José María Castillo Rada (Estadista)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.
Pocos patriotas como el señor Castillo Rada lucieron tanto en el Gobierno, la tribuna, la prensa i el profesorado ;i pocos también fueron mas firmes en sus propósitos políticos, su decisión por la causa de la libertad i su entusiasmo en favor de los principios tutelares de la justicia.
Sus amigos lo veneraban por sus virtudes, la pureza de sus convicciones i su desprendimiento; i el pueblo, por su parte, lo creía sabio.
I sabio era en efecto. Conocía la hi storia i la filosofía; hablaba con propiedad cinco lenguas; era profundo en ciencias políticas i en derecho; i hab ía estudiado ciencias naturales ,literatura i matemáticas.
Memorista asombroso, le bastaba leer una pieza dos o tres veces para retenerla con todos sus pormenores, a semejanza del niño que aprende para recitar.
Hombre de gran talento, nada se escapaba a su penetración, i todos sus actos llevaban impreso el sello del jenio.
Nació este ilustre patricio a orillas del mar Atlántico, en la ciudad de Cartajena, en la noche del 20 de diciembre de 1776.
Propicios los climas cálidos para producir hombres de viva imaginación, el señor Castillo dejó conocer desde mui niño un espíritu ardiente i activo, capaz de las empresas mas atrevidas en la línea de conducta a que por su jenio lo destinara la Providencia.
Joven estaba cuando vino a Bogotá a seguir la carrera de las letras, e inscribiéndose de alumno en el Colejio de Nuestra Señora del Rosario, en donde se formó gran número de nuestros Próceres, se dedicó al estudio con tal aplicacion, que en breve hizo sorprendentes progresos, considerándosele como uno de los estudiantes mas aventajados e intelijentes de su tiempo.
Qué carrera queria coronar? Todas. Como Manzini, aquella alma sedienta de sabiduría, deseaba conocer cuanto la actividad humana hubiera creado, ya valiéndose de su propia inventiva, ya apoyada en las leyes naturales.
El señor Zea, con quien tenia una amistad sincera lo instaba para que se hiciera abogado, presajiándole que seria el mas notable del reino, en atencion a las dotes que lo distinguian; i él le contestó: ' no me gusta el foro. Dicen que la jurisprudencia es la ciencia de la justicia, i yo rara vez encuentro la justicia en las leyes. Apesar de todo estudiaré derecho, no por el deseo de ejercer una profesion que repugna a mi conciencia, sino guiado por la esperanza de poder servir algún dia a mis semejantes.'
De esta respuesta puede deducirse el grado de severidad de este noble colaborador de la democracia, su honradez acrisolada i su patriotismo.
I al hablar de su honradez citaremos, invirtiendo el órden de esta narracion, un episodio de la vida de aquel patriota inmaculado, para que se sepa hasta donde veneraba él la virtud i cómo rendia culto a su carácter.
A fines de 1816 fué reducido a prision en compañía de muchos otros patriotas que pagaron con su sangre preciosa su amor a la libertad, i condenado a muerte como sus demas compañeros por el crímen de rebelion.
El señor Castillo era mui querido en Santafé por su amabilidad i corazon beneficente, sus cultas maneras i su saber; así que, mucha jente del pueblo, señoras de alta valía i aun varios españoles, se interesaron a fin de que se le perdonara la vida, pidiendo se le castigara con la proscripcion en vez del patíbulo ignominioso.
A tanta peticion, el sanguinario Tolrá se dirijió al calabozo en donde estaba el señor Castillo, i le dijo :
-' Mañana va usted a ser ejecutado por rebelde a las leyes del reino.'
-' Estoi notificado de ello.'
-' Sinembargo, usted puede evitarse el suplicio.'
-' Cómo?'
-' Denunciando a todos sus compañeros de rebelion.'
-' Está bien. Denuncio entonces al jénero humano, sin esceptuar mas que a don Pablo Morillo, Enrile, don Juan Sámano, Tolrá i otros de que me acordaré luego, que en su calidad de tiranos odian la libertad i la persiguen, porque todo el jénero humano, libre por naturaleza, ha conspirado, conspira i no dejará de conspirar jamas contra el despotismo.'
-' Vaya!...... Dirija usted entonces un escrito al Gobierno pidiendo su perdon i prometiendo que de hoi en adelante será partidario de nuestra causa, como lo son todos los hombres de bien.'
-' usted me irrita, señor Tolrá !...... Pido a usted que se me asesine inmediatamente.'
-' Niegue que ha tomado parte en la guerra i será perdonado.'
-' No acepto la vida si para ello se me exije el mas insignificante sacrificio. Ademas, no acostumbro mentir.'
Tolrá, admirado de la firmeza de carácter del prócer en vez de irritarse, como era mui comun en los tiranos españoles cuando encontraban oposicion, hizo poner en libertad al cautivo.
