Juan Bautista Arismendi (Jeneral)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
Los patriotas que hicieron la independencia tuvieron que luchar no solamente con los españoles europeos, sino contra sus mismos hermanos los criollos, nacidos i criados en los países conquistados con su heroismo.
Para conseguir la libertad hubo necesidad de dar poco mas de novecientas setenta batallas en las Capitanías de Venezuela, Nueva Granada, Quito, Alto i Bajo Perú, desde 1810, hasta que el territorio comprendido en estas denominaciones quedó bajo el Gobierno político de los libres.
Ahora bien: tomando en lo posible los datos estadísticos de aquella magna guerra, a fin de determinar el número de vidas que ella costara, puede asegurarse que la cifra de muertos sube de doscientos veinte mil!
Vidas perdidas en los campos de batalla, en el patíbulo, con o sin fórmula de juicio, i en las prisiones.
El furor español, especialmente en los pueblos que compusieron la vieja Colombia, no tuvo límites, ni ha tenido ejemplo. Los gobernantes europeos Monteverde, Zuazola, Rosete, Calzada, Tizcar, Tacon, Sámano, Enrile, Bóves, Moráles,La Hoz ,Urreistieta i Morillo, fueron mas crueles con los patriotas que el devastador Alarico I, Rei de los visigodos, lo fué con los hunos i los romanos.
Pasar a cuchillo a los prisioneros hechos en una batalla, era para aquellos hombres feroces una cosa corriente.
Tomar a fuego i sangre las poblaciones que juzgaban enemigas, repartiendo la muerte aquí i allí, sin respetar a niños, mujeres, ni ancianos, era para los esbirros de Fernando VII una accion heróica que merecia los honores de la apoteosis.
Cuando Zuazola desolló en las pampas de Urica unos cincuenta prisioneros i cortó las orejas a mas de doscientas personas pacíficas, 'para escarnio, segun su propia espresion, de los enemigos del Reí,' Monteverde lo ascendió de Teniente-Coronel a Coronel efectivo.
Agréguese a la crueldad de los españoles, que naturalmente retiraba la masa del pueblo de la revolucion, los inmensos recursos con que contaban para mantener sujetas las colonias, i se comprenderá la suma de esfuerzos de todo jénero que nuestros Próceres pusieron en aquella lucha jigantesca, para inclinar la balanza del lado de la libertad.
Afortunadamente para la democracia, aquella época fué la de los hombres grandes en América, grandes por su valor, su entusiasmo, su desprendimiento a los goces materiales, su ilustracion i su jenio.
Cuando la Patria necesitó de doctrinarios que fundaran la escuela del liberalismo, tuvo entre otros a Zea i Camilo Tórres, al Marqués de Toro i Jerman Roscio, cuando de atrevidísimos guerreros, aparecieron entre mil el ínclito Páez i Manuel Piar, Hermójenes Maza i José María Córdoba, cuando de un sublime suicida, encontró a Ricaurte; cuando de hombres de gobierno, halló a Santander; cuando de estadistas i jurisconsultos, a Miguel Peña i Castillo Rada, cuando de un hombre de talla inconmensurable que, abarcando la plenitud de la situacion, imprimiera al movimiento mayor vigor i unidad, encontró a Simon Bolívar, cuando de un corazon cruel que, borrando, de su conciencia las ideas humanitarias, aceptara impasible el talion como sistema a fin de imprimir temor en los tiranos, halló a Juan Bautista Arismendi.
El Jeneral Arismendi nació en la Asuncion, capital de la Isla de Margarita, en el mes de febrero de 1770.
La historia no dice en qué pasó este ciudadano su primera juventud; solo se sabe que a la edad de treinta i cuatro años, en 1804, en que empezó a figurar, siendo Capitan de milicias en Mariquita, se pronunció contra el Gobierno de España, por lo cual fué perseguido i castigado severamente.
En 1810, apénas supo el levantamiento de Carácas, organizó una pequeña fuerza, gastando en ella sus propios recursos, i de hecho se declaró Gobernador de la Isla, hasta tanto que ella, debido a la política de Miranda, volvió a caer en poder de los españoles.
Arismendi fué entónces reducido a prision por órden de don Pascual Martínez, i remitido a las insalubres bóvedas de la Guaira, en donde varias ocasiones fué flajelado por rebelde a las instituciones i al Rei.
Puesto en libertad al cabo de algunos meses por influencias del Obispo de Puerto Rico, Martínez lo persiguió tenazmente tratándolo como a vil esclavo, hasta mediados de 1813, en que volvió a pronunciarse e hizo un buen escarmiento sobre los realistas, fusilando al que habia sido su verdugo.
Gobernador por segunda vez de la Isla, dió al Jeneral Santiago Mariño todos los recursos posibles para formar la escuadrilla con que este valeroso Jefe tomó la importante plaza de Cumaná, i levantó el famoso ejército de Oriente.
