Paralelos
Texto de: Retórica y Poética.
Un paralelo es una especie de descripción que se hace comparando a una persona con alguna otra, esto es, oponiendo a cada cualidad o circunstancia de la una, alguna cualidad o circunstancia de la otra, para hacer notar las semejanzas y las diferencias que haya entre las dos. Mucho puede ayudar esta comparación a hacer Interesante y exacta la descripción de las personas; pero quien la hace ha de cuidar de no incurrir en el hierro en que han caldo muchos autores de paralelos, que, no contentándose con señalar las semejanzas y los contrastes reales que pueden observarse en los dos personajes, se empeñan en no dejar en ninguno de ellos cualidad o circunstancia alguna sin oponerle otra. Este empeño da ocasión a que en los paralelos se ocurra a ingeniosidades, a rebuscamientos y sutilezas opuestos al buen gusto y casi siempre a la verdad.
En segundo lugar, hay formas de pensamiento propias del que raciocina o discurre.
No se trata aquí de las formas lógicas del raciocinio. Trátase de las formas oratorias que emplea para presentar sus pensamientos un hombre que se propone instruír a los demás o exponer sus opiniones, más bien que conmover.
Antítesis.- Significa contraposición. Consiste en contraponer ideas opuestas.
Ejemplo tomado de Arguijo:
«¡ Oh variedad común, mudanza cierta! ¿Quién habrá que en sus males no te espere? ¿Quién habrá que en sus bienes no te tema?».
Concesión. -Consiste en conceder o admitir como cierto algo que parece nos convendria negar.
Veamos un ejemplo tomado de una composición festiva de Lupercio de Argensola:
«Yo quiero confesar, don Juan, primero, que aquel blanco y carmin de doña Elvira no tiene de ella más, si bien se mira, que el haberla costado su dinero;
Pero también que me confieses quiero que es tánta la verdad de su mentira, que en vano a competir con ella aspira belleza igual de rostro verdadero».
Epifonema. -Significa exclamación final, y se llama así la reflexión que colocamos al fin de un pasaje,
Virgilio, recapitulando los motivos que tenía Juno para oponerse al establecimiento de Eneas en Italia, concluye con esta sentenciosa reflexión;
«¡Tan alta empresa y tal dificil era fundar de Roma el poderoso imperio,!
Amplificación. -La hay cuando extendemos un pensamiento, presentándolo por diferentes aspectos, para Imprimirlo con más fuerza en el ánimo o para exonerarlo.
Gradación o clímax.- Consiste en presentar una serie
de ideas en progresión ascendente o descendente.
Ejemplo de Cicerón: Nada tratas, dice a Catilina, nada máquinas, nada piensas que yo no sepa, no vea, no adivine». Aquí hay, como se ve, dos gradaciones.
Paradoja. -Consiste en ofrecer unidas y amalgamadas cosas inconciliables o contradictorias.
Boileau habla de la estéril abundancia de ciertos escritores.
Valdivieso llama al tiempo:
«Aquel avaro franco y joven viejo»
Otro ejemplo de Bartolomé de ArgensoIa:
«Este que llama el vulgo estilo llano encubre tántas fuerzas, que quien osa tal vez acometerle, suda en vano.
Y su facilidad dificultosa también convida y desanima luégo, en los dos corifeos de la prosa>
Caro (J. E.), al hablar del zumbido del sil*ncio, ofrece otro bello ejemplo de paradoja.
Semejanza, símil o comparación. -Consiste en expresar .que dos objetos son semejantes entre sí.
Hay símiles que se emplean para probar algún hecho -por su analogía con otro, los cuales no deben emplearse en pasajes patéticos.
Otros sirven para ilustrar, hermosear o hacer sensible un objeto.
Ejemplo de los de la primera clase.
Una esfera colocada sobre un plano no lo toca sino ,en un punto, pero el plano resiste el peso de toda la esafera; el réprobo, en cada instante de su existencia, ,siente las penas de toda la eternidad.
Don Andrés Bello, describiendo un incendio, ofrece ejemplo de los de la segunda clase:
«Cual león que descuartiza descuidada presa hambriento, tal encrespado se eriza, tal ruge el fiero elemento que te reduce a ceniza».
