Juan Jerman Roscio (Estadista)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
El doctor Juan Jerman Roscio no fué guerrero, fué un ciudadano intelijente, instruido en materias de política, filosofia e historia, i, ademas, distinguido jurisconsulto.
Hombre de corazon esencialmente benévolo i de espíritu cristiano, repugnaba, como el virtuoso Caton, el derramamiento de sangre, i odiaba con odio sincero la guerra, pero cuando la creyó necesaria a la libertad de un continente, la osó como Condorcet, i la pidió con el entusiasmo heroico de Robespiérre.
Así, si aquel gran ciudadano no llevaba en el alma el temple de los Cincinatos, brio que hace los héroes de espada, en cambio tema para esponer sus doctrinas políticas, morales i filosóficas, un valor tal, que por decir lo que sentia, rindiendo culto al ideal de su intelijencia, hubiera perecido gustoso en el suplicio con el estoicismo de Juan Huss o de Jerónimo de Praga.
Durante la guerra de la independencia, probable es que no cojiera jamas una arma en sus manos, ni para defenderse en el peligro,. ni para herir a sus enemigos, que eran los de la Patria, pero no por esto dejó de figurar en primera línea entre los Próceres de la República, habiendo sido, como se va a ver, uno de los colaboradores de mas talla de la libertad Hispano-americana.
El doctor Roscio, natural de Carácas, nació el 28 de febrero de 1769.
Su padre, que era una persona honorable, lo dedicó desde mui jóven al estudio de las lenguas, la literatura, la teología i la historia, abrigando la esperanza de hacerlo seguir la carrera eclesiástica, pero él, a pesar de su carácter humilde i respetuoso, se rebeló bien pronto contra la Iglesia, i dando rienda suelta a sus instintos, se dedico a estudiar jurisprudencia i política, haciéndose doctor en Derecho a los veinticinco años de edad.
Apenas concluyó sus estudios, empezó a ser considerado por los gobernantes españoles, quienes le ofrecieron varios cargos importantes en el Gobierno, empleos que rehusó, porque, como hombre leal, no podia, sin hacer traicion a su conciencia, tomar parte en un órden de cosas qus sus convicciones repugnaban.
Devorado por la sed de ciencia, resolvió viajar, i en 1795 fué a los Estados Unidos del Norte, luego a Inglaterra i en seguida a Francia i España.
Observador juicioso, estudió las costumbres sociales i políticas de aquellos pueblos, llevó mas luz a su espíritu contemplativo, i comprendió que en el mundo europeo se efectuaba una trasformacion en el sentido de la libertad; trasformacion que elaborada por algún tiempo en las escuelas filosóficas, traia en su seno la idea de la República, madre del derecho humano.
Llena la cabeza de grandes i fecundas doctrinas, entusiasta como San Simon cuando defendia su decálogo socialista, regresó a Venezuela en 1799, i a semejanza de un innovador relijioso, de un inspirado profeta que llevara la fuerza de su divina palabra a todos los corazones, conviertiendo hasta las piedras en tribuna, peroró en todas partes contra el despotismo, contra la monarquía española cargada de vicios, de crímenes i de supersticiones prediciendo con fe poderosa el próximo advenimiento de la democracia en América.
Por todas partes, a imitacion de aquellos apóstoles que promulgaron en el Asia menor la sublime doctrina del cristianismo puro, Roscio proclamó con insistencia suma los principios liberales, probó la necesidad que habia para los pueblos de que ellos se sustituyeran a la barbarie política del absosolutismo, i demostró la verdad moral que encierran.
En breve la sociedad empezó a despertar, acariciando en su mente las nuevas ideas, i los funcionarios públicos, desde el simple jefe del distrito hasta el Virei, fueron temiendo la reaccion.
Pasado algún tiempo, las cuestiones políticas se complicaron, merced a los sucesos que se verificaron en España i a la guerra entre esta Nacion i la Francia, acontecimientos de vital importancia para la Península i que los criollos venezolanos conocian a fondo como los gobernantes europeos.