En febrero de 1814, hallándose de Comandante de la plaza de Carácas por ausencia del Jeneral José Félix Rívas, dió cumplimiento a la órden de Bolívar en que mandaba pasar por las armas, en vista de la situacion en que los republicanos estaban colocados, a los ochocientos españoles i canarios que se hallaban presos en las cárceles de aquella ciudad.
Arismendi, impasible como Neron cuando veia quemar a Roma, sacó fuera de la poblacion a las víctimas i se sentó sereno a verlas acuchillar por sus soldados hasta tanto que el lugar del suplicio quedó bañado en sangre i en una lúgubre calma !
Cuando Napoleon hizo pasar en Oriente a filo de espada unos miles de prisioneros hechos en la batalla de Jaffa ,se declaró satisfecho diciendo que sí habia mandado matar unos pocos beduinos, ' Arismendi, que dudaba que los españoles pertenecieran a la raza humana, se solazaba de haber ejecutado 'ochocientos chapetones.'
En la nota en que da parte al Libertador de aquella bárbara ejecucion, dice: ' Mui probable es que este fusilamiento sirva de escarmiento a los tiranos i paren en su carrera de esterminio; en cuanto a mí, cualquiera que sea el fallo con que me cobije la historia por este hecho, solo sé que he cumplido con un deber, obedeciendo a la. disciplina militar i sirviendo a las necesidades de la Patria, que de vez en cuando impone a los hombres, por mas sensible que tengan la conciencia, esta especie de sacrificios.'
El héroe margariteño no tenia horror por la sangre, ni se paraba ante nada tratándose de servir a la causa de sus convicciones.
Véase aquí una prueba mas de esta aseveracion :
En los últimos dias del mes de febrero del año últimamente anotado, Rosete, combinando un movimiento con Bóves, a fin de lanzarse sobre Bolívar i destruirlo, ocupó la villa de Ocumare con tres mil hombres, interponiéndose entre dos fuerzas patriotas que debian unirse. Arismendi, habiendo tenido conocimiento de aquella trama, llamó a las armas a todos los jóvenes decentes de Carácas, de catorce a veinte años, reunió en breve mil guerreros, los armó i, bautizándolos con el nombre de ' Caballeros de la órden de Cincinato,' se puso a su cabeza i arrojándose sobre Rosete lo retó a singular combate.
La batalla tuvo lugar en el mencionado sitio de Ocumare el 16 de marzo, peleando los jóvenes imitadores de Cincinato con el heroismo, el orgullo i la inesperiencia propia de la juventud.
Aquellos héroes adolescentes murieron casi todos, pero evitaron con esto el que Bolívar fuése sacrificado.
El Jefe de aquella falanje poderosa, apénas volvió a Carácas con trescientos ochenta de sus briosos soldados!
Despues de este sensible acontecimiento, estuvo prodijioso en los siguientes duelos:
Carabobo, en donde sus esfuerzos contribuyeron en gran parte a la victoria, recibiendo una herida de lanza en el muslo del brazo izquierdo;
La Puerta, en donde se mostró indomable, como los Jenerales Mariño i Rívas, salvando los restos del ejército patriota;
Chagua, el 18 de agosto, en donde la suerte le fué adversa;
Maturin, el 11 de setiembre;
Magueyes i Ÿrica, el 9 de noviembre i el 5 de diciembre respectivamente; i
Maturin 2.», el 11 del último mes citado, en cuya accion pudo salvarse de la muerte a fuerza de astucia i volver a Margarita.
Pero donde demostró especialmente este hombre terrible su severo carácter, su espíritu organizador i su incansable actividad, fué en la Isla de su nacimiento en 1815.
Perdida la República el año anterior, Arismendi ocupó a Margarita, i declarándose su Gobernador, levantó seiscientos hombres a fin de defenderse de los déspotas.
Conocido el valor de los margariteños, Moráles con dos divisiones, constantes de tres mil soldados, formó una escuadrilla de veintidós velas i se dirijió a la Isla, a tiempo en que el pacificador Morillo se acercaba tambien a dichos lugares con quince mil hombres de lo mejor del aguerrido ejército de España, sesenta i cinco buques de trasporte, un navió con setenta i cuatro cañones i diez i ocho piezas mas de lo mejor de la época.
En presencia de semejante espedicion, Arismendi resolvió capitular, e inmediatamente, ántes de ser atacado, citó a Morillo a una conferencia en las playas de Pampatar.
La entrevista tuvo lugar el 9 de abril, i en ella convino el pacificador en hacer la paz bajo la solemne promesa de que los margariteños serian indultados por su conducta pasada.
Morillo, dejando una pequeña fuerza en la Isla, nombró a Herraiz su Gobernador, pero éste, que era un español de buen corazon, fué a poco sustituido por don Joaquin Urreistieta, hombre avaro i cruel.
El primer paso de Urreistieta fué el mandar apresar a Arismendi, quien teniendo conocimiento de lo que contra él se tramaba, huyó a los montes con sus hijos, cayendo en poder de su perseguidor su esposa, Luisa Cáceres.
