía.

Dedicado en Madrid al estudio de las matemáticas i del arte de la milicia, cuando la España i el Portugal se pusieron en guerra, debido a la política iniciada por el Príncipe de la Paz, acompañó a este hábil Ministro al famoso sitio de Olivenza, i en aquella jornada tuvo su primer bautismo de sangre, recibiendo una herida en el pecho que le iba costando la vida.

Guardia de corps del Rei ,llegaron a sus oídos las primeras noticias de la insurreccion de Venezuela contra la Metrópoli, e inmediatamente pidió su licencia, i separándose del servicio, se puso en marcha para Carácas con el fin de hacer parte del movimiento revolucionario, el que juzgaba oportuno, conociendo, como conocia, que era llegado el tiempo de afrontarse al absolutismo, para dar en tierra con las duras condiciones de la esclavitud.

Una vez en Carácas, llevando, como los antiguos espartanos, el grito de libertad en los labios, trabajó por cuantos medios estuvieron a su alcance en favor de la revolucion, haciendo parte de la ' Junta patriótica ' de 1809.

En abril de 1810 fué a las Antillas con el propósito de buscar elementos de guerra, lo que pudo lograr en cuanto sus influencias personales i recursos le permitieron; i el 5 de julio del año de 11 contribuyó poderosamente a que se firmara el acta que independizaba por completo a Venezuela de la Metrópoli : ' El pueblo, dijo en un discurso en este dia memorable, no necesita de amos que lo estorsionen i humillen, él ha llegado ya a la madurez de la razon i desea entrar en el goce de sus derechos sociales i políticos.'

Montilla por medio de su ascendiente sobre la juventud caraqueña, ascendiente que le daba su posicion social, su elocuencia, su desprendimiento, su ilustracion i la altivez de su carácter, logró comprometer en la revolucion la parte mas florida de aquella sociedad, convencido de que la lucha iba a ser asombro del mundo por lo sangrienta i tenaz, i de que una vez desencadenada la tempestad, solo Dios, que dirije los destinos de los pueblos, sabia el fin de aquella atrevida e inmensa cruzada en que todo se ponia en juego, hombres, intereses, principios, en cambio de una esperanza, al traves de la cual solo estaba visible el espectáculo de la muerte.

Abierta la lucha, ninguno peleó mas por la Patria que el Jeneral Montilla.

El año de 13 fué de los vencedores en Niquitao, Horcones i Taguanes.

El año de 14 estuvo a órdenes del Jeneral Rívas, en la célebre defensa de la Victoria, i con un cortejo de valientes salió, puñal en mano, rompiendo las filas enemigas, a fin de conseguir que el denodado Campo Elias se incorporara a los sitiados, peleando luego heroicamente en Charayabe i San Mateo, en donde fué ascendido a Coronel, Bocachico, Carabobo i la Puerta.

Disgustado con el Libertador, de quien tenia una alta idea, por una ofensa personal que éste le hizo, vino el año de 15 a la Nueva Granada, despues de haber dicho a Bolívar en una esquela de despedida : ' Me retiro, señor, de vuestro lado, no sin un gran pesar, i voi a prestar mis servicios a otra parte, pues donde quiera que haya tiranos se sirve a la libertad combatiéndolos,' hallándose a poco en la defensa de Cartajena contra Morillo.

Habiéndose salvado de la muerte en esta contienda, heroica en demasía, pero inútil a la causa, dió con unos pocos soldados la accion de la Bahia, i en seguida marchó a los Estados unidos del Norte en busca de nuevos recursos con que volver a batallar en la Costa-firme.

No pudiendo conseguir en aquella Nacion lo que se proponia, i fiel a su idea de que ' donde quiera que habia tiranos se servia a la libertad combatiéndolos,' se unió a los Jenerales Mina, Espos i Muelle, en la desgraciada espedicion que éstos lanzaron sobre los realistas de Méjico.

Perdida esta empresa gloriosa, especialmente por falta de marina, Montilla, con un lucido cuadro de oficiales, llegó a los Cayos en marzo de 1816 ,i allí se encontró con Bolívar, en cuyas manos puso los recursos de guerra que tenia, dándole la oficialidad que lo acompañaba para la invasion sobre Venezuela; rehusándose él a hacer parte de estos lidiadores por su enemistad con el Libertador.

En 1819 se unió al Jeneral Rafael Urdaneta en la Isla de Margarita, con el cargo de Jefe de Estado mayor, i allí peleó denodadamente, marchando en seguida sobre Barcelona, cuya plaza ocupó, merced a su pericia como militar i a su estremado valor.

En marzo de 1820 zarpó del puerto de Juan Griego con mil doscientos soldados, que componian la ' Lejion irlandesa,' en direccion a Riohacha; ciudad que tomó sin mayor faena, por haberla abandonado, a presencia del enemigo, el Gobernador de la provincia, don José Solis.

En esta plaza, a consecuencia de una insurreccion de la tropa, en la cual tuvo que desplegar gran brio para no sucumbir a indebidas exijencias, se vió en la necesidad de embarcar a los irlandeses para Jamaica, marchando él con la escuadra del Almirante Brion hácia Sabanilla, a donde llegó el 11 de junio.

El 1.¡ de julio, acompañado de un puñado de valientes, puso sitio a Cartajena, que estaba defendida por mil doscientos hombres, comandados por el español don Gabriel Tórres, viéndose, despues de dos dias de combate, en la necesidad de levantar el sitio, por falta de artillería i de soldados, pues que casi todos los que lo acompañaban habian muerto.