Pronto empezaron en Venezuela las 'Sociedades patrióticas,' i ya no era un solo ciudadano, ni un reducido círculo de individuos los proclamadores de la libertad, eran un sin número de republicanos, entusiastas i turbulentos, entre los cuales se encontraban los Tovares, López Méndez, Toros, Montillas, Iznardis, Mendozas, Domínguez, Rívas i otros tantos que, empezando por dar a la revolucion desde su principio un carácter siempre imponente i terrible que parecia sucumbir todas las resistencias, llegaron al fin a coronar la empresa que se prometieron, pagando su entusiasmo en el destierro, el cadalso i los campos de batalla.
Roscio, adalid estraordinario de esta epopeya sublime, habiendo sido uno de los primeros en proclamar la independencia de Venezuela, haciendo con sus discursos i sus escritos una revolucion en la conciencia pública fué tambien el primero en arrojar el guante a los tiranos de su Patria, desafiando la ira de los Todo-poderosos.
Así que, con imperturbable serenidad, se le vió escribir de su puño i letra el ' Acta del 19 de abril de 1811,' firmando luego la del 5 de julio de dicho año, como Diputado por la provincia de Valencia al Congreso federal de Carácas, Congreso que, digámoslo de paso, tuvo una centena de hombres que eternamente recordará la historia, por su decision en favor de la Patria, su valor para no asustarse de la tempestad que estaba pronta a descargarse sobre sus cabezas, i su audacia para osar el planteamiento de un sistema desconocido de Gobierno en un pueblo acostumbrado a obedecer i a sufrir.
Entre estos ciudadanos, tal vez el de mas importancia, al ménos en aquella ocasion solemne, fué el doctor Roscio; i para convencerse de este aserto i del modo de ser de aquel apóstol, basta recordar aquí que, en una de las sesiones de aquella Corporacion, al discutirse un capítulo de la Constitucion, relativo a los 'Derechos del hombre,' como el doctor Yánez lo combatiera por inoportuno i demasiado liberal, Roscio tomó la palabra i dijo entre otras cosas: 'Yo no me asusto del triunfo de la libertad, los griegos i los romanos gozaron, de ella en sus primitivos tiempos, i a su sombra entraron por el camino de la moral i de la civilizacion....... Creo que la gran invencion política de las sociedades modernas es el Gobierno representativo; sistema en que se consagra la igualdad del derecho i el triunfo permanente de la opinion pública, donde la voluntad jeneral, que se compone de las voluntades particulares, constituida en soberano, tiene la facultad de querer, juzgar i ejecutar, allí existe la democracia, forma que lleva al individuo al jurado, a los comicios i a todos aquellos actos de donde nace el Gobierno, i que el despotismo ha hecho propiedad de unos pocos. Si queremos la libertad, seamos liberales, i empecemos por devolver a los venezolanos los derechos que les ha dado la naturaleza i que los tiranos les han arrebatado.'
Posible es que las ideas de aquel ciudadano, que, como las de la mayor parte de sus compañeros, se resentian de la fiebre patriótica de la época, no fueran adaptables por el momento, pero ellas eran indudablemente un botafuego que abria en los espíritus el culto por la República i representaban el porvenir del pueblo.
Ademas, si un dia de revolucion i un rasgo de omnipotencia parlamentaria no bastan por sí solos para curar las dolencias sociales, una vez que la sociedad no se salva jamás por uno de sus organos sino por ella misma, sí son elementos esplotables, útiles mas tarde a la causa comun.
Terminadas las sesiones del Congreso de Carácas, Roscio siguió imperturbable en sus trabajos hasta tanto que, perdido Miranda el 31 de julio del año de 12, por razon a las capitulaciones de la Victoria celebradas con don Domingo Monteverde, fué preso i remitido a las prisiones de Ceuta, en donde se le cargó de cadenas, siendo tal la antipatía que los tiranos tenian por este patricio, que en una real órden del Gobierno de España se lee lo siguiente: 'De los ocho malvados que habian llenado al mundo de horror con sus nombres i habian sido la primera raiz i causa de las desgracias de América, a saber, Juan Jerman Roscio......! llegaron a Cádiz i fueron remitidos a Ceuta'......
