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Rafael Cuervo (Coronel)
Texto de: Rasgos biográficos de los Próceres.

Este célebre caudillo de la libertad nació en el pueblo del Jigante, de la antigua provincia de Neiva, Estado del Tolima, en abril de 1792.

Descendiente de una respetable familia, desde niño se le trajo a Bogotá a fin de que recibiera una educacion científica; figurando entre los jóvenes de su tiempo en primera escala, por su intelijencia, su carácter i su amor al estudio.

Dedicado a la carrera literaria, para la cual tenia brillantes cualidades de espíritu, habria descollado en primer término entre los hombres de la Colonia, si la revolucion no lo arranca de los claustros para arrojarlo en el torbellino de la magna guerra de nuestra independencia nacional.

Si el jenio de Cuervo se hubiera desarrollado con absoluta libertad, este magnífico ciudadano habria sido un gran poeta. Belleza de estilo, fecundidad de ideas, gracia en el juego de las imájenes, ternura en el sentir: todas estas cualidades adornaban a aquel cantor siempre inspirado que, a semejanza de Luis Várgas Tejada, tenia, a lo que se ve por las pocas poesías que de él han llegado hasta nosotros, prodijioso vuelo de pensamiento, fácil armonía rítmica i admirable maestría para manejar el idioma.

Los tres cantos que del prócer nos han quedado, 'La Patria,' 'Ayacucho' i 'Me voi,' tienen una belleza inimitable i demuestran el talento de aquel poeta héroe que, al haberse desarrollado en época bonancible, segun llevamos dicho, i en otro teatro mas civilizado i amante de las letras, habria llegado a las elevadas esferas donde brilló tan prodijiosamente el jenio inmortal de Enrique Heine.

Dotado de una imajinacion viva, se admira mucho en las tres poesías que dejamos anotadas, la flexibilidad con que se cambia de asunto a cada estrofa, haciendo del conjunto un todo armónico de inimitable belleza artística.

'El poeta nace,' se dice; i así es la verdad. Cuervo nació con esta facultad, i si la indolencia del carácter nacional no hubiera sido tan cruel con los hombres del pasado, a quienes debe tanto la República, i hubiera recojido todas las obras de aquellos ciudadanos que, como los antiguos atenienses, eran a un mismo tiempo pensadores, sabios, virtuosos i guerreros, tendriamos un rico arsenal de obras de jenio, clásicas i románticas, con las cuales se podria demostrar a la presente jeneracion el mérito intelectual de los sublimes lidiadores de la libertad.

Desgraciadamente, apénas puso la Providencia punto final al terrible drama de la revolucion de Colombia, se levantó en la República el ciego espíritu de partido que todo lo malea, i entrando los independientes en la via dolorosa de los antagonismos, así en materias de política, como filosóficas i relijiosas, se olvidaron casi por completo, al combatirse sus pretensiones opuestas, de los beneméritos patricios que, el dia ántes nada mas, habian sido sacrificados por el despotismo, dejando perder todas las manifestaciones de su pensamiento, ya impresas i ya inéditas, con las cuales se hubiera enriquecido la historia de nuestra literatura.

Esta es la razon por la cual poco nos queda de aquellos sublimes varones que tanto supieron hacer en favor del derecho del pueblo; llegando nuestra falta de gratitud por la memoria de nuestros padres, hasta el estremo de tener el nombre de muchos de ellos casi olvidado; durmiendo esos mártires de la democracia en santa paz de Dios bajo sus sudarios de bronce.

Sabe acaso el publico, sea por ejemplo, qué especie de ciudadano era Rafael Cuervo ? Seguros estamos de que, a escepcion de unos poquísimos individuos amantes de las glorias i tradiciones del pasado, se ignora la existencia de aquel célebre caudillo que, haciendo de la poesía el sueño de la primera mañana de su vida, llevaba en sus venas la sávia superabundante de los héroes; sávia con la cual ayudó a fecundar el árbol de la libertad, a cuya sombra, aquí como en todas partes, ha avanzado en el camino de la justicia i de la civilizacion la sociedad moderna.