Puede darse mayor enerjía de parte de la víctima ? Mas elevacion de convicciones ? Una dignidad mas elevada ?...... Puesto el pié en la primera grada del patíbulo, al tiempo de morir, se le exije un sacrificio insignificante para el comun de los hombres, i en vez de contrariar la lei de su probidad se sujeta resignado al suplicio ! Forzoso es confesar que ya no hai almas así de maravillosas; corazones de temple tan diamantino; hombres que, atándose de una manera indisoluble al ideal de su fé, perecieran gustosos ' arrojando, como los gracos al recibir el golpe mortal, una terrible imprecacion a los tiranos e invocando a los dioses vengadores.'
Desde mucho ántes del 20 de julio del año de 10, el señor Castillo Rada trabajaba contra el despotismo. Existe una carta de él al Jeneral Nariño, escrita dias ántes de haber sido éste desterrado por Espeleta, en la cual se encuentran estas palabras: 'Confío en que no desmayará en su empresa; ella es sin duda atrevida, pero parece que el mundo se sacude en el sentido de la libertad. Francia, como usted ha dicho, nos está dando el ejemplo: imitemos a los franceses que abominan a los reyes. Yo estoy resuelto a tomar parte en la contienda, i confío en que Dios salvará nuestra causa.'
Despues, en la fecha citada, a estilo de un atleta terrible, tomó su nave, izó en ella la bandera de los libres, i se embarcó en el proceloso mar de la guerra, ignoto entonces para aquellos pilotos desconocidos que, si veian brillar un rayo de esperanza al traves de lejanos horizontes, lo seguro era que caminaran al cadalso o al destierro.
Empero, como el Creador de los mundos reparte las cualidades humanas entre todos los séres de la especie, dotando a los hombres de diferente manera a fin de guardar el equilibrio entre ellos, el señor Castillo Rada, a quien faltaban las aptitudes del guerrero, entró en la revolucion con sus virtudes, su talento i su ciencia.
Así que, hizo parte del Colejio constituyente de Bogotá cuando se proclamó la independencia de Nueva Granada, i en aquella Corporacion, elejida por los padres de familia, desarrolló los principios liberales, norma i pauta de la causa naciente.
Centralista, fué despues miembro del Congreso en 1811, trabajando asiduamente a fin de que se reuniera una Asamblea jeneral que pusiera término a las disensiones entre los patriotas; Asamblea que se instaló al año siguiente, 4 de octubre, en la Villa de Leiva.
Gobernador de la provincia de Tunja en 1813, instó al Jeneral Nariño para que se hiciera la paz, de un modo sincero, entre federalistas i centralistas, uniéndose todos bajo la bandera de la libertad para aparecer grandes i poderosos ante el enemigo comun.
Redactor, en 1814, de la hoja titulada 'EI Argos,' promulgó, con admirable lujo de estilo e inmensa fuerza de lójica, el programa republicano, demostrando la necesidad de centralizar la guerra i la hacienda pública i de establecer un Gobierno jeneral. Medidas de suma utilidad en aquella época tormentosa, en que era indispensable dar impulso i concierto al movimiento regenerador.
En octubre de dicho año entró a ejercer interinamente el Poder Ejecutivo de Nueva Granada, en compañía de los beneméritos ciudadanos José Fernández Madrid i Frutos Joaquin Gutiérrez; prestando a la Patria, en el ejercicio de este empleo, todos sus desvelos.
Perdida la República a consecuencia de los desgraciados sucesos del Sur i de la llegada de Morillo al país, anduvo prófugo de monte en monte por algunos meses, hasta que, vuelto a Bogotá de incógnito, fué reducido a prision i sentenciado a sufrir la pena capital, salvándose del suplicio, segun queda espuesto, merced a las simpatías que la sociedad le profesaba i a la rara magnanimidad de Tolrá.
Vuelto a esconder despues de libertado, permaneció oculto hasta tanto que los soberbios vencederos de Boyacá libertaron de los viles tiranos el suelo que habian sembrado de cadáveres Morillo, Enrile i el cobarde Sámano.
De 1819 en adelante, el señor Castillo Rada prestó a la República naciente los mas importantes servicios, acabando de cimentar la reputacion de sabio e inmaculado con que ha pasado a la posteridad.
Miembro del Congreso de Cúcuta, fué nombrado Vicepresidente de dicha corporacion, cargo que renunció diciendo: ' Así como cada cosa debe estar en su puesto, a cada hombre debe considerársele segun sus méritos. Yo pertenezco a la lista civil, i como tal no me ha llegado el turno de recibir los honores que deben tributarse a los esforzados guerreros que han salvado la libertad con la espada en los campos de batalla; ellos, a quienes la Patria debe más por ahora, deben ser los primeros en el rango de las distinciones.'
De 1821 a 27 inclusive, sirvió la cartera de Hacienda en el Gobierno del Jeneral Santander; i como su consejero especial prestó una ayuda eficacísima al planteamiento de las instituciones republicanas.
