Manuel Piar (Jeneral)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
La guerra de nuestra emancipacion, segun llevamos dicho, fué ricamente dotada por la mano de la Providencia. Dios dió a la causa de la libertad millares de caudillos cuyo jenio, entusiasmo i heroismo apénas son comparables con los de los grandes hombres de la historia.
Bolívar, Nariño, Sucre, Piar ,Santander...... colosos de su tiempo, bastan por sí solos para formar época en el largo período de la revolucion sur-americana, sirviendo de punto culminante de nuestras imperecederas glorias nacionales.
Cada uno de estos preclaros ciudadanos, entre tantos otros de altísimos merecimientos, personifica la idea de nuestras libertades públicas, sin que su memoria, grande por infinidad de circunstancias, pueda apartarse jamas de la conciencia de los pueblos, miéntras éstos, amantes de la República, sientan arder en su corazon la llama, cada vez mas pura i vivificante, de su derecho.
Manuel Piar reunia todas las condiciones de los hombres verdaderamente aptos para la política i la guerra: valor sumo, intelijencia creadora y clara, carácter tormentoso, audacia incomparable i esa ambicion de gloria que, aun dañosa en ocasiones, por ese traviar el criterio, es propia de los espíritus que tienen por ideal la inmortalidad.
Hijo de un italiano, heredó las facciones i el porte de la raza romana, no habiendo sacado de su madre, que pertenecia por su color a a clase ínfima de la sociedad, otra cosa que cierta malicia que le era característica.
Elegante, de bella fisonomía, lijero, dotado de una asombrosa movilidad, así en la accion como en el pensamiento, llevaba, como Julio César, una alma de fuego encubierta con esterioridades simpáticas.
Nacido en medio del mar, en la isla de Curazao, gustaba de todo lo tempestuoso i no se arredraba ante nada, siendo para él igual la tormenta del mar, con que estaba connaturalizado, a la tormenta social, en que desarrolló su actividad jenial de un modo formidable.
Tal era el ánimo de este hombre, que a la edad de diez i ocho años, yendo para la Isla de Margarita en un buque mercante, tuvo un naufrajio en que perecieron casi todos sus compañeros, i él, en el supremo momento del peligro, cuando los restos de la embarcación estaban próximos al postrer hundimiento, imperturbable como un viejo marino, se acostó en una tabla i, batallando con las olas embravecidas, se salvó de la muerte.
De la misma manera, cuando el destino lo condujo de la gloria al cadalso, fué sereno al suplicio, i mandando sin conmoverse la escolta que debia sacrificarlo, se hizo hacer fuego con tal estoicismo i tan severa voz de mando, que algunos de los soldados bajaron las armas i prorumpieron en llanto ante la actitud heroica de la víctima.
Piar vino al mundo en el mes de noviem bre de 1782, en medio de una sociedad de comerciantes de distintas naciones, que en nada se ocupaban fuera de sus trabajos especulativos.
Era tan poca la importancia de su padre i tal la oscuridad de su madre, que se ignora si en su juventud se trató de darle alguna educacion científica enviándolo fuera de la isla, en donde por lo regular gran parte de sus moradores se ocupaban en el comercio de cabotaje; solo se sabe que a los veinticinco años hablaba bien el italiano i el inglés, i que tenia en Curazao una posicion tan ventajosa que le presajiaba para el porvenir el señorío de la isla.
Amó desde su juventud la causa de la libertad, bien porque este amor fuera instintivo en él o porque adquiriera odio, como lo demostró mas tarde, por la tiranía, pero es lo cierto que desde el año 6 del siglo, en que se hizo la primera tentativa de independizar a Venezuela, el sublime héroe del Juncal i San Félix fué partidario de aquel acontecimiento.
Posteriormente, el 19 de abril de 1810, hallándose en Carácas, hizo parte del motin revolucionario contra el Gobierno de Empáran, i luego, en 1811, abandonando definitivamente su tierra patria, sentó plaza de militar al lado de Miranda e hizo con él, que lo protejió con varios ascensos, la campaña de aquel año, en la que recojió los primeros laureles que coronaron sus sienes.
El 24 de junio del año 12, hallándose en la última extremidad el célebre Luciano D' Luyar en el sitio de Puerto Cabello, voló con seis galeras i una lancha cañonera en su auxilio, i despues de un combate terrible salvó a sus compañeros de armas, haciendo al frente del enemigo una retirada gloriosa que libró a los republicanos de una muerte segura.
