Poesía dramática
Texto de: Retórica y Poética.
Drama es la representación poética de una acción humana.
Si en un drama el poeta se deja ver, ora hablando con los espectadores por medio de un actor, ora poniendo en boca de los personajes un lenguaje que sólo a él le conviene, desaparece la ilusión que una obra de esta clase está destinada a producir.
Aunque la acción debe ser humana, varios autores han introducido en ella dioses y personajes alegóricos. Mas esto nada significa, porque tales seres aparecen siempre con naturaleza humana.
La acción del drama ha de interesar y complacer al espectador. Pero el placer dramático no es placer de los sentidos. Un drama que no embelese sino por lo magnífico de las decoraciones, por la pompa del espectáculo o por sorprendentes transformaciones, nunca será verdadero drama.
El interés teatral es relativo a la acción y relativo a los personajes. La acción puede interesarnos como interesa una novela cuyo desenlace deseamos conocer; los personajes, como hombres partícipes de nuestros afectos, vicios y virtudes.
El principal interés dramático es el, personal, es decir, el que se toma por la persona en favor de la cual consigue el poeta excitar nuestras simpatías.
Aunque el teatro no sea sino un recreo, no debe convertirse en escuela de vicios. La representación de una acción humana ha de tener algún efecto moral, y si éste es malo, las bellezas del drama, por grandes que sean, no salvan la obra de la censura de los hombres de bien,
La acción dramática ha de ser verosímil; es decir, ha de estar dispuesta de modo que nos cause ilusión y la creamos verdadera.
La verosimilitud material es la semejanza de la representación con la acción; y la verosimilitud moral es la que resulta de estar cada incidente sostenido por los demás; de que todos estén enlazados unos con otros, y de que todos sean conformes con el carácter de los personajes.
Para que la representación sea poética, necesita el autor fingir sucesos o añadir o quitar circunstancias a los que realmente han ocurrido, y embellecer la acción de suerte que, sin dejar de parecer verdadera, esté despojada de cuanto pudiera disgustarnos o aumentada con todo lo que puede agradarnos más,
La imitación que en el teatro se hace de las escenas que realmente pasan, no puede ser completa, ni, aunque pudiera, debería serlo. Pero al poeta no se le permite que se aparte de lo rigurosamente verdadero, sino en gracia del mayor placer que con ese apartamiento puede procurar al espectador.
Así, toda impropiedad que se pueda cubrir con una belleza capaz de producir un placer de aquellos que suelen buscarse en el teatro, debe ser permitida. Por eso se componen piezas en verso.
La verosimilitud material es susceptible de estas compensaciones de lo verdadero con lo seductor. La verosimilitud moral no puede serlo.
No todo hecho grande, extraordinario, heroico o atroz
puede servir de argumento dramático. El argumento que se elija ha de ser rico en contrastes de afectos y ha, de ofrecer vasto campo a. la lucha de las pasiones.
El plan del drama consiste en que se dispongan todas sus partes, de suerte que la acción marche del modo más natural, empezando oportunamente, desenvolviéndose con arte, y concluyendo a satisiacción del auditorio.
La acción se puede dividir en actos, y siempre se divide en escenas.
Acto es cada una de aquellas partes del drama, al. fin de la cual desaparecen del escenario todos los actores, y la acción se suspende.
Escena es la parte del acto señalada por la entrada, o la salida de uno o más personajes.
Según antigua costumbre, el número de actos no ha de pasar de cinco.
De las interrupciones de la representación se aprovechan los poetas para alejar de la escena la parte dela acción que no creen posible o conveniente poner a la vista del espectador.
La acción de todo drama se divide en tres partes. principales la exposición, el nudo o trama, y el desenlace, que suele llamarse catástrofe.
La exposición, que ha de hacerse al principio, y queha de ser clara y breve, indica a los espectadores cuál es el argumento.
Ha de ser además ingeniosa, para que no se conozca que el autor está procurando conseguir el fin que realmente se propone; esto es, para que el espectador se, entere del argumento sin saber que lo están instruyendo acerca de él.
Algunos autores se han valido de prólogos separados del drama; ()tros han principiado por monólogos y otros por relaciones hechas por un actor a otro. A todo esto es preferible entretejer !a exposición con la acción misma
El nudo o trama, es el artificio mediante el cual el poeta aviva el interés de la acción con incidentes que la compliquen y oculten el resultado a los ojos de los espectadores.
En el teatro ninguna impresión que se consiga producir es duradera. El interés ha de ir aumentándose continuamente
El desenlace consiste en que la cuestión que ha debido mantener suspensos, inciertos y conmovidas los ánimos, quede por fin resuelta.
Esta solución no ha de venir ni de causas sobrenaturales ni de incidentes extraños al argumento.
El buen desenlace ha de venir va insensiblemente preparado de antemano, y debe verificarse por medios probables y naturales, ha de ser sencillo, pendiente de pocos sucesos, y tal, que entren en él muy pocos personajes. En él se debe reunir el mayor interés de toda la pieza, y es en donde la acción ha de caminar lo más rápidamente posible.
Las escenas de cada acto han de estar bien enlazadas entre sí, y para que lo estén el autor procurará: 1.0. que no quede nunca vacío el teatro durante un acto; es decir, que no se marchen todas las personas que están en la escena, para que aparezcan otras en seguida; 2º que no salga a la escena ni desaparezca de ella personaje alguno sin que veamos la razón que hay para lo uno y para lo otro.
Los monólogos deben evitarse en lo posible, por no ser natural que una persona hable sola y en voz alta. Son, sobre todo, censurables cuando no tienen más objeto que el de enterar a los espectadores de algo que ignoran y que al autor interesa hacer saber. Lo mismo puede decirse de los apartes.
Los preceptistas rigurosos han exigido que en toda composición dramática haya unidad de acción, de tiempo y de lugar; esto es, que la acción sea una, que no ocupe más de veinticuatro horas y que pase en un solo lugar.
Hoy prevalece la opinión de que bien puede prescindirse de las unidades de tiempo y de lugar, siempre que la pieza dramática contenga perfecciones bastantes para producir la ilusión apetecida.
Cada uno de los personajes ha de tener su carácter particular; y el carácter de cada uno ha de diferenciarse bien de los de los demás.
Cuando se introduce un personaje histórico, se le ha de dar el carácter que le señala la historia.
El autor ha de sostener el carácter de cada personaje en todo el curso del drama.
Hay tres géneros de composiciones dramáticas la tragedia y la comedia, denominaciones empleadas en siglos anteriores; y el drama, composición así especialmente denominada en nuestra época
La tragedia es la representación de una acción extraordinaria y grande, en la que intervienen altos personajes, y destinada a producir en los espectadores el temor, la compasión o la ternura.
La comedia es la representación de una acción de las comunes y ordinarias, con intervención de personas particulares, con el objeto de ridiculizar los vicios y errores de la sociedad, y destinada a excitar en los espectadores la risa y la alegría.
El drama, es la representación de una acción ya extraordinaria, ya común, en la que intervienen personajes de todas clases y destinada a excitar todo género de afectos.
Casi no se ha escrito tragedia alguna en que el autor no se haya propuesto imitar de cerca los modelos que nos dejó la antigŸedad.
Las comedias cortas, compuestas principalmente para hacer reír, toman el nombre de entremeses o sainetes.
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