En este ultimo año presentó al Congreso una ' Memoria de Hacienda' tan luminosa i avanzada, que, a juicio de hombres doctos, es la pieza mas científica i brillante que se rejistra en los anales oficiales del país. En ella desarrolló, considerándola bajo todas sus faces, la teoría económica sobre la contribucion directa, impuesto el mas racional, justo i equitativo, i que compromete ménos las subsistencias; pidió, con razonamientos irrefutables, la estincion del diezmo, como enemigo de la produccion de la riqueza; la navegacion del Magdalena, como medida necesaria a la civilizacion interior i el comercio, e hizo una admirable disertacion sobre la necesidad que tiene todo pueblo o Nacion de fundar el crédito publico de una manera radical i sobre bases inconmovibles, a fin de que los Gobiernos puedan tener a sus órdenes la riqueza particular, i de que los ciudadanos adquieran fe en la probidad de estos administradores tutelares, llamados por su posicion a desarrollar en primer término los intereses comunes.
En 1828 fué elejido Diputado a la Convencion de Ocaña, i como tal se le nombró miembro del Consejo de Ministros, creado por el Libertador; lo que equivalía a ser designado para la Vicepresidencia de la República.
El año de 30 volvió al Congreso de su Patria, i fué autor de varios proyectos tendentes a afianzar la práctica de los principios democráticos, dedicándose luego a la enseñanza pública, desempeñando por largo tiempo la Rectoría del Colejio del Rosario de Bogotá, en donde su espíritu habia recibido los primeros rudimentos del saber, que él supo complementar por medio de la meditacion i de los frecuentes estudios.
En este plantel enseñó Economía política i Ciencia constitucional; formando intelijencias que mas tarde sirvieron sabiamente a la Patria, contribuyendo a levantar la escuela democrática reinante hoi dia, apesar de sus enemigos i de las frecuentes i terribles vicisitudes por que ha pasado la República.
El señor Castillo Rada fué un ' Apóstol del liberalismo,' en toda la acepcion de esta frase.
En la tribuna parlamentaria su improvisacion descollaba por la elevacion de las ideas, la jeneralizacion filosófica, la oportunidad de los conceptos, el ideal republicano i la fuerza poderosa del razonamiento.
No se distinguia por las imájenes, ni por la vehemencia en la accion; pero en cambio era esforzado, pertinaz e intrépido en la polémica, i cuando la ocasion se presentaba, salpicaba sus discursos con tintes mordaces i golpes epigramáticos que levantaban la sangre sobre las mejillas de sus adversarios.
En concepto del señor Restrepo, era el razonador mas notable de su tiempo. Tribuno profundamente serio, verídico i convincente, jamas se dejaba arrastrar por los humos de la pedagojia, aun cuando era entusiasta propagador de la libertad en todas sus manifestaciones i de la democracia en todas sus consecuencias.
Devoto de la justicia, a pesar de haber hecho parte del Gobierno en un tiempo en que la rudeza del partido vencedor se dejaba sentir por doquiera, jamás consintió en nada que violara la lei de que se creia guardador, i ménos prestó su nombre para que se cometiera tropelía alguna contra las garantías de los ciudadanos; él sabia que 'lo que constituye el derecho, la bondad i la santidad de la causa de los pueblos, es la perfecta moralidad de sus actos; de manera que si abdican la justicia, pierden su bandera i no son mas que unos libertos del despotismo imitando todos los vicios de sus señores.'
Pero tambien estaba en su entendimiento que en los crímenes de los pueblos tiene una gran parte la conducta de los gobernantes; i de aquí su austeridad edificante, su moralidad sin tacha i la pureza de sus costumbres, así públicas como privadas.
Hoi, apesar del desenvolvimiento de las ideas liberales, tan puras en su esencia, el señor Castillo Rada, rudo decidor de la verdad, espíritu incapaz de contemporizar con el delito, ni siquiera con el abuso, lograría alcanzar el grado de veneracion que sus compatriotas le tributaron.
Digno representante en su tiempo del antiguo tipo romano, fué en Colombia lo que Ciceron en Roma, la esplendorosa estrella que, sembrada en el cielo de la política, irradiaba la luz bienhechora que enseñaba a la Nacion el camino de la justicia i del derecho.
Mas si en la actualidad, debido a la influencia de la demagojia cínica i al interes individual, que se sobreponen siempre al interes de la Patria, carecemos de hombres de esta especie: inquebrantables en sus propósitos, firmes en sus ideas, 'Patriarcas del deber,' segun la expresion de Fenelon, nos queda al ménos el ejemplo de nuestros antepasados, el cual servirá algún dia a los pueblos, una vez que ellos, por lei natural, son imitadores de lo bello, de lo justo i de lo bueno, de punto de partida para esa reaccion bienhechora, en que por fuerza tienen que entrar las sociedades cuando por inadvertencia o por una fatal combinacion de los elementos políticos se separan del camino del bien.
Por lo demas, el señor Castillo Rada, que dedicó toda su vida a la República, como Caton la suya entera a la justicia, murió en Bogotá el 23 de febrero de 1835; siendo de notar que este ciudadano, tenido en su época como un oráculo por lo relevante de sus virtudes i su sabiduría, despues de haber manejado el empréstito de los treinta millones hecho por la Inglaterra a Colombia, bajó al sepulcro tan pobre como el mas pobre de los Próceres de la independencia.
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