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Antonio Moráles Galavis (Jeneral.)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.

Este ciudadano, hijo del distinguido patriota don Francisco Moráles, fué quien dió principio al drama que, empezando en Bogotá el 20 de julio de 1810, contribuyó eficazmente al triunfo de la libertad en Nueva Granada.

A consecuencia de algunas medidas arbitrarias de los gobernantes españoles, de ciertos ultrajes hechos a personas distinguidas del país, i de otros acontecimientos que de tiempo atras venian ajitando los espíritus contra la madre patria, la opinion pública estaba próxima a estallar contra los déspotas estranjeros, esperando apénas un acontecimiento que pudiera servir de protesto a la insurreccion.

Conocedoras las autoridades de la capital del Reino de la situacion a que sus desmanes i la mala política de España llevaban el Poder de la Metrópoli en América, se hallaban alarmadas, viendo claramente que su mando vacilaba i que iban con pasos acelerados a su ruina.

Los patriotas, en su exaltación, habían hecho varias tentativas i formado diversos planes para llevar a cabo la revolución, pero todos habían abortado por esta o aquella causa. Ultimamente; un suceso imprevisto vino a resolver la dificultada llevando a término feliz el sueño dorado de los libres que; resueltos a pelear hasta la ultima estremidad por el derecho; querían la vida con la República; o perecer si el destino implacable los condenaba a vivir por mas tiempo bajo el látigo de la servidumbre.

El 20 de julio del año de 10, a eso de las nueve de la mañana, se dirijieron a la tienda del español don José Llórente, en la Calle Real de Bogotá, don Francisco Morales ê sus dos hijos, Antonio i Francisco. Iban estos patriotas donde aquel furioso realista, con quien, apesar de todo, conservaban buenas relaciones, con el fin de prestarle un par de hermosos jarrones que tenia, propios para colocar flores, i que continuamente servían de adorno en aquellas funciones en que intervenía la nobleza.

Llórente, bastante indignado con los republícanos por el curso de las cosas políticas, rehusó de un modo brusco la solicitud de los Morales, e imprudentemente se espresó de una manera ofensiva contra los americanos, a quienes trato de 'hambrientos, estúpidos, ingratos i hasta de ladrones.'

Como era natural, los Morales, hombres de buena posición social, se sintieron ofendídos en su orgullo, i Antonio, el mas ardoroso i atrevido de los tres, poniéndose al frente del osado español, le dijo en tono amenazador:

- 'Repita usted lo que acabado decir.'

- 'Digo, contestó Llórente, que los americanos son unos......'

I antes de que hubiera concluido la frase, Morales levantó la mano i le dio una fuerte bofetada en la cara.

En el acto, i como sucede frecuentemente en esta especie de lances, se formó un gran concurso en la puerta de la tienda en donde pasaba tal escena; concurso que iba en aumento a proporción que la noticia de lo ocurrido se difundía, viéndose Llorente en la necesidad de refujiarse en la casa vecina.

Cerca de las dos de la tarde, el realista abofeteado se retiraba a su habitación en una silla de manos, para ocultarse a la vista del pueblo; pero habiendo sido descubierto, es tuvo a punto de ser sacrificado ; salvándose de la muerte en atención a la enerjía del Alcalde ordinario de Santafé, don José Miguel Pey, que lo condujo a la cárcel para su seguridad.

Grande era el ardimiento de los independientes en aquel dia, i conociendo los Mo ra les, autores principale sde aquella fiesta, que todo entusiasmo se evapora cuando se enfria, recorrieron las calles de la ciudad gritando mueras a los tiranos i vivas a la libertad; siendo atacadas, a las cuatro de la tarde, las casas de los españoles europeos don José Trillo i don Ramon Infiesta.

El movimiento era jeneral en la poblacion, cuando, al acercarse la noche, el pueblo se agolpo a la plaza mayor, pidiendo un 'Cabildo abierto,' compuesto de todos los padres de familia.

El Virei Amar se denegaba a las peticiones populares, que minaban de una manera radical su Poder, pero los republicanos, resueltos a hacer respetar sus opiniones, asumieron la actitud imponente del caso, i tocando a rebato en todas las iglesias, obligaron a Amar a que permitiera la apertura del nuevo 'Cabildo estraordinario', del cual salió la proclamacion de la independencia.

Este paso fué de fecundas consecuencias para la Patria, pues él dió oríjen en Nueva Granada a infinidad de acontecimientos que salvaron la libertad, desterrando para siempre del suelo americano el bárbaro despotismo de los peninsulares.

Apénas se verificaron los sucesos que se acaban de referir, Moráles tomó servicio en las 'Milicias de Bogotá,' i con el grado de Capitan hizo la campaña de Ocaña en 1811, portándose heroicamente en las acciones de Simaña i Remedios.

En 1812, despues de haber estado en Mariquita mandando un cuerpo, que mantuvo a raya al realismo en aquel territorio, regresó al Norte con el Jeneral Antonio Baraya, i al lado de este mártir de la República peleó i triunfó en la batalla de Mata-redonda, acabando de sentar en aquella jornada la fama de denodado con que se le distinguió siempre.