Cuervo entró a servir a la Patria con todo el entusiasmo de que su alma varonil era capaz, el dia en que se abrió en Nueva Granada el período de aquella crísis trájica .para el despotismo, que habia de dar a cinco Naciones de la América latina largos dias de prosperidad. Así que, el 20 de julio de 1810, cuando apénas contaba diez i ocho años, poseido del entusiasmo de Mario por los grandes hechos, se lanzó en el camino de la revolucion, sentando plaza de soldado en las 'Milicias activas de Santafé.'

Puesto poco despues al servicio del Jeneral Nariño, a quien profesaba una sincera admiracion, tomó parte en la guerra civil que tuvo lugar entre los patriotas, peleando en Ventaquemada en diciembre de 1812 i luego en la toma de Bogotá en 9 de enero de 1813.

En estos dos desgraciados encuentros se portó con sorprendente arrojo, i especialmente en el segundo, en el cual recibió una lijera herida en la cabeza al tomar una casa desde donde hacian un fuego mortífero los federalistas.

Al dia siguiente de esta jornada, Nariño hizo de nuestro prócer el siguiente pronóstico: 'El Capitan Rafael Cuervo es un valiente, i sobrándole intelijencia, si no muere pronto, llegará a ser uno de los mas grandes hombres de la Patria.'

I así fué en efecto. Dotado de una serenidad de ánimo que infundia respeto, de talento eminente, carácter dulce i de una figura simpática, se abrió paso por en medio del tortuoso camino de la revolucion, teatro mui a propósito para las almas de cierto temple, i en breve llegó a adquirir una justa celebridad, poniéndose en carrera para llegar a ser uno de los ciudadanos mas eminentes de la República. Desgraciadamente la fatalidad lo sorprendió, como sucede con frecuencia a los jenios positivos, en su camino para la gloria terrestre i, muriendo a la edad de treinta i tres años, apénas logró entrar en el panteon de los hombres ilustres de América.

A mediados del año de 13, cuando los centralistas i federalistas, obedeciendo a la lei de la salvacion pública, se unieron para combatir a los tiranos que amenazaban a los libres por el lado sur de Nueva Granada, Nariño, dirijiéndose a Popayan con fuerzas de Cundinamarca, llevó consigo a Cuervo, contándolo como el mas esperto i brioso de sus soldados.

Habiendo tenido lugar la batalla del Alto Palacé, 30 de diciembre, el jóven héroe combatió bizarramente, llegando su arrojo, segun testigos oculares, hasta ponerse cerca de las toldas de Sámano i descargarle un tiro de pistola a ' quema-ropa.'

A poco, el 15 de enero del año de 14, se halló en la accion de Galibío, la mas admirable de cuantas diera Narino en el Sur, portándose en ella con tal audacia, que mereció del Mayor jeneral Cabal, a quien acompaño hombro a hombro en la lucha, las mas significativas recomendaciones.

En seguida, el 28 de abril, estuvo en la memorable batalla de Juanambu, dada contra dos mil hombres de don Melchor Aimerich, i cargando a la vanguardia con el mencionado Jeneral Cabal, fué uno de los republicanos a quienes tocó la gloria de desalojar al enemigo de la inespugnable posicion de Buesaco.

Luego, el 9 de mayo, se batió con ímpetu terrible en Tacines, como Ayudante de campo del ilustre patriota José María Vergara, que mandaba el batallon Granaderos, obsequiándole Nariño un magnífico sable en recompensa de su comportamiento.

Perdida el 14 de mayo la accion del Ejido de Pasto, en la cual estuvo prodijioso, pudo escaparse, merced a la oscuridad de la noche, de caer en poder de los déspotas, i reunido al dia siguiente a los restos del ejército patriota que no habian participado de las faenas de la batalla, regresó a la ciudad de Cali, trabajando con sorprendente entusiasmo a fin de que se reorganizara la fuerza republicana, despues de un desastre de tan funestas consecuencias como aquel por que acababa de pasar en Pasto.

Ascendido por su valor e intelijencia para la guerra al grado de Teniente Coronel, su cortante espada lució como la de Massena en Zurich, en la gloriosa accion del Palo, 8 de abril de 1815, en que dos mil soldados realistas, comandados por el cruel Vidarrausaga, recibieron una severa leccion de los amantes de la libertad.

