Este libro de Historia Natural de las Aves de Georges Louis Leclerc, viene ilustrado, como corresponde al propósito, por unos grabados iluminados que son explícitamente descriptivos y en los que se intenta realizar una especificación científica de cada ave. Se ve entonces la delicadeza y la precisión de la línea en el grabado y como una amplia gama de colores, se pliega a la forma para narrar los detalles, las referencias, las semejanzas que cada animal tiene en relación consigo mismo y con los demás de su especie. Los grabados están firmados por Martinet, no se sabe si el trabajo en color lo realizó el mismo autor y sobre éste se desconoce información. En la Enciclopedia Universale dell‘ Arte no hay ninguna referencia. Y ese vacío se verifica en McGrau Hill Dictionary of Art, para no mencionar los no especializados. Pero ese silencio no es un hecho sorprendente en una época en la que los cronistas, viajeros, investigadores de este tipo tenían poca importancia en el mundo del arte. Curiosamente, está un pájaro con el mismo nombre, lo que nos permite con ligereza suponer que puede ser un seudónimo. Aunque por otro lado, existe Louis Martinet, quien fue un grabador francés que vivió un siglo después de que fueron elaborados estos trabajos.
En términos generales podemos afirmar que fue un grabador naturalista el que documentó las aves del mundo por un pedido específico del conde de Buffon. Su realismo es excesivo y pragmático. En su trabajo omite la posibilidad del paisaje para ser más explícito en su labor, y las ramas secas y rotas, que generalmente utiliza, le sirven como soporte en la descripción de las patas de cada animal y para otorgarle alguna referencia específica a su tamaño. La vegetación es, generalmente, una omisión intencional que deja de lado el interés botánico para centrarse en su objetivo.