Víptor Hugo (Cantos del Crepúsculo) compara a una ,-pobre joven, confiada en su virtud y en la inmortalidad, -con el ave, que aun viendo que la rama en que está posada va a desgajarse, canta porque sabe que tiene alas para elevarse al cielo.
Los similes no deben tomarse de objetos que tengan una semejanza demasiado cercana con el que se quiere ilustrar, ni tampoco de los que la tengan demasiado. remota.
El objeto de donde se torne el símil no ha de ser desconocido, ni tampoco de aquellos que sólo los muy instruídos puedan conocer, ni tal que pocos puedan percibir la semejanza.
En composición seria no se han de tornar de objetos bajos o
innobles, pues con el empleo de los símiles debe procurarse
engrandecer la cosa de que se trata y darle realce o brillo. Contra
esta regla pecó Théophile Gautier cuando comparó la luna que brillaba sobre una torre, con un punto sobre una i.
Nunca han de acumularse muchos símiles.
Sentencia es una reflexión profunda y luminosa que el escritor presenta como sugerida por algo que acaba de decir.
Si es puramente especulativa, se llama principio; si se se dirige a la práctica, máxima; si el dicho es tomado de otro autor, apotegma; si es vulgar adagio.
En tercer lugar, hay formas propias para expresar las pasiones.
Apóstrofe. -Consiste en dirigir la palabra, no a los lectores u oyentes, sino a otros objetos o personas.
Don Salustiano Olózaga, enseñando la influencia de los buenos y generosos sentimientos en los triunfos oratorios, exclama de pronto: «¡Oh elocuencial yo te bendecía porque eras compañera de la libertad; ahora te bendigo doblemente, porque eres hija de la virtud.
Conminación. -Dáse este nombre a toda amenaza. Ejemplo tornado de Virgilio:
«Véte, pues, y camina en seguimiento de esa Italia entre fieros aquilones; y surcando las ondas ambicioso, Búsca dónde reinar. Mas. si, lo espero. Si algo pueden los númenes piadosos, en medio los escollos el castigo hallarás de tu bárbara perfidia, y a Dido muchas veces por su nombre en vano llamarás. Abandonada, yo te perseguiré, de humosa tea la mano armada; y cuando ya la fría muerte arrancado de los miembros haya el ánima infelice, en todas partes tendrás mi sombra pavorosa al lado, y así, perjuro, pagarás tu crimen. Yo lo sabré en el Orco, y esta nueva consolará mis manes afligidos>.
Corrección, -Consiste en corregir lo que uno mismo acaba de afirmar.
Deprecación -La emplea quien sustituye las súplicas al simple razonamiento.
Exclamación. -Es la expresión de un afecto tal como la sorpresa, el temor, la esperanza, la alegría, etc.
Hipérbole. -Llamase vulgarmente ponderación o exageración, y consiste en atribuír a alguna cosa cierta
cualidad que le corresponde, pero no en tan alto grado como supone el que habla.
Ejemplo de hipérbole suministra Cicerón cuando dice (Orat. pro Archi) que no sólo las fieras, sino hasta las soledades y peñas, son sensibles a la armonía M canto.
Histerología .-Consiste en decir primero lo que, según el orden lógico de las ideas, debería decirse después,
«Muramos y arrojémonos en medio de las armas enemigas», hace decir Virgilio a Eneas.
Optación. -Es la manifestación de un deseo. Cuando éste es de que a otro le suceda algún mal, la optación toma el nombre de imprecación; y el de execración, cuando nos le deseamos a nosotros mismos.
Permisión. -La hay cuando damos licencia a alguno para que nos haga males mayores de los que ya nos ha hecho.
En las Geórgicas, e! pastor Aristeo dirige a su madre Cirene un discurso en que se queja de que le haya esta diosa abandonado en sus tristes cuitas, y agrega:
«Si no estás sastifecha, por tu mano arránca mis lozanas arboledas, cual enemigo, incendia mis establos, la mies destrúye, los sembrados quéma, etc.>
Prosopopeya o personificación .-Consiste en atribuir cualidades propias de los seres animados y corpóreos, a los inanimados, a los incorpóreos y a los abstractos.