Pertinaz como pocos en la guerra i patriota hasta el estremo de importarle poco su vida cuando se trataba de servir a su causa, el año de 16 fué uno de los que, desobedeciendo las órdenes del Jeneral Cabal, se asoció a su amigo el indomable Liborio Mejía en la temeraria empresa de atacar, con ochocientos republicanos mal armados, dos mil trescientos realistas que, al mando del Brigadier Sámano, se habian fortificado con obras militares en el ventajoso sitio de la Cuchilla del Tambo.

La batalla tuvo lugar el 29 de junio, i dio un funesto resultado para la causa de la independencia, pues ella abrió las puertas a los españoles para volver al interior de Nueva Granada, ejerciendo sobre los libres la atroz venganza que deshonró sus armas, llenando de ignominia su historia.

En este duelo, Cuervo, viéndose perdido, buscó la muerte mas de una vez, pero la muerte, que, como dice Víctor Hugo, ' tiene el capricho de contemporizar en ocasiones con la vida,' respetó por entonces aquella preciosa existencia.

Hecho prisionero i traido a la ciudad de Popayan, fué quintado por órden del sanguinario Sámano, tocándole en suerte el atroz suplicio de la horca.

Cuando se le entregó la boleta en que se le anunciaba este castigo, la tomó con gran placer, i leyéndola en voz alta i pausada a sus compañeros de cautiverio, entre los cuales se encontraban el Jeneral José Hilario López, Maríano Posse i Alejo Sabarain, que tambien estaban condenados a muerte, poniéndose el papel en el bolsillo, dijo: ' Me alegro de ello;' i volviéndose a sus compañeros esclamó : ' Caballeros, como ustedes han de ser fusilados, esta noche, si nos fuére posible, libaremos una copa en loor a la diosa Libertad, i luego iremos gustosos a conferenciar en el seno de Abraham. Yo espero que la horca o el cadalso no sean suficientes a interrumpir nuestras relacionss de amigos sinceros.'

Al dia siguiente, ántes de marchar para el suplicio, obsequió al Teniente Manuel Santacruz, que se hallaba tambien preso, un par de pantalones i una almohada, diciéndole: ' Teniente Santacruz, tome usted estos calzones que bien los necesita, i esta almohada para que ronque sobre ella su cautiverio;' i luego, al salir de la prision, tomó la boleta en que se le habia anunciado su ultimo fin, puso en ella tabaco en polvo, hizo un cigarrillo, lo encendió, i llevándoselo a los labios, dijo : ' Esta es la suerte que merece este papel i los que me condenan a morir,'

Poco trecho faltaba a Cuervo para llegar al lugar de la afrenta, cuando el Sarjento Monson, que mandaba la escolta, recibió órden de suspender la ejecucion; gracia que, en virtud del indulto espedido por Montes en Quito, otorgaba Sámano al sentenciado, en atencion a que en aquel dia cumplía años don Fernando VII i era una antigua costumbre española el hacer mercedes de esta clase al celebrarse el natalicio de los reyes.

Cuando Monson puso en conocimiento del reo el perdon que se le concedia, éste esclamó : ' Qué burla,' i luego, llegado que hubo a la cárcel, en donde habia sufrido crueles vejaciones, se dirijió al Teniente Santacruz i le dijo : ' Reclamo mis cosas, que donde hai engaño no hai trato.'

Es imposible mayor sangre fria, ni escepticismo mas sublime. Cuando los jirondinos, impasibles en la Convencion, se reian de las tempestades del pueblo que parecia sucumbirlos el dia en que el ' Tribunal revolucionario ' los condenó a sufrir la pena capital, una nerviósa impresion de terror se pintó en sus semblantes, i aun cuando al siguiente dia subieron a la guillotina entonando el himno consagrado por Rouguet de Lisle a la libertad, su ánimo decayó en presencia de aquella armazon, tan horrible como infame. Pues bien, el héroe granadino, como ha podido comprenderse por sus palabras, no se inmutó jamas, ni cuando se le notificó su sentencia, ni cuando marchaba al suplicio; ántes por el contrario, burlándose de la muerte, se reia de los tiranos, convencido en su interior espléndido de que, 'morir por la Patria era vivir en la inmortalidad de la Patria,' i de que su sangre preciosa era favorable a la causa de la República.

