Francisco J. Yanez (Abogado)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
Pocos hombres eran mas calculados para llevar a cabo una revolucion, que el doctor Francisco J. Yánez. Calculado, no porque tuviera espada, ni jenio guerrero, pues que jamas su. naturaleza despuntó por este lado, sino por su fe profunda, lo levantado i persistente de su ánimo, la firmeza i elevacion de sus convicciones, su austeridad de costumbres, su entusiasmo, siempre osado i enérjico, su elevado talento i el valor civil que lo distinguia.
Agréguese a estas condiciones una gran suma de conocimientos que poseia, en historia, política, ciencias naturales, filosóficas i jurisprudencia, i se comprenderá de lo que era capaz aquel ciudadano que figura, con sobra de justicia, en la lista civil de los primeros i mas preclaros fundadores de la independencia.
El doctor Yánez empezó a servir a la Patria desde mucho ántes del dia en que la ola revolucionaria, impetuosa i terrible, ajitara de una manera radical al pueblo de Venezuela.
Amante ardoroso de la libertad, fué compañero del doctor Roscio en la promulgacion de las ideas republicanas, i como él, levantó escuela i tuvo oyentes, trayendo al nuevo culto político muchas intelijencias que a la hora de la prueba se dejaron sentir de un modo terrible contra los tiranos.
No era gran orador. Según sus biógrafos, le faltaba elocuencia, tenia una voz débil i poco sonora, i carecia de esos arranques impetuosos i de esas oportunidades solemnes. que hicieron de Mirabeau en la tribuna el hombre mas célebre de su siglo, pero en cambio su razonamiento era lójico i llevaba siempre la conviccion a los espíritus por el camino de la ciencia.
Desinteresado hasta el estremo de no querer jamas nada para sí, -ni dinero, ni honores, ni glorias,-servia a la democracia por amor al pueblo, a quien veia, bajo el réjimen colonial, esclavo de las supersticiones, de las leyes civiles i de la arbitrariedad de los gobernantes.
Si hubiera querido figurar entre los españoles, hasta donde era posible a los criollos en aquella época de restricciones para la intelijencia, habria alcanzado con facilidad cualquier distincion; pero demócrata sincero, por instinto i por convencimiento, abrió desde mui jóven ruda campaña al despotismo, granjeándose con esto las antipatías de los partidarios de la monarquía i del Gobierno de vasallaje.
Una de las cosas que separaban mas al doctor Yánez de los españoles que gobernaban la América, eran sus ideas filosóficas, de las que derivaba su credo político i sus creencias relijiosas.
No encontrando en los cielos, sordos a las evocaciones humanas, una revelacion que le sirviera de base para fundar su sistema religioso, fue como Lessing, a la conciencia, a la lei del espíritu, que establece la relijion natural en armonía con los principios i los derechos de la razon. Deduciendo de premisa en premisa esta gran verdad, que ya habia sido publicada por el filósofo aleman Eimarus, a saber: 'que desde el momento en que la razon busca fuera de las tradiciones católicas la lei neutral de las conciencias, tiene que buscar tambien, por un movimiento lójico, fuera de las tradiciones monárquicas, la lei natural de las sociedades.'
I con estas ideas, que eran, especialmente, las ideas de la escuela racionalista francesa del útimo tercio del siglo décimo octavo, escuela cuyo programa sirvió de base de criterio a su razonamiento, el doctor Yánez se declaró antagonista de los principios absolutistas i de los grandes i trascedentales dogmas católicos, no solamente por creerlos contrarios a la razon, sino por juzgarlos enemigos dela libertad.
I como este hombre, franco de carácter i fecundo en el pensamiento, no guardaba para sí sus ideas, sino que las lanzaba a todos los vientos, aceptando la lucha que ellas le proporcionaban para fortalecer su espíritu, como los atletas antiguos aceptaban la jimnástica para robustecer su cuerpo, en breve se descargó contra él el mundo de las preocupaciones, i tildándosele de revolucionario e impío, se le persiguió no solamente por los gobernantes españoles, sino tambien por el pueblo ignorante, que llegó hasta el estremo de apedrearlo en 1807 en las calles mas públicas de Carácas.
Júzguese cuánto valor se necesitaria en aquellos tiempos en que reinaban la arbitrariedad i el oscurantismo, i no les era dado a las intelijencias desarrollar su actividad mas allá de ciertos límites, romper el anillo de la fe con que se subyugaba a la sociedad para levantar cátedra, predicando una doctrina contraria al sentimiento popular, al interes del Gobierno, que se hacia fuerte con la propagacion relijiosa, i a las enseñanzas de tres siglos!
' Cosa rara, dice un historiador, el doctor Yánez, de naturaleza débil i enfermiza, que al verlo se le juzgaba incapaz de algo atrevido o heroico, hacia en filosofia ostentacion de su racionalismo; en relijion de su impiedad, i en política de su odio a la monarquía, los monarcas i sus dependientes.'
Verdad es que siempre que la ciencia eleva al hombre a una dignidad superior, se sucede por fuerza necesaria una esplosion en su conciencia, i tras de esta esplosion una victoria favorable a la libertad; pero no es ménos cierto que ceder a esas manifestaciones interiores, abandonando la vida tranquila para entrar de pié firme en la vida turbulenta, en donde, por lo regular si se halla el bien para los demas, el innovador no tiene otro galardon que el martirio, solo es dado a espíritus mui superiores que, posesionados de una íntima conviccion, se entregan sin reserva en brazos de una causa que creen justa, dando la espalda a los cálculos del egoismo.