Despues de este acontecimiento, habiendo derrotado el feroz Zuazola, en Magueyes i Aragua, parte de la division que comandaba el Jeneral Mariño, se dirijió a Maturin a fin de acabar con aquel temible bandido que habia mandado desorejar a niños, mujeres i ancianos, haciendo arrancar a los prisioneros la cútis de los piés para que caminaran sobre cascos de vidrio.
Ocupada la poblacion citada por los patriotas, Zuazola i la Hoz se unieron, i con una fuerza de mil seiscientos hombres marcharon sobre Piar, que apénas tenia quinientos soldados.
Careciendo el Jefe republicano de artillería i viendo que era imposible sostener dentro de la ciudad una batalla formal que diera un resultado favorable a su causa, emprendió, a presencia del enemigo que lo seguia, 20 de marzo de 1813, la injeniosa retirada de Corozal, hasta tanto que, encontrando convenientes posiciones, mandó hacer frente a su tropa.
Piar, a semejanza de los tácticos de la Edad Média, que hacian de la caballería la base de sus ejércitos, gustaba de tener a su lado escuadrones disciplinados, hábiles en las maniobras de a caballo i en el manejo de la lanza. Este temible guerrero sabia cuán útil era en un momento dado el choque vigoroso de una fuerza montada.
Así que, resuelto a combatir con Zuazola i la Hoz, abrió en dos alas su infantería con órden de avanzar sobre el enemigo a toda carga, a tiempo en que él, a la cabeza de su reducida caballería, se lanzó sobre el mayor grupo contrario con tal impulso, que a poco lo venció, obteniendo en seguida sobre el resto de los realistas la mas espléndida victoria. Este triunfo alarmó sobre manera a Monteverde, que se hallaba en Carácas, e inmediatamente se vino sobre Maturin, que habia sido ocupado de nuevo por los republicanos.
El tirano español, al romper el alba del 25 de mayo, se hallaba con dos mil hombres de todas armas al frente de su adversario, en el profundo convencimiento de que los patriotas no podian resistirle, pues que a su salida de Carácas habia dicho en una proclama: ' Los facciosos de Maturin desaparecerán a la vista de mis tropas, como el humo al impulso del viento.'
Piar por su parte, al amanecer del dia anotado, arregló sus tropas para la batalla, i en una sublime arenga las dijo: ' Soldados, no desmintais en esta solemne ocasion el heroismo que en otras veces habéis tenido; un esfuerzo mas i habreis salvado a la Patria de los verdugos. Pelead con furor i obtendreis la victoria.'
A las ocho de la mañana empezó la pelea, i despues de diez horas de combate los patriotas alcanzaron un triunfo completo, quedando en el campo mil muertos del enemigo.
El resto de los vencidos fué hecho prisionero, salvándose Monteverde con diez i siete compañeros de su Estado Mayor.
Obtenida esta victoria, marchó con su division a Oriente a fin de unirse allí con Mariño, i despues de haber salvado a este famoso caudillo, volvió al bloqueo de Puerto Cabello, en donde se portó con gran resignacion i heroismo.
Terminada esta contienda, en que los patriotas no consiguieron lo quo se proponian, el héroe venezolano pasó, merced a hábiles movimientos, a Cariaco, de donde se dirijió a Cumaná en los últimos dias del mes de setiembre del año 14.
Los realistas, deseando conservar aquella importante plaza, salieron a su encuentro i fueron derrotados en la quebrada de los Frailes.
Bóves ,entónces, arrojó sobre Piar un número triple de fuerzas i le dio la batalla de la sabana del Salado, 16 de octubre, en que los independientes fueron vencidos apesar del valor que desplegaron i de los cruentos esfuerzos de su Jefe.
Perdida luego Venezuela por infinidad de desgraciados acontecimientos que se verificaron, acontecimientos a que dió lugar la falta de unidad de accion i de plan, tan indispensables en la guerra, Piar se retiró a las Antillas, huyendo de la implacable i feroz venganza de los españoles.
El año 16 se unió al Libertador en los Cayos, i, miembro de esta espedicion, se puso al frente del buque Intrépido con una corta tripulacion que, como se va a ver, ayudó a reivindicar la libertad en el territorio venezolano.
Piar i sus compañeros, desembarcando gloriosamente en Juan Griego, pasaron a Carúpano, i en todo el mes de junio, atravesando inclementes montañas, profundos rios i estensos desiertos, salieron a Maturin, dando a menudo heroicos combates, i de allí se dirijieron a Barcelona, en donde estaba una columna republicana de setecientos hombres.
El Jefe venezolano tomó el mando de la fuerza como Jeneral mas antiguo, i organizando ejército con gran celeridad, se aprestó para morir como coloso o salvar a su Patria.
