Romanticismo
Texto de: Retórica y Poética.
A principios de este siglo empezaron a componerse obras literarias sin la sujeción (que antes se miraba como forzosa) a todas las reglas; desviándose de la imitación de los clásicos antiguos y haciendo abundar todo lo que embelesa y fascina las imaginaciones juveníles y ardientes. Esta manera de escribir recibió el nombre de romantícismo, y a la manera opuesta se le dio el de clasicismo.
Ya antes había habido autores, como Shakespeare en Inglaterra y Calderón de la Barca en España, que habían escrito con aquella libertad, y sus obras dramáticas pueden mirarse como los modelos de las románticas, o a lo menos como precursoras de ellas.
No puede decirse qué escuela sea mejor, si la romántica o la clásica. Los verdaderos talentos han producido y producían siempre obras inmortales que podrán clasificarse, ya entre las clásicas, ya entre las románticas. Los escritos de los clásicos de escaso talento son fríos, secos y acompasados, y no suelen hacerse recomendables sino por su falta de defectos. Los de un romántico adocenado se hallan llenos de extravagancias y delirios.
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