En seguida se embarcó para Venezuela, volviendo luego al sitio de Cartajena, acompañado apénas de ciento ochenta i siete soldados, con los cuales tomó a Riohacha, defendida por ochocientos hombres; obteniendo en seguida, con ejército improvisado, las brillantes victorias de Fonseca, Valle Dupar, Molino, Urrumita, Laguna Salada, Fuerte de Sabanilla, Pueblo Nuevo, Rio-frio i el Cármen, obligando a los realistas que defendian a Cartajena a entregar la plaza por capitulacion el 1.¡ de octubre de 1821, entrega que hicieron con todos los honores del caso, mal de su orgullo, pues que este escudo del antiguo Vireinato de Santafé, i el mejor Fuerte de los españoles en la América del Sur, era la primera plaza de armas que caia en poder de los republicanos con las debidas formalidades, durante el curso de la guerra.

Contémplese cuan triste seria para los antiguos señores del Nuevo Mundo el arriar su pabellon para ver enarbolar la banderado los libres, saludada por las mismas baterías que en 1815 sirvieron para festejar al pacificador Morillo!

Despues de que Montilla se hizo entregar la ciudad puesto por puesto, humillando la vanidad de los déspotas, tomó sus llaves de oro i las envió al Libertador, quien a su turno las devolvió a aquel brioso Jefe con las espresiones mas altas de reconocimiento.

Terminada la guerra de la independencia, siguió prestando sus servicios a la libertad con gran celo i patriotismo, trabajando, unas veces en su calidad de simple particular i otras como mandatario, en favor del triunfo de los principios liberales en el Gobierno, ya que esta causa habia salido victoriosa en los campos de batalla.

En 1828, cuando el Jeneral Padilla tramaba en la Costa la guerra contra Bolívar, el vencedor de Cartajena sofocó todas las tentativas de alzamiento con que se pretendió dar principio a una revolucion entre hermanos por meras susceptibilidades de algunos ciudadanos que, si bien tenian sus merecimientos, eran dominados por el espíritu de envidia, i no se conformaban con que otros tuvieran en sus manos el Supremo Gobierno de la Nacion.

' Montilla habia sido desde su juventud amigo mui cariñoso del Libertador, ' luego fueron compañeros de armas; i si bien es cierto que una pequeña molestia los habia separado, semejante contrariedad en sus recíprocos afectos no era mas que un resentimiento de amigos que terminó, mediante breves esplicaciones, el año de 21 en Venezuela.

Pero dado el caso de que aquellos dos hombres no se hubieran reconciliado, Montilla, que estimaba los sacrificios de Bolívar, que conocia sus virtudes públicas i sabia de cuánto era capaz en favor de la Patria, jamas se hubiera prestado a desconocer su autoridad; autoridad que nacia del pueblo, como Venus de la espuma del mar.

Aquel célebre caudillo era bastante ilustrado i conocia suficientemente el mundo, para olvidar que los hechos capitales históricos determinan el modo de ser de las sociedades en un tiempo dado i la suerte de los hombres que han jugado en los acontecimientos. El sabia que, caída en América la autoridad real, al espíritu monárquico tenia que sobreponerse el espíritu republicano, yendo a la cabeza del movimiento los hombres que habian batallado por esta sostitucion bienhechora, i en especial aquel que, lanzado por la mano de la Providencia como reivindicador de los fueros de un pueblo, por tan largos años ultrajado, lo habia sacado de la esclavitud con su jenio i con su espada.

Montilla, pues, defendió siempre al Libertador, porque jamas puso en duda, como lo manifestó esplícitamente mas tarde, su carácter republicano. Creia, sí, que habiendo sido él el mas benemérito entre los fundadores de la Patria, debia gobernarla, no como usurpador del Poder, como lo llamó la prensa oposicionista de entónces, sino en su calidad de representante de la opinion, que lo favorecia apesar del incansable trabajo de sus malquerientes.

El 17 de diciembre de 1830 se hallaba de Jefe en SantaMaría, i en sus brazos murió Bolívar, a quien asistió en la enfermedad con la solicitud de un padre Mr. Reverend, su medico de cabecera dice que al ver Montilla espirar a aquel hombre estraordinario, esclamó arrasados los ojos en lágrimas : ' Estos países caerán en poder de los ambiciosos mas audaces, la presencia de Bolívar, aun fuera de la Patria, hubiera salvado la República de mil contratiempos que harán de la libertad civil un imposible.'

En 1831, el Gobierno de Venezuela, en atencion, mas a sus talentos que a sus servicios, lo nombró su primer Ministro en Europa, e hizo entónces los primeros tratados entre su Nacion e Inglaterra; en los cuales puso aprueba sus aptitudes de hombre de letras i de diplómata hábil.

En 1833 inició una negociacion con España, a fin de hacer que esta Nacion reconociera a Venezuela país libre e independiente, negociacion que tuvo que suspender despues de largos debates con el Ministro del Gobierno español, debates en que se portó con admirable tino i profunda dignidad, en. atencion a haberse visto obligado a regresar a su Patria, en donde su presencia era necesaria.

El 22 de setiembre de 1851 murió en Carácas, dejando entre sus compatriotas gratos e imperecederos recuerdos, ya por sus .servicios a la libertad, su carácter progresista, la firmeza de sus convicciones i su proverbial honradez, como por sus cultas maneras, su sabiduria i la benevolencia de su corazon.

Tal era el Jeneral Maríano Montilla, magnífico patricio que ayudó a crear con su intelijencia y su espada el nuevo mundo social en que hoi habitamos; ilustre ciudadano que bien merece la eterna apoteósis de la humanidad agradecida.

 
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