El prócer sufrió en aquellas mal sanas prisiones horrorosos padecimientos: hambre, ultrajes permanentes de sus carceleros, graves enfermedades i rudos trabajos a que no estaba acostumbrado, pero nada de esto abatió la grandeza de su ánimo porque él padecia resignado por la Patria, sabiendo ,segun la espresion de Napoleon, ' que una Nacion que quiere ser libre es invencible,' siendo la libertad de América la mas alta i grata recompensa de sus esfuerzos i padecimientos.
El año de 1817 se fugó de la prision en que yacía, a la cual habia entrado con aspecto de jóven, saliendo demacrado i cano, e inmediatamente pasó a Norte-América, i como Nariño en Lion, se ocupó de escribir contra los déspotas i la tiranía, dando a luz una obra culminante por su espíritu i estilo, titulada ' Triunfo de la libertad sobre el despotismo.'
El año de 1818 pasó a su Patria i se incorporó a los libres en Guayana, siguiendo infatigable en su tarea de ilustrar a sus compatriotas acerca de sus derechos, i trabajando con mayor ahinco por el triunfo de la República, ya como Intendente de aquella provincia i ya como Ministro de Estado i Relaciones Esteriores en Venezuela.
El año de 19 fué miembrode la Convencion de Angostura, obteniendo la Vicepresidencia de esta augusta Corporacion, en cuyo puesto prestó útilísimos servicios como hombre pensador e ilustrado, colocando en la lei fundamental que organizaba la República de Colombia, el siguiente artículo:
' Art. 14. El aniversario de esta rejeneracion política se celebrará perpetuamente con una fiesta nacional en la que se premiarán, como en las de Olimpia, las virtudes i las luces de los ciudadanos;como una prueba de gratitud en favor de aquellos egrejios varones que se sacrificaron por la Patria.'
El 19 de diciembre del año anteriormente anotado, fué electo Vicepresidente de Venezuela, en cuyas funciones, que desempeñó con grande actividad i acendrado patriotismo, cooperó como el que más al triunfo definitivo de la independencia.
En febrero de 1820 fué nombrado interinamente, en reemplazo del doctor Francisco A. Zea, Vicepresidente de Colombia, i como exijiesen las operaciones militares del país un director mas hábil, renunció este elevado cargo diciendo: ' Entre la Patria i yo, primero es la Patria, i en tal virtud, ántes de satisfacer mi vanidad desempeñando un puesto tan alto, que en la crítica actualidad debe estar en manos de otro hombre mas competente, suplico se me escuse del cargo.'......
Al año siguiente, 13 de marzo, murió el doctor Roscio en la ciudad de Cúcuta, cuando ya Colombia, radiante de glorias, ufana de sus héroes, llena de vida i esperanzas, estaba próxima a aparecer colosal entre las naciones latinas, dando al mundo un ejemplo vivo de lo que puede la abnegacion i constancia de los pueblos que buscan el triunfo de su derecho.
Tal fué el doctor Roscio, espíritu culminante i sereno que nació como esas plantas que salen de entre las ruinas, en medio de una sociedad que no tenia otra cosa que dura mordaza para la intelijencia, i que sinembargo, posesionado en absoluto de una idea maravillosa, de un ideal clásico, por el que estaba resuelto como Bruto i como Caton a todos los sacrificios, se remontó a las exelsas rejiones del patriotismo, fundó escuela e hizo brotar la luz de donde no habia otra cosa que tinieblas.
Para el jenio de aquel hombre eminente no habia otra musa que la libertad, i en pos de ella marchó siguiendo la brújula de sus ideas, desafiándolo todo, esclareciendo los entendimientos i levantando los corazones a un nivel estraordinario por medio de la predicacion, de la palabra, de la prensa i del ejemplo.
Al morir dijo como Mazzini: 'Ya he hecho lo bastante por la Patria, ahora el sepulcro no me aterra.'
Sí, habia hecho mucho. Lanzó uno de los primeros la chispa sacrosanta que produjo el incendio, caminó con pié seguro sobre las llamas de su obra, i murió consiguiendo lo que deseaba, la independencia de un pueblo que venera su memoria.
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