Forma de los pensamientos
Texto de: Retórica y Poética.
Las formas de los pensamientos se reducen a cuatro clases:
1. Las que empleamos para dar a conocer los objetos en sí mismos.,
2. Las que usamos para comunicar simples raciocinios;
3. Las que sirven para expresar los movimientos de las pasiones;
4. Las que pueden convenir para presentar los pensamientos con cierto disfraz o disimulo.
De esta clasificación resulta que formas son las varias modificaciones que reciben !os pensamientos de la imaginación, de la razón, de la situación moral y de la intención del que habla
Las de la primera clase son la descripción y la enumeración
La descripción científica de un objeto, nada tiene que ver con la de que vamos a tratar. Esta ha de contener en sí alguna belleza y ha de ser capaz de herir la imaginación.
Descripción. -La de objetos materiales, la de hechos o sucesos pasados o futuros, ya verdaderos, ya fingidos, la de una época de tiempo y la de edificios, sitios y paisajes, han de ser verdaderas y animadas.
La de una persona ha de ser también exacta; pero quien trata de hacerla ha de saber elegir los rasgos propios para caracterizarla, y omitir todo lo que no sirva para distinguirla de las demás personas,
La de una persona ficticia, tal como una virtud personificada, ha de componerse de rasgos que verdaderamente convengan al objeto descrito.
Hácense también descripciones de las cualidades morales de un individuo y de las de una clase entera. Estas descripciones, que han de tener las cualidades que en todas se exigen, no pueden hacerse sin conocimiento práctico y profundo de los hombres y de todo los móviles que pueden obrar en su ánimo.
La descripción de seres abstractos, que ha de ser verdadera y concisa, consiste en una exposición de los efectos que se atribuyan al objeto descrito y de las causas que se asignen: éstas y aquéllos han de serle peculiares.
descripción de seres materiales. La cama que dieron a Don Quijote en la venta sólo contenía (dice Cervantes) cuatro mal lisas tablas sobre dos no muy iguales bancos, y un colchón que en lo sutil parecía colcha, lleno de bodoques, que a no mostrar que eran de lana por algunas roturas, al tiento en la dureza semejaban de guijarro; y dos sábanas hechas de cuero de adarga, y una frazada cuyos hilos si se quisieran contar, no se perderia uno de la cuenta».
El caballo impaciente del freno y del reposo, se indigna, escarba el suelo polvoroso, impávido, insolente, demanda la señal, bufa, amenaza, tiemblan sus miembros, su ojo reverbera, enarca la cerviz, la alza arrogante, de prominente oreja coronada: y al viento derramada la crin luciente de su cuello enhiesto, ufano da, en fantástica carrera, mil y mil pasos, sin salir del puesto.
(Olmedo, Oda al General Flórez)
Y luégo sobrevenga el juguetón gatillo bullicioso, y primero medroso, al verte, se retire y se contenga, y bufe y se espeluce horrorizado; y alce el rabo esponjado, y el espinazo en arco suba al cielo, y con los pies apenas toque el suelo.
(Fr. Diego González, El Murciélago alevoso).
Inclinando la espada, tu brazo triunfador perece Inerme; terciado el grave manto, la mirada en el suelo clavada: mustia en tus labios la elocuencia duerme.
(Miguel Antonio Caro, A la estatua de Bolívar)
Descripción de sucesos pasados. Melo describe asíla marcha del ejército castellano sobre Monjuich:
«A la señal del clarín empezó a moverse el ejército, que, tendido por toda la campaña, presentaba a los: ojos la más hermosa visión. Tremolaban los plumajes -Y tafetanes vistosamente, relucían con reflejos los petos en los escuadrones, oíanse mover las tropas de los
'caballos con destemplado rumor de !as corazas; los carros y bagajes de la artillería, ordenados en hileras a semejanza de calles, figuraban una caminante ciudad populosa; las cajas, los pífanos, trompetas y clarines
despedían todo el temor de los bisoños, dando a cada uno nuevos brios y alientos; el orden y reposo del movimiento del ejército aseguraba el buen suceso de la empresa; y el coraje de los soldados prometía una gran victoria>
De sucesos futuros o imaginados. Cicerón, en la cuarta Catilinaria, pinta el incendio de Roma por los conjurados, que no llegó a verificarse, en los términos siguientes:
«Me parece que veo a esta ciudad, la lumbrera del orbe, alcázar de todas las naciones, ardiendo de repente por todos lados, y arruinándose; mi imaginación me .,presenta montones de míseros ciudadanos insepulto emblante las ruinas de la patria; y estoy mirando el semblante furioso de Cetego, loco ya de alegría al veros a degollados,.