En 1816, a consecuencia de la llegada de Morillo al país, emigró en compañía de muchos otros patriotas a Casanare, i pasando en seguida a Venezuela, hizo la campaña de los años de 17 i 18, portándose bizarramente en los encuentros de Calabozo i Sombrero.

En 1819 fué electo miembro del Congreso de Angostura; pero creyendo que sus servicios eran mas oportunos a la causa del derecho en los campos de batalla que en el poder civil, continuó en la campaña, uniéndose al Libertador en Tame, para venir a luchar contra la tiranía en el país de su nacimiento.

Fiel a sus propósitos, estuvo en las jornadas de Gámeza, Pantano de Várgas i Boyacá, portándose en la primera de estas acciones con tal arrojo, que Bolívar, reconociendo su valor, lo elevó a Coronel efectivo.

Obtenida la victoria de Boyacá, el Líbe tador lo envió de Gobernador i Comandante de armas de la provincia del Socorro; procediendo Moráles con tal actividad en el cometido de su mision, que en tres meses debeló varias guerrillas encabezadas por temibles bandidos, e hizo internar al territorio venezolano al Coronel español Lúcas González, despues de haberlo vencido en el sitio de las Quebradas.

En 1820 fué enviado al Sur con el fin de hacer saber a los belijerantes el armisticio celebrado entre Bolívar i Morillo, luego de lo cual pasó a Guayaquil, nombrado Jefe de Estado Mayor de la 'Division Colombiana.'

Desempeñando este puesto, se halló en la famosa batalla de Pichincha, en la cual, dando rienda a su amor propio i demostrando ser digno de las glorias que habia conquistado, se batió heroicamente, probando una gran serenidad de ánimo en el peligro.

Su comportamiento en este encuentro le valió el afecto i consideraciones del Jeneral Sucre, quien le tributó altos respetos.

Despues de Pichincha, Moráles se quedó en el Ecuador con el encargo de vijilar a los realistas i conservar la paz en aquel país, portándose en esta ocasion con tal habilidad i enerjía, que el Libertadora reconocido de su comportamiento i teniendo en cuenta los multiplicados i eficaces servicios que habia prestado a la causa de la libertad, lo ascendió a Jeneral de Brigada, nombrándolo despues, en diciembre del año de 23, cuando abria la campaña sobre el Perú, Comandante de armas de Guayaquil.

Terminada la guerra de la independencia, el prócer continuó sirviendo a la República, unas veces desempeñando puestos civiles i otras en su calidad de militar, hasta el mes de marzo del año de 1851, en que, cargado de años i de laureles, murió en el Estado de Panamá, dejando gratos recuerdos en el corazon de sus conciudadanos.

Tales fueron los esfuerzos hechos a la Patria por el Jeneral Moráles, ciudadano que, ademas del valor que lo distinguia, valor que mantuvo siempre, aun en presencia de los mas altos peligros, tenia la cualidad del discernimiento, facultad que es poco comun en los hombres intrépidos.

Así que, jamas combatia por el solo hecho de combatir, sino animado por el deseo de vencer, pues que para él la guerra no tenia otro fin que la victoria, pensando como Tácito, que ' toda batalla ganada es un progreso conquistado por el vencedor;' i de aquí el juicio que lo guiaba en los lances apurados que se le presentaban, bien procediera como Jefe o como subalterno.

Era tambien este caudillo ' Hombre de gracia,' como decia Cornelio Nepote de Fo-cion, el vencedor de Filipo, es decir que, aun 'apesar de la severidad de su carácter, tenia mucha amabilidad para tratar las jentes, i espíritu alegre i jocoso.'

Agréguese a las condiciones apuntadas el hecho de haber sido dotado de una bella fisonomía i de continente marcial, i se tendrá el tipo de esos antiguos Jenerales atenienses que, haciéndose adorar de sus soldados, los acompañaban al combate con decision tal, que la muerte, recibida al lado de su Jefe, era para ellos la gloria en vez del mas alto de los sacrificios.

El patriota que nos ocupa era, por otra parte, un liberal de convicciones. Si la guerra de la independencia, a la cual contribuyó a dar principio de un modo práctico, no lo coje en su primera edad, i en vez de la vida de campaña a que entró gustoso, dominado por el entusiasmo que profesaba a la libertad i el odio sincero al despotismo, hubiera tenido tiempo para entregarse a los estudios, habria alcanzado una alta posicion entre los hombres de letras, figurando en primer término entre los jurisconsultos de su país, pues que desde su niñez se habia dedicado a los estudios forenses; pero desgraciadamente la tempestad revolucionaria lo arrastró entre sus alas devastadoras en el primer albor de su juventud, i ciñéndose al cinto la cortante espada de los antiguos héroes de Grecia, se conformó con ser útil a la democracia en los campos de batalla.

Ahora bien: para nosotros, todos los que sirven al progreso humano de cualquier modo, ya con el brazo, ya con la intelijencia, merecen las alabanzas del patriotismo, i que sus nombres vayan a la historia para eterna recordacion de las jeneraciones que han de sucederles.

Por esto rejistramos en este libro el nombre del esforzado Jeneral Antonio Moráles Galavis.

 
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