Estilo, tono y lenguaje
Texto de: Retórica y Poética.
Estilo es lo que nos hace distinguir !os escritos de un
autor de los escritos de otro. Puede difinírsele diciendo
que es el caiácter dominante que dan a una composición y a
cada una de sus ,)artes los pensamientos de que
consta, las formas bajo las cuales están presentados,
las expresiones que los enuncian. Y el modo corno están
construídas las Hay, por ejemplo, estilo original, hinchado,
afrancesado. correcto, conciso, duro. pesado, flojo, grandicso,
florido cortadó, etc.
Como nunca se reúnen todas las perfecciones en un
solo autor, sucede que en algunos se hallan unas, otras
en otros; que en ciertos autores muchas de las
que hemos enumerado, peroalgunos: en
grado eminente- y que en otros se mezclan las perfecciones con
los defectos end iferentes proporciones. De
todo esto resulta que los estilos son innumerables, Y
que cada escritor puede tener Lino propio.
Cuando el estilo de un escritor viene a se demasiado
conocido, y lo es hasta tal punto, que al empezar a leer una obra suya nos parezca que ya la conocernos, se dice que ese escritor es amanerado. El 1 amaneramiento consiste en el uso constante y frecuente de unos mismos recursos literaríos.
A caer en este vicio se exponen los que, después de haber empezado a escribir, no tratan de aumentar por medio del trabajo, el estudio N, la meditación. el caudal de sus ideas y el repuesto de vocablos y de expresiones de que pudieron disponer en los principios.
Para que los principiantes aprendan a lo que es estilo y lo que lo distingue del tono, del lenguaje, conviene hacerles conocer algunos estilos.
El de los Evangelios se distingue por una sencillez tal, que cualquiera al leerlos, cree poderlo imitar sin esfuerzo alguno. No hay en ellos epítetos ni artificios de ningún género para dar alta idea de los objetos que se pintan o de los sucesos que se narran, ni para deslumbrar a los lectores, ni para hacerles amable ni aborrecible cosa alguna Los sucesos más maravillosos y sorprendentes, como la resurrceción de Lázaro, están referidos del propio modo que los más simples y comunes, esto es, como los contaría un niño que pudiera manejar su idioma.
Sin embargo, nunca pluma humana ha podido imitar
el estilo de los Evangelistas, ni hay escrito alguno que
excite la admiración mas que los Evangelios, que pe
netre más en el alma, que mueva más los afectos, que
más persuada y que eleve más el espíritu.
El estilo de los orientales, señaladamente el de los árabes, se distingue por la excesiva abundancia de metáforas y de todo linaje de adornos, y por el uso constante de la hiperbole.
El estilo de Donoso Cortés en sus discursos de tono muy levantado, es conocido por las amplificaciones En su discurso sobre la Biblia, puede observarse que pocas veces se contenta con expresar la idea de una sola manera.
El de Selgas y Carrasco es cortado y sentencioso. Sus escritos en lo general se componen de párrafos breves, cada uno de los cuales es una sentencia, y aunque. el pensamiento que encierra no lo sea, lleva aires de tal por la énfasis con que está presentado.
En Trueba descubrirnos siempre el prósito de decirle el público, sin miedo de críticas ni de burlas, lo que otros no se atreven a decir sino en conversaciones intimas con personas buenas y sencillas, y esto, sirviéndose de expresiones que otros mirarían corno demasiado caseras para ser puestas en letra de molde.
Entre los estilos malos, el peor es el ampuloso o hinchado, que es el del escritor u orador que se violenta para parecer original, que recarga su composición de metáforas, de imágenes, de comparaciones, de antítesis, de apóstrofes, y de todas las figuras que, según lo imagina, pueden dar pompa y esplendor a sus obras,
Los grandes talentos producen obras en que se ve derramado profundamente todo lo que puede adornar el el estilo y darle brillantez y majestad; pero un talento mediano cae tanto más lastimosamente cuanto más quiere encumbrarse.
Una de las prendas del buen estilo es la pureza, que consiste en lo puro y castizo de los términos y lo correcto de las frases. En punto a pureza pecan por exceso de puristas, que son los que tratan de ceñirse, y pretenden que los demás se ciñan con nimia escrupulosidad, a lo prescrito y enseñado por los lexicógrafos y los gramáticos. Bueno y aun necesario es respetar la gramática, el diccionario y el uso de los escritores universalmente estimados; pero si nunca hubiera libertad para introducir novedades en un idioma, éste permanecería estacionario, como permanecen actualmente las lenguas muertas; y no es esto lo natural, pues ninguna ha habido que mientras ha sido usada como viva, no se haya ido perfeccionando y enriqueciendo. Si la lengua castellana es hoy tan hermosa, lo debe a que de siglo en siglo ha ido admitiendo modificaciones.
Para no merecer el mote de purista, cada escritor debe seguir la corriente de¡ uso, sin meterse a innovador y sin condenar todo lo nuevo sólo por ser nuevo.
Tono es la conveniencia que los pensamientos, las formas, las expresiones y la construcción de las cláusulas pueden tener con la naturaleza del asunto y con la intención y situación del que habla. Hay, por ejemplo, tono majestuoso, familiar, burlesco, dogmático, amenazador, amoroso, etc.
Puede haber composición en que el estilo sea intachable, y en que al mismo tiempo el tono sea inadecuado al asunto; así como puede un autor escoger el tono más adecuado a su asunto, siendo pésimo su estilo.
Lenguaje en una obra, es la colección de las expresiones con que el autor enuncia sus pensamientos. Será bueno si las expresiones son puras, correctas y propias.
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