Los grados de la prosopopeya son cuatro:
1. Cuando se dan a objetos inanimados o incorporeos epítetos que sólo convienen a los animados y corpóreos, como cuando decimos que la ignorancia es a revida o que la avaricia es insaciable.
2. Cuando se introducen los inanimados obrando como si tuviesen vida, como se ve en los siguientes versos de la Epístola moral a Fabio:
«La codicia, en las manos de !a suerte, se arroja al mar, la ira a las espaldas y la ambición se ríe de la muerte»,
3. Cuando se les dirige la palabra, Cicerón, hablan,
do del paraje en que mataron a Clodio, apostrofa así,
a los collados y bosques de Alba: «A vosotros invoco,
collados y bosques de Alba, a vosotros os pongo poi
testigos, etc.» En Racine se halla aquella apóstrofe de
Fedra:
«A verte vengo, oh sol, la vez postrera>
4. Cuando los introducimos hablando ellos mismos, como lo hizo Cicerón poniendo en boca de la patria un
discurso dirigido a Catilina y otro al mismo Cicerón.
Reticencia. -Consiste en dejar incompleta una frase sin acabar de enunciar el pensamiento.
Ejemplo:
¡Oh, quién tuviera la robusta vena de aquel insigne historiador romano que en libros inmortales encadena los fieros monstruos del linaje humano! Mi ¡ira entonces... Pero no, la pena que envilece al león honra al gusano...
Imposible o adínaton,-Es una especie de juramento que se hace asegurando que primero se trastornará alguna ley de la naturaleza que verificarse o dejarse de verificar algún suceso.
Dice el padre Granada, hablando de los réprobos: «En cuanto Dios viviere, ellos morirán; y cuando Dios dejare de ser lo que es. dejarán ellos de ser lo que son>.
Interrogación. -Consiste en hablar preguntando, no para que nos respondan, sino para dar más fuerza a lo que decimos.
En cuarto lugar, hay formas propias para presentar los pensamientos con cierto disfraz.
Alegoría. -Es una metáfora continuada. La hay cuando todas las expresiones del pasaje son metafóricas.
Metáfora. -Es una figura que consiste en sustituír el signo de una idea al de otra semejante.
Puede decirse también que la alegoría es un símil en que no se menciona el objeto que con él se quiere ilustrar.
La oda XIV del libro 1 de Horacio ofrece un buen ejemplobajo la imagen de un bajel hace ver el poeta a los romanos los males que amenazaban a la nación.
Alusión. -Consiste en llamar la atención hacia alguna cosa por medio de cierta expresión que haga pensar en ella indirectamente.
Para que una alusión pueda ser entendida, se necesita que el lector tenga noticia de cierta cosa. Ejemplo: «Yo había formado proyectos y concebido esperanzas; pero, cuando menos lo pensaba, se me rompió el cántaro». El que no conozca la fábula de La Lechera no penetra el sentido de estas frases.
Dialogismo. -Consiste en referir textualmente un dis. curso fingido de persona verdadera y viva que habla con otra también viva y verdadera. Si habla con sigo misma se llama toliloquio.
Después del paso del Mar Rojo, entonó Moisés su cántico, en el cual se halla este ejemplo de dialogismo: «Dijo el enemigo: seguiré el alcance y alcanzaré, repartiré despojos, se hartará mi alma,.
Dubitacíon. -Consiste en que quien habla se manifieste dudoso sobre lo que ha de decir o hacer, cuando en realidad lo tiene resuelto.
Ejemplo tomado del padre Granada: «Para hablar de este misterio de nuestra redención.... ni sé por donde comience, ni donde acabe, ni qué deje, ni que tome para decir»
Atenuación .-Consiste en rebajar artificiosamente las buenas o malas cualidades de algún objeto, no para que el lector tome por verdadero lo que decimos, sino para que aprecie el objeto en su justo valor; como cuando, para llamar hermoso a un objeto, se dice que no es feo.
