En el principio fue la mano: de las del Hacedor salió el mundo y de ellas, el hombre a su imagen y semejanza. Alargando su mano y a instancias de Eva, Adán desobedeció y tomó el fruto prohibido y por ello los primeros padres fueron expulsados del Paraíso, conducidos por una figura angélica que blandía una espada flamígera. Desde entonces, condenada la especie humana a ganarse la vida con el sudor de la frente, las manos como instrumentos vivos de la virtud y el vicio, cobraron importancia excepcional en el trabajo diario, en la transformación y recreación del mundo y en las relaciones con la divinidad.

Con las manos, locuaces prolongaciones del cuerpo y del espíritu humano, el arte ha creado una gramática propia que reemplaza con suficiencia visual el habla y la palabra. Pintado, dibujado, grabado o esculpido, el gesto, la tensión de los dedos y la posición de una mano, originalmente diseñada por la naturaleza para agarrar y tocar, señala o realza un episodio, caracteriza a un personaje, condensa una actitud o un sentimiento, materializa un sueño, personifica un ejemplo moral o expresa una voluntad interior.

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Diseño: Camilo Villegas    Desarrollo: Memoria Visual