Descripción de una época de tiempo, que no es sino.
de lo que en ella pasa:
«Al volver ascendiendo por los tortuosos senderos de
la ribera, la noche estaba engalanada con todos los es
plendores del estío. Las espumas del rio tenían una ,blancura brillante y las ondas mecían los cañaverales -como diciendo secretos a las auras, que venían a peinarles los plumajes. Los remansos no sombreados del río reflejaban en su fondo temblorosas las estrellas; y ,donde los ramajes de la selva de una y otra orilla se enlazaban, formando pabellones misteriosos, el fondo ,sombrío reflejaba la luz fosfórica de las luciérnagas errantes. Sólo el zumbido de los insectos nocturnos turbaba aquel silencio de los bosques soñolientos.
(Jorge lsaacs, María)
De un fenómeno de la naturaleza. La siguiente de una erupción del Vesubio, es, a juicio de Hartzenbusch, «de lo mejor que tenemos en castellano>:
«Suena un rumor confuso en la caverna de la gran --montaña,sale humo espeso por su boca, le agita el aire, y esparce oscuridad y fetor por los campos vecinos; se aumenta el estruendo, revienta el monte, y entre una espesa lluvia de ceniza ardiente que cubre la atmósfera y sepulta en tinieblas a la populosa Nápoles, con estampidos y relámpagos, sale una columna altísima de fuego arrojando al aire enormes piedras candentes, que se precipitan a los valles; brama impetuoso el viento, se altera el mar, tiembla la tierra, inflámase por todas partes el monte y derrama torrentes de agua entre las lavas que desde su altura bajan ardiendo al mar, abrasando y reduciendo a cenizas los árboles, las mieses, los edificios, las ciudades, que al pasar aniquila o sepulta: irritados los elementos, anuncian el estrago final del mundo, y en un solo momento desaparecen naciones enteras».
(Moratin, Viaje a Italia)
Descripción del exterior de una persona verdadera o fingida
He aquí la que hace Cervantes de si mismo, imaginando que la escribe al pie de su retrato:
«Este que veis aquí de rostro aguileño, de cabello > castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada, las barbas de plata, que no há veinte años fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, el cuerpo ni grande ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas.. éste digo, es el rostro del autor de la Galatea y de Don Quijote de la Mancha.
(Pró!ogo de las Novelas ejemplares).
El mismo Cervantes describe as] el exterior y además de un escritor pensativo: «Muchas veces tomé la pluma para escribilla (la prefación), y muchas la dejé por no saber lo que escribirla; y estando una suspenso con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando lo que diría, entró a deshora un amigo mío, etc.,
Ejemplo de descripción de persona ficticia. Veamos ésta de la Envidia, hecha por Ovidio (Libro II de las Metamorfosis)
« Pálido rostro, cuerpo descarnado atravesada vista, negro diente
hiel en el corazón, lengua bañada en veneno mortal, risa ninguna; sino cuando se goza y, se sonríe. en ver ajenos males y dolores>.
Ejemplo de la descripción de las cualidades morales de un individuo. Cervantes (Quijote, cap. 13 parte 1) describió así la de Crisóstomo: «Fue único en el genio, solo en la cortesía, extremo en la gentileza, fénix en la amistad, magnífico sin tasa, grave sin presunción, alegre sin bajeza, y finalmente primero en todo -lo que es ser bueno, y sin segundo, en todo lo que fue ser desdichado>.
Ejemplo de descripción de las cualidades morales de una clase entera: «Los vanagloriosos, dice don Francisco Quintana (Hipólito y Aminta), son aquellos a quienes el viento de la jactancia levanta sobre sí mismos, los que procuran que injustamente los veneren; los que favorecen a los aduladores; los que quieren enseñar, cuando para sí no saben; los que intentan ser tenidos por doctos en lo que no entienden; los que se huelgan de que se crean de ellos cosas grandes; los que en las palabras son tan graves, que se escuchan; los que son en prometer veloces, y en dar limitados, etc>.
Ejemplo de una descripción de sér abstracto:
«La gloria, dice Cicerón (Oración Pro Marcelo), es una brillante y muy extendida fama que el hombre adquiere por haber hecho muchos y grandes servicios, o a los particulares, o a su patria, o a todo el género humano».
Enumeración. -La enumeración es una serie de objetos o de ideas concernientes a un mismo asunto, que el escritor enuncia.
Ejemplo de simple enumeración. He aquí la de las circunstancias que favorecen a un escritor, hecha por Cervantes cuando se hallaba en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido tiene su habitación: «El sosiego, el lugar apacible, la amenildad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes, la quietud del espiritu, son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas».
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