Parresia. -Consiste en aparentar que úno se excede diciendo algo de que parece debería ofenderse aquel a quien que se había.
Halláse un buen ejemplo en la Oración pro Lígario, ,que puede verse en el original.
Perífrasis o circunlocución .-Consiste en sustituír a una idea particular otra genérica y vaga, pero que pueda dar a conocer suficientemente nuestro pensamiento. Ejemplo:
Temístocles para no decir claro a los atenienses que huyesen de Atenas, les dijo: «Confiemos la ciudad a los dioses».
Preterición. -Consiste en fingir que pasarnos en silencio lo mismo que estamos diciendo.
Cicerón, hablando de una batalla en que se había perdido todo el ejército, dijo: «Permitid, romanos, que pase en silencio nuestra derrota, la cual fue tan grande, que no llegó a oídos de Lúculo por aviso que recibiese del ejército, sino por el rumor público».
Ironía. -Consiste en atribuir a un objeto cualidades contrarias a las que tiene, pero de modo que se conozca que no le convienen sino las opuestas.
Puede cometerse la ironía cuando damos a una cosa un nombre que indique cualidades contrarías a las que la distinguen y entonces se llama antífrasis, como cuando, hablando de un cobarde, decimos: ¡Qué valiente!»; asteísmo, cuando fingimos vituperar lo que queremos alabar, como cuando se dijo de Condé, a propósito de una victoria que, siendo joven, habla alcanzado sobre un ejército mandado por viejos: «La gente está incomodada al ver que un novel capitán haya tenido poco respeto a unos generales antiguos>; carientisimo cuando, para, burlarnos de una cosa, emplearnos expresiones que no parezcan burlescas, como el del Duque de Alba, cuando preguntándole el rey si era cierto que en la batalla de Elba se habla renovada el prodigio de pararse el sol, le respondió: «Yo estaba ese día tan embebido en las cosas de la tierra, que no pude observar las que pasaban en el cielo>; cleuasmo, cuando, para burlarnos de alguno, le atribuimos buenas cualidades que nos convienen a nosotros, o nos atribuimos las malas que son propias de él, corno el que Homero pone en boca de un jefe ilustre, dirigiéndose a Drances, que carecía de todo mérito
«Truena, por tanto, en elocuentes voces, corno sueles hacerlo, y de cobarde me acusa, ¡oh Drances! puesto que tu diestra de cadáveres teucros este campo dejó sembrado y tu valor publican erigidos en é1 tántos trofeos».
D¡arsísmo, cuando de un modo maligno, pero disimulado, despertamos en otro una idea que puede mortificarle. Ejemplo. Como Luis XIV hubiese dicho con muestras de enojo a un embajador español: «Yo iré a Madrid>, el embajador (aludiendo a que Francisco 1 estuvo prisionero en aquella ciudad) le contestó: «No, hay inconveniente: también estuvo allí S. M. Francisco I>; y mímesis, finalmente, cuando remedamos a otro refiriendo un discurso suyo. Puede verse un ejemplo el Quijote, capitulo en que se refiere la- aventura de los batanes.
Para emplear todas las figuras dichas con discernimiento y oportunidad, conviene observar las reglas generales siguientes:
1ª En el uso de las figuras, es necesario atender siempre a lo que permiten o no el -genio de la lengua, y la práctica de los buenos escritores.
2ª Han de ser oprtunas, atendidas las circunstancias de persona, lugar, tiempo, situación, etc.
3ª Han de ser acomodadas al género en que se es. cribe, y al tono general y dominante de la obra.
4ª Deben serlo igualmente al fin que se propone el que habla, es decir, que han de ser propias para producir el efecto que se desea.
5ª Deben convenir sobre todo al pensamiento particular -que se enuncia bajo aquella forma; esto es, deben presentarse con toda la claridad, fuerza, energía y gracia que sea posible.
6ª Además es menester no repetir una misma muchas veces, porque la monotonía en las formas es una de las cosas más fastidiosas y molestas para los Iectores u oyentes.
Sobre todo, es necesario no poner en boca de una persona a quien hemos de suponer agitada por una pasión, ninguna figura de las que exigen y revelan artificio y labor esmerada.
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