Esta señora, apesar de hallarse en estado interesante, fué flajelada porque no denunció el paradero de su marido, quien, teniendo conocimiento de lo sucedido Juró vengar las ofensas hechas a su mujer.
En efecto, dando rienda suelta a su furor, el 15 de octubre salió de su escondite con treinta hombres, tres fusiles, ciento veinte cartuchos i algunos machetes, i dirijiéndose al puerto de Juan Griego, atacó el 16 la guarnicion que habia allí, ciento cincuenta hombres, los tomó prisioneros i mandó degollar en el acto.
Aumentada allí su jente con ochenta individuos armados convenientemente, marchó sin pérdida de tiempo sobre la Villa del Norte, sorprendió la guarnicion de la Casa Fuerte e hizo matar mas de doscientos españoles.
A fines de octubre tenia ya mas de mil quinientos soldados, armados de fusiles, lanzas, cuchillos i machetes.
Colocado en esta posicion, Urreistieta fué sobre él con ochocientos veteranos i despues de un combate, sangriento como pocos de cuantos se libraron en la Isla, Arismendi lo venció asesinándole la mitad de su tropa.
El 4 de noviembre, convirtiéndose de acometido en acometedor, desalojó a los realistas, con grandes pérdidas, del pueblo de la Asuncion, dejándolos reducidos al distrito de Santa Rosa i a las Fuertes posiciones de Pampatar.
El resto del año de 15 fué de combates permanentes, en los cuales, unas veces eran vencidos los libres i otras los españoles, terminando estas escenas, en que la sangre no escaseaba, por el incendio de los pueblos del Norte, San Juan i el Espíritu Santo, hazaña de los realistas que pusieron el precio de $ 40,000 a la cabeza de Arismendi.
El año de 1816 la obstinacion i el heroismo de los margariteños subió de punto.El 25 de enero Arismendi, con quinientos hombres, dió un asalto al castillo de Santa Rosa, defendido por novecientos húsares, i despues de haber peleado por dos dias con sus noches, se retiró a la vista del enemigo, que no se atrevió a seguirlo, con ochenta de sus compañeros.
Vuelto a rehacer a los pocos dias, puso sitio a las fortificaciones de Pampatar i peleó contra ellas por setenta i dos horas, sin poderlas rendir, marchando otra vez sobre Santa Rosa, a tiempo en que Bolívar llegaba al puerto de Juan Griego con su espedicion de los Cayos.
El arribo del Libertador al puerto citado hizo que los españoles abandonaran a Santa Rosa, la que mandó demoler Arismendi inmediatamente.
Bolívar, al saber en Margarita los esfuerzos hechos por sus hijos en favor de la libertad, declaró que la Isla era invencible i la dió el nombre de ' La Nueva Esparta.'
Dueños los republicanos de ' La Nueva Esparta,' Arismendi se dirijió a Cumaná llevando auxilios al ejército del centro, del cual fué Jefe, tomando parte en sus glorias i en sus contratiempos.
En 1817, 8 de enero, es vencido por Francisco Jiménez en el sitio de Clarines, i derrotado, se unió al Libertador, cooperando en seguida a las victorias de Calabozo, San Fernando, Oriza, Sombrero, Semen i Cojédes, despues de lo cual volvió como Jefe de armas a ' Esparta La Nueva,' en donde su actividad militar se habia desarrollado tan prodijiosamente.
En 1818, a consecuencia de haber desobedecido al Jeneral Rafael Urdaneta, se le redujo a prision i remitió a Guayana.
En 1819, 14 de septiembre, sus amigos obligaron a la mayoría del Congreso de Angostura a que lo mandara poner en libertad, i hecho esto, pretendieron i consiguieron que aquella Corporacion le tributara altos honores i le diera las debidas satisfacciones por la injusticia que con él, que tanto habia hecho por la Patria, se cometiera.
En 1821 i 22 hizo la guerra en la Costa de la Nueva Granada, portándose, como siempre, con el supremo heroismo que lo distinguia.
De 1823 a 26, en que murió, desempeñó en Venezuela varios puestos importantes, así civiles como militares.
Cuando el Jeneral Arismendi dejó de existir, hacia años que se habia operado en su carácter una transformacion bien singular.
Aquel hombre que mediante el curso de la guerra desarrolló instintos feroces que, unidos a un valor asombroso, lo hicieron en estremo temible, al concluir la campaña se dedicó al culto de la benevolencia, incapaz de causarle el menor mal a nadie.
Probablemente él creia en las siguientes máximas de su pensador:
' En política no hai asesinatos;
' En política no hai hombres, sino ideas;
' En política no hai sentimientos, sino intereses;
' En política no se mata a ningun hombre, se suprime un obstáculo i nada mas.'
I de aquí su crueldad; crueldad que, perdonenos la virtud, tal vez fué necesaria al triunfo de la República.
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