Pues bien, a lo que parece, el prócer de que nos ocupamos era uno de estos espíritus. Convencido de que el derecho tiene por oríjen al hombre i por fin la perfeccion del hombre, i de que, ademas, él es independiente de todos los poderes humanos i superior a todos los poderes humanos, opinaba como Aristóteles, que ' para regular las relaciones de derecho i mantener el derecho mismo, era preciso un organismo político que se llama el Estado,' pero queria al Estado digno, respetuoso de todas las creencias i de todas las opiniones, tal como lo comprende el liberalismo moderno; creacion del pueblo, que es a un mismo tiempo su señor i su subdito; i no al Estado, hechura de un solo hombre o de unos pocos, encadenando todas las voluntades, tiranizando las conciencias, presentando trabas al trabajo, a la educacion, i cerrando todas las esclusas del progreso social.
' Si el hombre, decia en una ocasion el doctor Jerman Roscio, de quien fué buen amigo i compañero de propaganda, no puede descender a la categoría de las bestias, ni elevarse a la dignidad de los dioses, para sufrir impasible en el un caso i ser incapaz de dolor o de pena en el otro, forzoso es que estudiando su naturaleza i tratando de comprender su destino, busque ese organismo político en que ha de desarrollar sus facultades al abrigo de una lei comun para todos, que no puede ser otra que la lei de la libertad, teniendo por base la justicia i por cima el órden.'
Pudieran citarse infinidad de conceptos del doctor Yánez en los cuales hizo su profesion de fe política, pero basta decir que era un liberal honorabilísimo, ya por su honradez i su fe poderosa en los futuros destinos del pueblo, ya porque teniendo un gran criterio emanado de una sólida educacion en las ciencias filosóficas, políticas i morales i en la historia, no queria que en materia de libertades públicas se avanzara en un dia lo que era obra de uno o mas años. Comprendiendo como Proudhon que ' en toda cuestion política va siempre envuelta una cuestion teolójica,' que la Iglesia católica de su tiempo, en vez de favorecer los intereses de la libertad, contribuia a sostener el despotismo de los peninsulares, combatió, a semejanza de campeon formidable, todas las supersticiones que segun su concepto mantenian al pueblo atado a la esclavitud.
Despues de haber perorado mucho, enseñado mucho i pensado mucho, apoyó con todas sus fuerzas la idea revolucionaria i se lanzó en el mar tormentoso de la guerra, confiando como un iluminado en el triunfo de la justicia, que traeria el reinado del derecho.
Terrible innovador, se le ve desde ántes de 1804 en compañía de Mendoza, Roscio i otros patriotas, preparar el golpe que habia de sufrir la tiranía, buscando recursos en las provincias para la revolucion i conquistando jente para la democracia.
El año de 10 asistió a las 'Juntas patrióticas' de Carácas, i en 1811, siendo miembro del Congreso que se reunió en aquella ciudad, firmó el acta de independencia de Venezuela, de 5 de julio.
Durante su carrera pública, en que sufrió crueles vejaciones de sus enemigos i grandes padecimientos por la Patria, no dejó de servir un solo dia a su causa, dando sabios consejos a los gobernantes independientes, enseñando al pueblo sus derechos e ilustrando con su ciencia las difíciles cuestiones que se suscitaban entre los miembros patriotas, en materias relijiosas i de Gobierno.
Hizo mas este honorable ciudadano, que como político era una lumbrera i como abogado uno de los mas notables de Venezuela, cuando en medio de los grandes conflictos de la Patria, creyó que no solamente era necesario a la salvacion de la República el concurso de su intelijencia sino el de su brazo, él que no tenia espada, que carecia de casi todas las condiciones que se requieren para ser militar, entró resignado en la vida de campaña i poniéndose á órdenes del ínclito Jeneral Páez, estuvo en la batalla deYagual i en la toma de Achaguas, en cuyas jornadas se manejó con la intrepidez propia de la enerjía que lo caracterizaba i del honor que lo distinguia.
Odiado profundamente de los españoles no tanto por sus ideas políticas, sino, como se ha dicho, por sus creencias relijiosas i filosóficas, fué en Venezuela uno de los mas acalorados i eminentes fundadores de la escuela liberal, que trajo por resultado la emancipacion de los pueblos americanos.
Caudillo resistente i audaz en el campo de las ideas, como lo era en el campo de batalla el héroe inmortal de las Queseras, conmovió hondamente en su pais el sentimiento monárquico abriendo paso a la democracia, i al impulso incontrastable del nuevo programa que produjo largos dias tempestuosos, contribuyó como el que mas a abrir la senda por donde vino la libertad a este suelo destinado por Dios a ser, mas o ménos temprano, la tierra clásica del derecho.
Dada una idea del carácter del doctor Yánez, i de sus servicios a la mas noble causa que haya cruzado por el pensamiento humano, réstanos decir que aquel célebre patricio, oriundo de Cuba, hizo a Venezuela, desde su juventud, su Patria, muriendo en Carácas en abril de 1842, a la edad de sesenta i ocho años.
Despues de su muerte el Gobierno venezolano, tributando los debidos honores a su memoria, lo apellidó ' Gran patriota i buen ciudadano,' haciéndole los debidos elojios por su talento, sus servicios prestados a la República i sus virtudes cívicas.
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