Absuelto el prócer del patíbulo, fué condenado, despues de una larga prision, a servir como soldado del despotismo, e incorporado en el batallon Numancia, compuesto en su mayor parte de patriotas, granadinos i venezolanos, se le mandó a Lima, poniéndosele allí a las órdenes del sanguinario Coronel español José Yáñez.

En el mes de setiembre de 1820 tuvo lugar en la citada ciudad una insurreccion de cuartel que dio por resultado la libertad de muchos patriotas que, obedeciendo a sus sentimientos, corrieron a incorporarse a las fuerzas republicanas que tenian mas próximas.

Nuestro prócer, por su parte, se unió al Jeneral Sucre en la batalla de Pichincha, i a su lado combatió gloriosamente en Yaguachí, ayudando a libertar a Guayaquil; i luego en Taindalá, 23 de diciembre de 1821, llevándose los honores del triunfo.

Elevado por sus grandes proezas a la categoría de Coronel, peleó con inimitable serenidad en las pampas de Junin, agregando el dia de este portentoso duelo una flor mas a la corona de siemprevivas que ceñia sus sienes de guerrero.

A poco asistió a la accion de Matará, en donde, como de costumbre, nada dejó que pedir al heroismo.

En 1824, 9 de diciembre, haciendo parte de la division que comandaba el Jeneral Cordoba, estuvo en la famosa batalla de Ayacucho; siendo tal su atrevimiento en esta maravillosa jornada, que en el parte que de ella dió el eminente Sucre al Libertador , se encuentran estas palabras: ' Despues de lo apuntado, me hago un deber de justicia en recomendar a Vuesencia a los...... i al Coronel granadino Rafael Cuervo, que, peleando heróicamente a la cabeza de su batallon, hizo gran parte de la victoria.'

Debido a Cuervo, cuya compasion para con los vencidos era proverbial en el ejército, Laserna se salvó de la muerte en Ayacucho. un húsar patriota que lo vió, habiendo sabido que era el Virei, le descargó un sablazo, hiriéndole la mano i la cabeza, i pronto a darle el segundo golpe, el héroe se presentó, i evitando el asesinato, tomó al ilustre prisionero i lo condujo a la vecina iglesia de Chisgas, en donde contribuyó a salvarlo.

Despues del duelo de que se ha hecho mencion últimamente, continuó sirviendo al lado del ' Gran Mariscal de Ayacucho,' e hizo la campaña del Alto Perú, entrando vencedor a La Paz el 8 de febrero de 1824.

Terminada la guerra de la independencia, en la cual habia recojido las mas significativas condecoraciones como uno de los mas esforzados caudillos de la Patria, se estableció en Chuquisaca, en donde murió el año de 25, en el mes de septiembre.

Ahora bien, si el Coronel Cuervo, joven valerosísimo, pundonoroso, intelijente i de gallardo porte, no acaba sus dias en edad tan temprana, cuando ya, a la sombra de la paz, en plena tranquilidad de espíritu, hubiera podido dedicarse al estudio, que era la pasión favorita de su niñez, ¿a dónde habría llegado, dados los títulos que había logrado conquistar i las dotes morales e intelectuales que lo distinguían?

Son esta especie de hombres apesar de la emulación de los que se creen grandes i de la envidia ruin de las medianías que viven haciendo guerra sin tregua al jenio i a las virtudes de los favorecidos por la fortuna, los que por una lei natural son llamados a ser la brújula que dirije los destinos del pueblo; porque la sociedad, menos cruel con el mérito de lo que parece a primera vista, amante de lo bueno, de lo bello i de todo lo que por esta o aquella razón sobresale, sabe en su intelijencia hacer la debida justicia a toda cualidad que se hace sentir ejerciendo sus bienhechoras influencias.

Así, Cuervo, dotado de admirables facultades, si no cae tan pronto en la noche de la tumba, habría sido en Colombia, grande entre los grandes, 'así en la paz como en la guerra'; grandeza que se puede medir por los hechos de su vida, co nlos cuales contribuya a formar las glorias de la ilación.

 
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