A poco, el 26 de setiembre, Moráles, con una division de tres mil hombres, se dirijió a Barcelona, i a la caida de la tarde del citado dia, acampó en la llanura del Juncal.
Piar, que gustaba de combatir a pecho descubierto, abandonó la ciudad i avanzando sobre la llanura con dos mil hombres que tenia, se puso a tiro de cañon de los reales españoles.
A la salida del sol del dia 27, los independientes estaban aprestados para la pelea, ocupando el centro de la línea de batalla la infantería, los jinetes las alas, i la artillería, consistente en cuatro cañones, el frente de la línea.
Piar, poniéndose a la cabeza de la columna de vanguardia que estaba a cargo del valiente Mac-Gregor, empezó el combate, que fué tan encarnizado i sangriento como el mas terrible de cuantos se libraron en la guerra de la independencia.
A eso de las once de la mañana, despues de cinco horas de lucha, cuando aun nada habia decidido, nuestro héroe, con la enerjía de Massena en la batalla de Rívoli, acaecida en 1797, tomó la caballería del ala izquierda i dando una impetuosa carga, obtuvo la mas espléndida victoria.
Desde aquel dia se le creyó el primer hombre de la guerra, juzgando estaban pendientes de su brazo formidable los futuros destinos de la Nacion.
Habiendo recojido un rico botín, organizó nuevos batallones, i concediendo ascensos a muchos de sus valientes Capitanes, los envió sobre distintos radios en busca del enemigo, preparándose él para invadir a Guayana, como el punto mas importante del territorio de la República.
Ocupada la baja Guayana despues de mil vicisitudes, el Mariscal Miguel de Latorre marchó sobre los republicanos, confiado en vencerlos o desalojarlos al ménos del territorio de las misiones de Garoní, de donde los españoles obtenian recursos de toda especie para la guerra.
Latorre cerca de Piar, buscaba campo para derrotarlo, pero éste, que, como Napoleon I, gustaba de elejir escenario para sus batallas, salió a su encuentro el 11 de abril del año de 1817, a las dos de la tarde, entre los pueblos de San Miguel i San Félix.
Loa realistas estendieron su línea convenientemente, colocando en posiciones ventajosas dos mil hombres que componian su ejército; pero al ver el Jefe republicano esta formacion, i despues de haber reconocido el terreno, resolvió contramarchar a inmediaciones de San Miguel. Apenas hubo hecho su jente poco ménos de média legua de camino, la mandó hacer frente a la falda de una pequeña altura al ocaso del pueblo, a fin de cubrir su ala izquierda por una barranca profunda e inaccesible i tener a la derecha un cerro de bastante altura.
Estándose colocando las tropas republicanas, consistentes en quinientos fusileros, otros tantos flecheros i cuatrocientos soldados de caballería, Latorre, que habia picado la retaguardia a su enemigo, dio principio al combate con terrible violencia, pero sus columnas, que pretendieron coronar el cerro en que estaban los flecheros, fueron horrorosamente destrozadas por los independientes, que cerraron sus alas sobre los contrarios formando una especie de semicírculo.
En tan supremo instante, Piar hizo cargar su caballería i a un rato no se escuchaba una sola detonacion, sino el ruido de bayonetas i lanzas en brega silenciosa i solemne !
Pocos momentos despues no habia combate sino horroroso degŸello de realistas, i en seguida una lúgubre calma!
La jornada estaba concluida, i coronada la victoria!
De aquella hecatombe solo se salvaron Latorre i unos pocos de sus compañeros, merced a la oscuridad de la noche.
Piar era dueño de Guayana. Sus esperanzas se habian realizado i su orgullo militar subia al mas alto apojeo.
Aquel no era ya un hombre, era un Titan que pensaba en restablecer el derecho social de un pueblo por tanto tiempo oprimido, devolviendo al hombre su soberanía i su trono a la libertad:
Un sér omnipotente que, a fuerza de vigor, de habilidad i de constancia, contribuia a derribar la enorme fortaleza de preocupaciones, privilejios, supersticiones, mentiras, exacciones, abusos, violencias, iniquidades i tinieblas, levantada durante tres siglos por Reyes usurpadores i tiránicos en nombre del derecho divino.
Piar, despues de San Félix, acariciando sus ensueños de gloria, se creyó mas grande que todos, i enardecido con sus victorias, pensó haber eclipsado a Bolívar, considerándolo como su segundo.
La suerte, a la verdad, lo habia levantado mui alto, i de aquí el ruido de su caída, ruido que áun hoi dia, despues de sesenta años, despierta a favor de la víctima poderoso entusiasmo en los espíritus agradecidos; de la víctima que no supo, como Leonídas, refrenar su ambicion de gloria en un momento dado, cuando las comunes necesidades exijian del patriotismo de los caudillos no solamente el concurso de sus esfuerzos sino su abnegacion.
No gustando Piar de que otro mandara, tal vez por ese celo asombradizo que el injenio superior i la gran fortuna ofuscan, i en ninguna manera por designios contrarios a la causa que con tanto ahinco habia defendido, se prometió asumir el mando supremo en la provincia de Guayana, desconociendo la autoridad del Libertador.
Este, que sabia ya de lo que era capaz su rival, i que tenia noticia de las pretensiones de Mariño, que a su vez era aguijoneado por insensatos deseos de mando, hallándose en el puerto de las Tablas espiando los movimientos de Morillo, marchó en direccion a la citada provincia, alarmado de la situacion en que colocaban la República sus mas insignes partidarios.
Bolívar, despues de una gloriosa serie de luchas, ocupó a Angostura, hecho que irritó sobremanera al vencedor de San Félix, quien, como dice la historia, ' no pudo llevar con paciencia que el Libertador le arrebatara la satisfaccion de entrar triunfante en Guayana, aprovechándose de sus trabajos.'
Piar, dando rienda suelta a su cólera, pidió permiso para retirarse del ejército; negándose Bolívar repetidas veces a ello, hasta que, cansado de tanta insistencia i picado en su amor propio, le concedió el retiro solicitado.
En el acto se fué a Upata, en donde se hallaba el grueso del ejército, i allí empezó a promover la division entre los Jefes i la desobediencia en la tropa, ' espresándose en términos ofensivos contra el Director supremo de la guerra, a quien apellidaba usurpador i tirano.'
De Upata pasó a Angostura apénas se retiró de ella el Libertador, icada vez mas irritado, pretendió ' revivir en el ejército la olvidada idea de colores concitando la guerra entre las castas.'
De aquí fué a Aragua de Cumaná con los mismos propósitos, hasta que, cansado Bolívar de sufrirlo i viendo minada su autoridad i en peligro la Patria, lo mandó prender i traer a Angostura para sujetarlo a un Consejo de guerra, conforme a las ordenanzas vijentes.
Sustanciada la causa por los trámites ordinarios, el Consejo, compuesto del Almirante Brion, su Presidente, Pedro Leon Tórres, José Anzoátegui, José Ucros, José María Carreño, Judas Tadeo Piñango i Francisco Conde, teniendo por Fiscal al Jeneral Cárlos Soublette, i por defensor al Coronel Fernando Galindo, dio su sentencia el 15 de octubre de 1817, ' condenando al procesado unánimemente a muerte, por los crímenes de inobediencia, sedicion i conspiracion.'
Al dia siguiente a las cuatro de la tarde, Piar fué ejecutado en lugar publico, recibiendo la muerte con la misma serenidad de espíritu que acostumbraba en las batallas!
Ahora bien: los republicanos condenan a Bolívar por este desgraciado suceso i no le perdonan la muerte de Piar: ¿ tendrán razon en esto ?
La posteridad debe ser justa, porque solo así hace respetables sus fallos.
Bolívar i Piar eran dos grandes hombres, i aunque ambos concurrian a un mismo fin, cuando tocaban a la cúspide de la gloria, el uno escluia al otro.
Entre aquellos dos espíritus habia una rivalidad formidable, i era imposible que teniendo ambos un mismo objetivo, el ser cada uno, sin contradiccion, el fundador de la Patria libre, pudieran aceptar igualmente el dictado de padres de la República, sin que la grandeza del uno rebajara la grandeza del otro.
Aníbal quiso ser solo, Washington, apesar de su humildad, osó tambien que lo reconocieran único en el drama que a sus piés se desarrollaba.
Bolívar no gustaba tampoco de la oposicion; oposicion que hecha por Piar, que llevaba en su cerebro una gran cantidad de electricidad revolucionaria, hubiera llegado a ser de funestas consecuencias a la libertad.
Alguno de estos dos héroes tenia que morir, porque a la altura a que habian llegado los acontecimientos, tal vez uno de los dos estaba por demas en la escena. Murió Piar, porque Bolívar o era mas coloso o mas dilijente para no permitir que sus glorias se menoscabaran en lo mas mínimo, siendo el fusilamiento de aquel Titan de la guerra la crisis patética de la historia de nuestra independencia, i el hecho mas característico de cuantos se sucedieron en las filas republicanas en aquella época tempestuosa.
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